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Extracción de muelas del juicio
La extracción de una muela del juicio consiste en retirar uno de los terceros molares, los últimos dientes en erupcionar, por lo general entre los 17 y los 25 años. Se indica cuando el diente está retenido, erupciona en una angulación incorrecta, provoca infecciones repetidas, daña al diente vecino o no puede limpiarse. No toda muela del juicio debe extraerse: una que ha erupcionado por completo, está bien posicionada y puede limpiarse suele mantenerse en observación. En el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón, la decisión se toma a partir de una exploración y un estudio de imagen, y las extracciones quirúrgicas las realiza el Dr. Norberto Segal, especialista en cirugía oral y maxilofacial.
En resumen
- Qué es una muela del juicio: el tercer molar, el último en erupcionar, normalmente entre los 17 y los 25 años.
- Por qué da problemas: con frecuencia no hay espacio en la arcada, y el diente queda retenido o erupciona en angulación.
- Cuándo se extrae: infecciones repetidas, daño al diente vecino, un quiste, dificultad para limpiar o dolor recurrente.
- Cuándo no: una muela que ha erupcionado del todo, está bien situada y puede limpiarse se mantiene en observación.
- Cómo se decide: exploración clínica y radiografía, y en los casos indicados un estudio CBCT para valorar la proximidad al conducto dentario.
- Quién la realiza: el Dr. Norberto Segal, especialista en cirugía oral y maxilofacial, como parte del equipo habitual de la clínica.
- Recuperación: hinchazón y molestias los primeros días, con un pico el segundo o tercero. La mayoría vuelve a su rutina en torno a una semana.
- Precios: no se publican en la web. El coste se presenta completo antes del tratamiento.
Contenido de la página
- Qué son las muelas del juicio
- Cuándo se extraen y cuándo no
- Tipos de retención
- El diagnóstico y el estudio de imagen
- Quién realiza el procedimiento
- Anestesia
- Cómo es el procedimiento
- Otras extracciones y cirugías
- La recuperación
- Qué evitar después y por qué
- Riesgos y complicaciones
- Qué ocurre si no se extrae
- Seguros y reembolsos
- La observación como alternativa
- Apuntes clínicos
- Mito y realidad
- Qué conviene preguntar
- Quién le atiende
- Glosario
- Preguntas frecuentes

Qué son las muelas del juicio
Las muelas del juicio son los terceros molares: cuatro dientes, uno en cada esquina de la boca, que erupcionan los últimos. En la mayoría de las personas aparecen entre los 17 y los 25 años, y en una parte de la población algunos —o todos— no llegan a desarrollarse.
El problema principal es el espacio. La mandíbula humana se ha acortado a lo largo de la evolución mientras el número de dientes se mantenía. El resultado: en una proporción considerable de la población simplemente no hay sitio donde el último diente pueda erupcionar.
Cuando no hay espacio, el diente se detiene a medio camino. Puede quedar retenido dentro del hueso, erupcionar parcialmente de modo que una parte permanece cubierta por encía, o erupcionar en angulación y empujar contra el diente que tiene delante.
Una muela del juicio que no duele no es necesariamente una muela sin problema. Parte del daño —la reabsorción de la raíz del diente vecino, un quiste que se desarrolla alrededor de la corona— avanza en silencio y solo se detecta en la radiografía.
Cuándo se extraen y cuándo no
Situaciones en las que se plantea la extracción
- Infecciones repetidas de la encía alrededor del diente. Cuando ha erupcionado parcialmente se forma una bolsa imposible de limpiar, y las bacterias se acumulan en ella.
- Daño al diente vecino. Una muela del juicio apoyada sobre el segundo molar puede provocar en él una caries en un punto donde no se puede tratar, o la reabsorción de su raíz.
- Caries en la propia muela del juicio, en una posición que no permite restaurarla.
- Un quiste o un saco alrededor de la corona que se ha expandido y daña el hueso.
- Dolor o presión recurrentes en la zona, sin otra causa que lo explique.
- Dificultad persistente para limpiar la zona, incluso en un paciente meticuloso.
- Antes de un tratamiento de ortodoncia, en los casos en que el diente interfiere con la planificación.
Situaciones en las que por lo general no se extrae
- Una muela que ha erupcionado por completo, está bien posicionada y contacta con su antagonista.
- Una muela que puede limpiarse a diario y cuya encía alrededor está sana.
- Una muela retenida profundamente en el hueso, sin signos de inflamación ni de quiste, en la que el riesgo de la extracción supera al beneficio.
En estos casos la indicación es la observación: revisión periódica y radiografía de control, y no una extracción preventiva automática.
Tipos de retención
«Retenida» no es una única situación. El ángulo en el que el diente se detuvo determina en buena medida la complejidad de la extracción, la duración del procedimiento y la recuperación.
