Tratamiento de encías con láser

Respuesta directa

El láser es una herramienta auxiliar en el tratamiento de la enfermedad de las encías, no un sustituto de él. La base de todo tratamiento periodontal es la eliminación mecánica de los depósitos por encima y por debajo del margen gingival —sarro y biopelícula— y solo después de que esa limpieza se ha hecho correctamente el láser puede aportar algo: reduce la carga bacteriana en la bolsa, ayuda a controlar el sangrado y permite trabajar con precisión en el tejido blando. Lo que el láser no hace: no recupera el hueso perdido, no evita la exploración y el diagnóstico, y no convierte una enfermedad periodontal avanzada en un caso leve. En el Centro Médico Schilman el tratamiento empieza por el diagnóstico —medición de las profundidades de sondaje, comprobación del sangrado y estudio de imagen cuando procede— y solo entonces se decide si el láser encaja en el caso, y junto a qué.

En resumen

  • Qué va antes de qué: diagnóstico, después limpieza mecánica, y después láser si procede.
  • En qué es bueno el láser: tejido blando, reducción de bacterias en la bolsa, control del sangrado, precisión.
  • Qué no hace: no genera hueso, no sustituye el diagnóstico, no elimina la necesidad de cirugía cuando esta es necesaria.
  • La primera señal de alarma: sangrado al cepillar. No es normal, aunque no duela.
  • Formación: el Dr. Pablo Schilman posee el Mastership de la ALD, la Academia de Odontología Láser.
  • Después del tratamiento: el éxito se decide en el mantenimiento, no el día del tratamiento.
  • Precios: no se publican en la web. El plan se presenta completo antes de empezar.
Tratamiento de encías con láser en el Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón

Qué es la enfermedad periodontal

Un diente no se sostiene solo en el hueso. A su alrededor hay un sistema de soporte: la encía que lo envuelve, las fibras que lo unen al hueso, y el hueso mismo. La enfermedad periodontal es un proceso inflamatorio que daña ese sistema, no el diente.

Es un punto importante de entender, porque explica por qué se puede perder un diente completamente sano. El diente puede estar íntegro, sin una sola caries, y aun así moverse: sencillamente porque lo que lo sujetaba ya no está.

El motor del proceso es la biopelícula: una capa fina de bacterias que se adhiere al diente y se renueva continuamente. Cuando permanece en una zona el tiempo suficiente se endurece y se convierte en sarro, y el sarro no se retira con el cepillado. El organismo responde a esa presencia con inflamación, y la inflamación —cuando se mantiene— es la que destruye el tejido.

Gingivitis y periodontitis

Dos fases, y en la diferencia entre ambas está todo.

Gingivitis

La inflamación está solo en la encía. Está roja, hinchada, sangra al cepillar, pero el hueso y las fibras siguen intactos. Esta fase es reversible: una limpieza a fondo, la corrección de la técnica de cepillado y un seguimiento devuelven el tejido a la normalidad.

Periodontitis

Aquí la inflamación ha cruzado el límite. Las fibras se destruyen, el hueso retrocede, y entre el diente y la encía se abre una bolsa profunda que no puede limpiarse con el cepillo. Esta fase no es reversible: el hueso perdido no vuelve. Lo que sí puede hacerse es detener el proceso y conservar lo que queda.

Apunte clínico

Toda la diferencia entre una fase y otra es el tiempo. La gingivitis se trata con una limpieza y una corrección de hábitos; la periodontitis, con un protocolo y un seguimiento de por vida. El trayecto entre ambas se recorre en silencio.

Los signos que no hay que ignorar

  • Sangrado al cepillar o al usar el hilo. El signo más frecuente y el más ignorado.
  • Encías rojas, hinchadas o sensibles.
  • Mal aliento persistente que no desaparece tras el cepillado.
  • Recesión de la encía: dientes que parecen más largos que antes.
  • Sensibilidad al frío en la zona del cuello del diente, por la exposición de la raíz.
  • Espacios nuevos que aparecen entre los dientes.
  • Movilidad o un cambio en la forma en que los dientes se encuentran al morder.
  • Supuración en el margen de la encía.

El sangrado es el primero de la lista y el que más se normaliza. No es normal. Una encía sana no sangra al cepillarse, igual que la piel sana no sangra al lavarse.

Por qué avanza en silencio

La enfermedad periodontal casi no duele hasta fases avanzadas, y esa es la razón por la que tanta gente llega tarde.

La inflamación crónica no genera la señal de dolor aguda que produce una caries que alcanza el nervio. El tejido se destruye de forma gradual, el hueso retrocede milímetro a milímetro, y el cuerpo se adapta. Cuando aparecen la movilidad o el dolor al morder, buena parte del soporte ya se ha perdido.

Por eso el diagnóstico no depende de lo que el paciente siente, sino de lo que se mide: profundidades de sondaje, sangrado al sondar y nivel óseo en la radiografía.

Factores de riesgo

  • Higiene bucal. El factor principal, y el más modificable.
  • Tabaquismo. Reduce el aporte sanguíneo a la encía, enmascara el sangrado —de modo que la enfermedad avanza sin su señal más visible— y empeora la respuesta al tratamiento.
  • Predisposición genética. Hay personas que desarrollan periodontitis con una carga bacteriana que en otras no produciría nada.
  • Diabetes. Relación en ambos sentidos: una diabetes mal controlada agrava la enfermedad periodontal, y la inflamación periodontal dificulta el control glucémico.
  • Cambios hormonales. Embarazo y otros períodos en los que el tejido responde con más intensidad a la misma placa.
  • Medicación que reduce la salivación o que provoca crecimiento gingival.
  • Bruxismo. No causa la enfermedad, pero la sobrecarga acelera la pérdida de soporte cuando ya existe inflamación.
  • Estrés, por su efecto sobre la respuesta inmunitaria y sobre los hábitos de higiene.

Cómo es un diagnóstico correcto

Una mirada rápida a la boca no es un diagnóstico periodontal. Lo que se hace:

  1. Sondaje periodontal completo. Medición de la profundidad de la bolsa en varios puntos alrededor de cada diente, y registro de los valores.
  2. Comprobación del sangrado al sondar. Es el indicador de inflamación activa, y el que se compara entre visitas.
  3. Valoración de la recesión y de la cantidad de encía adherida.
  4. Comprobación de la movilidad de los dientes.
  5. Radiografías para ver el nivel óseo. Sin ellas no se distingue una bolsa profunda de una pérdida ósea real.
  6. Revisión de factores: tabaco, enfermedades de base, medicación, hábitos.

De ahí sale un mapa de la boca, y ese mapa es lo que permite comparar dentro de tres meses si el tratamiento funcionó.

Exploración periodontal con sondaje en el Centro Médico Schilman

Qué hace exactamente el láser

Un láser es un haz de luz concentrado de una longitud de onda definida. El tejido absorbe esa luz y la convierte en energía, y la longitud de onda es la que determina qué tejido absorbe más: agua, hemoglobina o melanina. De ahí se deriva para qué sirve cada tipo de láser.

En periodoncia el láser actúa sobre todo en el tejido blando, y de tres maneras:

Reducción de la carga bacteriana en la bolsa

Una vez retirados mecánicamente los depósitos, el láser puede recorrer la bolsa y reducir la cantidad de bacterias que ha quedado en ella. Esta es la parte en la que suma a la limpieza; no la sustituye.

Trabajo preciso sobre el tejido

Cuando hay que retirar o remodelar tejido blando, el láser permite hacerlo en un límite estrecho y definido, sin ejercer presión mecánica sobre el entorno.

Control del sangrado

El láser sella los vasos pequeños mientras trabaja. En la práctica eso significa un campo de trabajo más limpio y menos sangrado tras el procedimiento.

Apunte clínico

El láser no cura la enfermedad periodontal. Lo que la cura es eliminar la causa —los depósitos— y mantener una situación en la que no vuelva. El láser ayuda a llegar hasta ahí y a permanecer ahí.

Qué no hace el láser

Esta parte falta en casi todas las páginas comerciales sobre el tema, y por eso está aquí.

  • No recupera hueso. El hueso reabsorbido no se reconstruye con láser. Si hay pérdida ósea, la solución —cuando existe— es quirúrgica.
  • No sustituye la limpieza mecánica. Sin la retirada del sarro y de la biopelícula, la causa sigue ahí y la inflamación vuelve.
  • No sustituye el diagnóstico. Sin sondaje y sin radiografía no se sabe qué se está tratando.
  • No elimina la necesidad de cirugía cuando la profundidad de las bolsas o la forma del defecto la exigen.
  • No es un tratamiento único. El resultado se decide en el mantenimiento, no en la sesión.
  • No convierte un caso avanzado en uno leve. Cambia la forma de trabajar, no el punto de partida.