Retención vertical
El diente está recto, en la dirección correcta, pero no tiene espacio suficiente para erupcionar. Suele ser la más sencilla de las situaciones retenidas.
Retención horizontal
El diente está tumbado de lado dentro del hueso, por lo general con la corona orientada hacia el diente vecino. Es de las situaciones más complejas, y a veces provoca daño al diente que tiene delante.
Retención mesioangular
El diente se inclina hacia adelante, hacia el diente vecino. Es la angulación más frecuente.
Retención distoangular
El diente se inclina hacia atrás, alejándose del diente vecino. Menos frecuente.
Retención en tejido blando frente a retención ósea
Un diente cubierto solo por encía requiere una exposición relativamente sencilla. Un diente cubierto por hueso obliga a retirar de forma controlada el hueso que lo rodea y, en ocasiones, a dividir el diente en fragmentos antes de extraerlo.
El diagnóstico y el estudio de imagen
Antes de cualquier decisión se valoran el estado del diente, el de la encía a su alrededor, el del diente vecino y la proximidad a las estructuras anatómicas.
Ortopantomografía
Ofrece una visión general de la posición del diente, del ángulo de retención, de la forma de las raíces y de la relación aproximada con el conducto dentario inferior en la mandíbula.
Estudio CBCT
Se realiza cuando la radiografía bidimensional plantea la sospecha de proximidad entre las raíces del diente y el conducto dentario inferior, cuando la forma de las raíces no queda clara, o cuando se planifica una extracción compleja en el maxilar superior cerca del seno. El estudio permite medir en tres dimensiones en lugar de estimar.
No se realiza de forma rutinaria, sino cuando existe una pregunta clínica concreta que lo requiere. El detalle sobre el estudio de imagen está en la página de implantes dentales.
La proximidad entre la raíz de una muela del juicio y el conducto dentario es exactamente el tipo de hallazgo que una radiografía plana no puede descartar. Cuando hay sospecha, la imagen tridimensional es la diferencia entre planificar y apostar.
Quién realiza el procedimiento
La extracción de una muela del juicio retenida no es una extracción corriente. Exige una exposición quirúrgica, a veces la retirada de hueso y la división del diente, y un conocimiento preciso de la anatomía de la zona.
En la clínica, las extracciones quirúrgicas las realiza el Dr. Norberto Segal, especialista en cirugía oral y maxilofacial, que forma parte del equipo habitual. Eso tiene dos consecuencias prácticas: el procedimiento lo realiza quien tiene esa especialidad, y no hace falta ser derivado a un tercero en mitad del tratamiento.
Que el procedimiento lo realice un especialista también tiene relevancia frente a algunas pólizas de seguro privadas — véase el apartado correspondiente más abajo.
Anestesia
Anestesia local
Es la opción habitual. La zona se anestesia por completo y el paciente permanece despierto durante el procedimiento. Es adecuada para la mayoría de los casos, incluidas las extracciones quirúrgicas.
Anestesia general
Se plantea en casos complejos, en la extracción de varios dientes en un mismo acto, o cuando existe una aprensión importante que impide realizarla con anestesia local. Exige una preparación previa, las valoraciones correspondientes y acompañamiento para el regreso a casa.
La decisión se toma junto con el paciente, tras explicar lo que cada opción implica en preparación, duración y recuperación.
Cómo es el procedimiento
- Preparación. Revisión de la historia médica y de la medicación, estudio de la imagen y explicación del desarrollo del procedimiento y de las indicaciones posteriores.
- Anestesia. Local o general, según lo acordado previamente.
- Exposición. Cuando el diente está cubierto, se separa con cuidado la encía para acceder a él.
- Retirada de hueso, si es necesaria. Eliminación controlada del hueso que cubre el diente, en la cantidad mínima requerida.
- División del diente, si es necesaria. En un diente retenido en angulación, dividirlo en fragmentos permite extraerlo por una abertura menor — y así se retira menos hueso.
- Extracción y limpieza. Retirada del diente, limpieza del lecho y comprobación de que no quedan restos.
- Sutura. Cierre del tejido, por lo general con puntos reabsorbibles o con puntos que se retiran al cabo de una semana.
- Indicaciones y seguimiento. Indicaciones por escrito para los primeros días y cita de revisión.
La duración varía mucho: una extracción de un diente ya erupcionado puede llevar minutos, y la de uno retenido en posición horizontal bastante más.
Otras extracciones y cirugías
Más allá de las muelas del juicio, en la clínica se realizan otros procedimientos quirúrgicos en el mismo marco y por el mismo especialista:
- Extracciones quirúrgicas de dientes fracturados por debajo del margen gingival o con raíces divergentes.
- Retirada de restos radiculares que han quedado en el hueso de extracciones anteriores.
- Exposición de un diente retenido con fines de ortodoncia, cuando el diente debe traccionarse a su posición y no extraerse.