Decimos esto de forma explícita porque el láser se presenta a menudo como una solución completa, y no lo es. Es un buen instrumento dentro de un protocolo correcto.

El orden del tratamiento en la práctica

  1. Diagnóstico. Sondaje completo, comprobación del sangrado, radiografías y revisión de los factores de riesgo.
  2. Presentación del plan. Qué se ha encontrado, qué se propone, en cuántas sesiones y qué se espera conseguir.
  3. Limpieza mecánica. Retirada del sarro y de la biopelícula por encima y por debajo del margen gingival. Es la fase que trata la causa.
  4. Láser, cuando procede. Reducción de la carga bacteriana en la bolsa y tratamiento del tejido, tras la limpieza.
  5. Instrucciones de higiene personalizadas. Adaptadas a la anatomía de esa boca y a lo que el paciente puede mantener.
  6. Reevaluación. A las pocas semanas se vuelve a sondar y se compara con el mapa inicial. Los hallazgos deciden lo que sigue.
  7. Cirugía, si es necesaria. Cuando las bolsas persisten profundas o la forma del defecto no permite limpiarlo por vía cerrada.
  8. Mantenimiento. Visitas periódicas con una frecuencia individual. Esta fase no termina.

Qué se siente durante el tratamiento

La sesión se realiza por lo general con anestesia local, según la profundidad de las bolsas y la sensibilidad del paciente. Con el láser la sensación habitual es de calor suave, no de presión ni de vibración.

No hay ruido de turbina ni sensación de raspado prolongado en la zona tratada con láser, y el sangrado durante la sesión suele ser menor. Para los pacientes a los que el tratamiento de encías les resulta desagradable, esa diferencia importa.

La duración depende del número de zonas. En una boca con afectación generalizada el tratamiento se divide en varias sesiones, por cuadrantes o por mitades.

La recuperación y los días siguientes

  • Sensibilidad leve en la zona durante unos días, en especial al frío.
  • Es normal que la encía se vea distinta durante el proceso de cicatrización, con un tono más claro en los primeros días.
  • Se recomienda una alimentación blanda y templada en las primeras 24 horas.
  • Cepillado suave en la zona tratada, según las indicaciones que se entreguen.
  • Evitar fumar en los días siguientes: es lo que más interfiere en la cicatrización del tejido.
  • Es posible notar los dientes algo más sensibles o «más largos» al ceder la inflamación: la encía deshinchada deja al descubierto lo que ya estaba.
Apunte clínico

La retracción de la encía tras el tratamiento suele sorprender e inquietar. No es un efecto del tratamiento: es la inflamación que se retira y deja ver la situación real. Se explica antes, no después.

Air Polishing junto al láser

Junto al tratamiento con láser se realiza en la clínica una limpieza con tecnología de Air Polishing: retirada de biopelícula, sarro y manchas con un chorro controlado de polvo fino, por encima y por debajo del margen gingival. Su ventaja está en los casos de sensibilidad y en las zonas de difícil acceso con instrumentos tradicionales.

Las dos tecnologías responden a dos partes distintas del mismo problema: una retira la causa, la otra trata el tejido que reaccionó a ella. El detalle completo está en la página de limpieza dental y Air Polishing.

Despigmentación de las encías

Algunas personas tienen manchas oscuras de pigmento en la encía: melanina dentro del tejido. No es una condición médica y no requiere tratamiento; es una variación normal del color del tejido. Quien lo considere un problema estético puede tratarlo, y quien no, no tiene ningún motivo para tocarlo.

Cuando se trata, el láser recorre el tejido en capas finas y retira la capa en la que se encuentra el pigmento, dentro de un límite controlado. Es un tratamiento estético a todos los efectos, y por eso exige una conversación ordenada antes de realizarlo.

Qué conviene saber de antemano

  • No se trata la pigmentación antes de que el estado de las propias encías sea correcto. Un tejido inflamado no se trata estéticamente.
  • El pigmento puede volver. En algunos pacientes reaparece en mayor o menor medida al cabo de unos años, y entonces puede volver a tratarse.
  • En los primeros días el tejido tiene un aspecto distinto mientras cicatriza.

Frenectomía con láser

El frenillo es el pliegue de tejido que une el labio o la lengua con la encía. Cuando tira en exceso puede provocar una recesión de la encía en los incisivos, mantener un espacio entre los dientes centrales, o limitar el movimiento de la lengua.

En esos casos puede liberarse el frenillo. Con láser, el procedimiento se realiza en un límite preciso, con poco sangrado y, en muchos casos, sin necesidad de puntos.

La indicación se establece según el efecto real del frenillo, no por su aspecto: un frenillo prominente que no causa ningún problema no se toca.

Encías e implantes

El tejido alrededor de un implante es más vulnerable que el que rodea a un diente natural, porque no existe ligamento periodontal y la disposición de las fibras y del aporte sanguíneo es distinta. Por eso una inflamación en esa zona merece más atención, no menos.

El tratamiento alrededor de un implante se realiza con instrumentos adaptados a su superficie, y el láser puede emplearse como fase adicional según la indicación. Todo ello se desarrolla en la página de periimplantitis.

Y en sentido inverso: unas encías sanas son una condición previa antes de colocar implantes. Un implante colocado en un entorno con inflamación activa parte en desventaja.

Cuando el láser no es la respuesta

  • Cuando hay pérdida ósea que exige cirugía. El láser no reconstruye hueso, y retrasar la cirugía con él solo retrasa el tratamiento.
  • Cuando la causa no se ha retirado. Aplicar láser sobre depósitos que siguen ahí es tratar el humo y no el fuego.
  • Cuando el paciente no va a mantener la higiene. Entonces el resultado no se sostiene, sea cual sea la tecnología.
  • Cuando el diente no es conservable. A veces la decisión honesta es la extracción y una rehabilitación planificada, y no una serie de tratamientos que aplazan lo inevitable y consumen hueso por el camino.
  • Cuando hay una situación médica que exige coordinación con el médico tratante antes de cualquier procedimiento.
Apunte clínico

La pregunta correcta no es «¿tienen ustedes láser?» sino «¿qué tengo y qué lo va a resolver?». Un láser en manos que diagnostican bien es un buen instrumento; un láser como respuesta a toda pregunta es marketing.

Mantenimiento: la parte que decide

La enfermedad periodontal no se cura de una vez. Se controla, y el control depende de lo que ocurre entre las visitas.

  • Cepillado dos veces al día, con la técnica adaptada al estado de la encía.
  • Limpieza interdental diaria con los instrumentos adecuados al tamaño de los espacios.
  • Mantenimiento profesional con una frecuencia individual: para muchos pacientes con antecedentes de periodontitis, cada tres o cuatro meses.
  • Sondaje de control en cada visita de mantenimiento, y no solo una limpieza.
  • Dejar de fumar: el cambio aislado con mayor efecto sobre el pronóstico.
  • Control de las enfermedades de base, en especial la diabetes.

El éxito no se mide el día del tratamiento sino en la comparación de las mediciones a lo largo de los años.

Mito y realidad

Que las encías sangren al cepillar es normal.

No lo es. El sangrado indica inflamación. Una encía sana no sangra al cepillarse, igual que la piel sana no sangra al lavarse.

Si sangra, hay que dejar de cepillar esa zona.

Al contrario. El sangrado viene de la placa que sigue ahí, y dejar de limpiar la empeora. Lo que se corrige es la técnica, no la frecuencia.

El láser sustituye la limpieza tradicional.

No. La retirada mecánica del sarro y de la biopelícula es la que trata la causa. El láser se suma después, y sin esa base no aporta nada duradero.

Con láser la enfermedad periodontal se cura en una sesión.

La enfermedad periodontal se controla, no se cura de una vez. El resultado depende del mantenimiento a lo largo de los años, no de la sesión.

El láser regenera el hueso perdido.

No. El hueso reabsorbido no se reconstruye con láser. Cuando hay pérdida ósea, la solución, si existe, es quirúrgica.

Si no duele, las encías están bien.

La enfermedad periodontal casi no duele hasta fases avanzadas. Se diagnostica midiendo —sondaje, sangrado, radiografía—, no por lo que se siente.

Perder dientes es parte de envejecer.

No lo es. La causa más frecuente de pérdida dental en adultos es la enfermedad periodontal, y es prevenible y controlable a cualquier edad.

Un colutorio fuerte resuelve el problema.

Un colutorio actúa en la superficie y no llega a la bolsa ni retira el sarro. Puede ser un complemento puntual, nunca el tratamiento.

Qué conviene preguntar

  • ¿Cuáles son mis profundidades de sondaje y en cuántos puntos hay sangrado?
  • ¿Es gingivitis o periodontitis? ¿Hay pérdida ósea en la radiografía?
  • ¿Qué parte del tratamiento es limpieza mecánica y qué parte es láser?
  • ¿En cuántas sesiones está previsto, y cuándo es la reevaluación?
  • ¿Cómo sabremos si ha funcionado, y con qué se compara?
  • ¿Es probable que haga falta cirugía en mi caso?
  • ¿Qué encías puedo esperar tras el tratamiento, incluida la posible retracción?
  • ¿Con qué frecuencia debo acudir a mantenimiento a partir de ahora?
  • ¿Qué puedo cambiar yo que influya más en el resultado?
  • ¿Qué está incluido en el precio y qué no lo está?

Una respuesta que no queda clara es motivo para volver a preguntar, no para seguir adelante.

Quién le atiende

El Dr. Pablo Schilman dirige el Centro Médico Schilman en Ramat HaSharón y se dedica a la rehabilitación oral, los implantes dentales, la odontología digital y los tratamientos con láser. Es egresado del Colegio Odontológico Colombiano, promoción de 1984, donde terminó segundo de su promoción y recibió la Medalla de Plata, y completó un Advanced Education Program in Prosthodontics. Es Diplomate del ICOI y posee el Mastership de la ALD, la Academia de Odontología Láser.

El diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento se realizan en una misma clínica y en una misma secuencia.

La atención se presta en español y en hebreo.

Glosario

Biopelícula
Capa fina de bacterias que se adhiere al diente y se renueva continuamente. Es el motor del proceso inflamatorio.
Sarro
Biopelícula que se ha endurecido. No se retira con el cepillado y exige una limpieza profesional.
Gingivitis
Inflamación limitada a la encía, sin pérdida ósea. Reversible.
Periodontitis
Inflamación que ha alcanzado las fibras y el hueso, con pérdida de soporte. El hueso perdido no se recupera.
Bolsa periodontal
Espacio profundo que se abre entre el diente y la encía y que no puede limpiarse con el cepillo.
Sondaje
Medición de la profundidad de la bolsa en varios puntos alrededor de cada diente. Es la base del diagnóstico.
Sangrado al sondar
Indicador de inflamación activa, y la medida que se compara entre visitas.
Longitud de onda
La característica del láser que determina qué tejido absorbe su energía, y por tanto para qué sirve cada tipo.
Air Polishing
Retirada de biopelícula, sarro y manchas con un chorro controlado de aire, agua y polvo fino.
Frenillo
Pliegue de tejido que une el labio o la lengua con la encía. Cuando tira en exceso puede liberarse.
Mantenimiento periodontal
Visitas periódicas de control y limpieza, con una frecuencia individual. La fase que determina el resultado a largo plazo.

Preguntas frecuentes

¿El láser sustituye la limpieza tradicional?

No. La base del tratamiento es la retirada mecánica del sarro y de la biopelícula, que es lo que trata la causa. El láser se emplea después, para reducir la carga bacteriana en la bolsa y trabajar sobre el tejido.

¿Qué aporta el láser entonces?

Tres cosas: reduce las bacterias que quedan en la bolsa tras la limpieza, permite trabajar con precisión en el tejido blando, y controla el sangrado durante el procedimiento.

¿El láser regenera hueso?

No. El hueso reabsorbido no se reconstruye con láser. Cuando hay pérdida ósea, la solución —si existe— es quirúrgica.

¿Duele el tratamiento con láser?

La sesión se realiza por lo general con anestesia local. La sensación habitual con el láser es de calor suave, sin presión ni vibración, y el sangrado durante la sesión suele ser menor.

¿Es normal que me sangren las encías?

No. El sangrado indica inflamación, y es el signo más temprano y más ignorado. Una encía sana no sangra al cepillarse.

Me sangran las encías. ¿Debo dejar de cepillar esa zona?

Al contrario. El sangrado procede de la placa que permanece ahí, y dejar de limpiar lo empeora. Lo que se corrige es la técnica de cepillado, no su frecuencia.

¿Qué diferencia hay entre gingivitis y periodontitis?

En la gingivitis la inflamación está solo en la encía y es reversible. En la periodontitis ha alcanzado las fibras y el hueso, y el soporte perdido no se recupera: el objetivo pasa a ser detener el proceso.

¿Cómo se diagnostica?

Con un sondaje completo alrededor de cada diente, la comprobación del sangrado al sondar, la valoración de la recesión y de la movilidad, y radiografías para ver el nivel óseo.

¿Cuántas sesiones hacen falta?

Depende de la extensión. En una boca con afectación generalizada el tratamiento se divide por cuadrantes o por mitades, y a las pocas semanas se realiza una reevaluación que determina si hace falta más.

¿Cuándo sabré si ha funcionado?

En la reevaluación, comparando las nuevas mediciones con el mapa inicial: descenso del sangrado al sondar y reducción de las profundidades. Esa comparación es la medida objetiva.

¿Voy a necesitar cirugía?

No siempre. Se plantea cuando las bolsas siguen profundas tras el tratamiento no quirúrgico o cuando la forma del defecto no permite limpiarlo por vía cerrada. Se decide en la reevaluación, no antes.

¿Me van a quedar los dientes más largos después?

Es posible notar retracción de la encía al ceder la inflamación. No es un efecto del tratamiento: es el tejido deshinchado que deja ver la situación real. Se explica de antemano.

¿Qué puedo comer después?

Alimentación blanda y templada en las primeras 24 horas, y después vuelta progresiva a la normalidad. Conviene evitar lo muy caliente y lo muy duro en la zona tratada.

Fumo. ¿Cuánto influye?

Mucho. El tabaco reduce el aporte sanguíneo a la encía, enmascara el sangrado —de modo que la enfermedad avanza sin su señal más visible— y empeora la respuesta al tratamiento. Es el cambio aislado con mayor efecto sobre el pronóstico.

Tengo diabetes. ¿Cambia algo?

Sí, y en los dos sentidos: una diabetes mal controlada agrava la enfermedad periodontal, y la inflamación periodontal dificulta el control glucémico. Se coordina con el médico tratante.

¿Se hereda la enfermedad periodontal?

Existe una predisposición genética: hay personas que desarrollan periodontitis con una carga bacteriana que en otras no produciría nada. Eso no la hace inevitable, pero sí exige un seguimiento más estrecho.

¿Cada cuánto debo acudir a mantenimiento?

La frecuencia se establece de forma individual. Muchos pacientes con antecedentes de periodontitis acuden cada tres o cuatro meses, y cada visita incluye sondaje de control, no solo limpieza.

¿Qué es la despigmentación de encías?

Un tratamiento estético en el que el láser retira, en capas finas y controladas, la capa de tejido donde se encuentra el pigmento de melanina. No es una condición médica, y solo se hace si al paciente le molesta estéticamente y las encías están sanas.

¿Vuelve la pigmentación?

Puede volver. En algunos pacientes reaparece en mayor o menor medida al cabo de unos años, y entonces puede volver a tratarse.

¿Qué es una frenectomía y cuándo hace falta?

La liberación del frenillo, el pliegue que une el labio o la lengua con la encía, cuando tira en exceso y provoca recesión, mantiene un espacio entre los incisivos o limita el movimiento de la lengua. Con láser se realiza con poco sangrado y a menudo sin puntos.

¿Puedo ponerme implantes si tengo enfermedad periodontal?

La inflamación activa se trata antes. Además, los antecedentes de enfermedad periodontal implican más riesgo de inflamación alrededor del implante, por lo que el seguimiento posterior es más estrecho.

¿Cuánto cuesta?

Los precios no se publican en la web. El coste depende de la extensión del tratamiento y del número de sesiones, y se presenta completo antes de empezar.

Trabajo con láser en el margen gingival, Centro Médico Schilman

¿Le sangran las encías?

El sangrado es el signo más temprano, y el que más se ignora. Concierte una revisión periodontal en el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón: mediremos el estado de los tejidos y le explicaremos qué opciones existen.

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Sokolov 91, 2.ª planta, Ramat HaSharón · drsch@bezeqint.net

La información de esta página es información médica general y no sustituye una exploración, un diagnóstico ni una consulta personalizada. Toda decisión terapéutica se toma de forma individual, tras una exploración clínica y un estudio radiográfico. Los resultados del tratamiento varían de una persona a otra. Redactado y revisado por el equipo médico del Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.

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