- Extirpación de quistes y lesiones en los maxilares, con el estudio correspondiente.
- Apicectomía, cuando un retratamiento de conductos no es suficiente.
- Extracción combinada con preservación del alvéolo, cuando está previsto un implante en esa zona más adelante.
Cuando se sabe de antemano que en el lecho de la extracción se planificará un implante, preservar el alvéolo en el mismo acto ahorra a veces un procedimiento extenso de injerto óseo más adelante. Es una ventana de tiempo que se abre una sola vez, y por eso la pregunta se plantea antes de la extracción y no después.
La recuperación
Las primeras 24 horas
Hay que morder la gasa colocada, sin cambiarla con frecuencia, hasta que cese el sangrado. Aplicar frío de forma intermitente sobre la mejilla ayuda a reducir la hinchazón. Se recomienda reposo, evitar el esfuerzo físico y ceñirse a alimentos blandos, fríos o templados.
El segundo y el tercer día
Es el pico de la hinchazón en la mayoría de los casos, y también el momento en que el dolor suele notarse más. Es previsible y no es señal de un problema. Algunos pacientes experimentan además limitación en la apertura de la boca y sensación de rigidez mandibular.
La primera semana
La hinchazón cede de forma progresiva y la limitación de la apertura se libera. Puede volverse gradualmente a una alimentación normal, evitando masticar por el lado intervenido. Es posible un hematoma azulado o amarillento en la mejilla, que desaparece por sí solo.
Cuándo acudir a la clínica
- Dolor que aumenta a partir del tercer día en lugar de ceder, sobre todo si irradia al oído.
- Hinchazón que se extiende o que se acompaña de fiebre.
- Sangrado que no cede con presión prolongada sobre una gasa.
- Sensación de adormecimiento en el labio, el mentón o la lengua que se mantiene más allá de las horas posteriores a la anestesia.
- Dificultad creciente para tragar o para respirar.
- Mal olor o mal sabor persistente procedente de la zona.
Qué evitar después y por qué
Las indicaciones no son arbitrarias. Todas buscan proteger el coágulo formado en el alvéolo, que es la base de todo el proceso de cicatrización.
- No enjuagar la boca con fuerza durante las primeras 24 horas. Un enjuague enérgico arrastra el coágulo.
- No beber con pajita. La presión negativa que se genera en la boca puede extraer el coágulo del alvéolo.
- No fumar. Tanto por la presión como por las propias sustancias: el tabaco es el factor de riesgo más importante para el alvéolo seco.
- Evitar el esfuerzo físico durante los dos primeros días.
- Evitar alimentos calientes, duros o granulados que puedan quedar retenidos en el alvéolo.
- No explorar la zona con la lengua ni con el dedo.
- Evitar el alcohol en los primeros días, y especialmente en combinación con la medicación prescrita.
Alvéolo seco
Cuando el coágulo se desintegra o se desprende, el hueso queda expuesto. El resultado es un dolor intenso que comienza por lo general el tercer o cuarto día, a veces irradiado al oído, y que suele acompañarse de mal olor o mal sabor. Es una complicación conocida y tratable: la zona se limpia y se coloca un apósito medicado, a veces en varias visitas. Es importante acudir y no esperar.
Riesgos y complicaciones
- Hinchazón, dolor y limitación de la apertura bucal — previsibles, y por lo general ceden en unos días.
- Alvéolo seco — la complicación relativamente frecuente, con un tratamiento conocido.
- Infección del lecho — se trata según el hallazgo.
- Lesión del nervio dentario inferior — complicación infrecuente que se manifiesta como una alteración de la sensibilidad en el labio o el mentón. Por lo general transitoria, y en una minoría de casos prolongada. El estudio tridimensional está precisamente destinado a reducirla.
- Lesión del nervio lingual — infrecuente, se manifiesta como alteración de la sensibilidad en la lengua.
- Comunicación con el seno en el maxilar superior — posible al extraer un diente superior próximo a la cavidad, y en general manejable durante el propio procedimiento.
- Sangrado prolongado — sobre todo en pacientes que toman anticoagulantes, motivo por el que es importante informar de antemano.
- Fractura del diente vecino o de una restauración existente en él — poco frecuente, y se trata en consecuencia.
Lo que no prometemos
No prometemos un procedimiento sin dolor, no prometemos una recuperación de ritmo uniforme para todos los pacientes y no prometemos la ausencia de complicaciones. Lo que sí ofrecemos: una planificación basada en el estudio de imagen, la ejecución por un especialista en cirugía oral y maxilofacial, indicaciones claras y disponibilidad a lo largo de la recuperación.
Qué ocurre si no se extrae
Decidir no extraer es una decisión legítima, cuando se toma con información y va acompañada de seguimiento. Lo que conviene saber sobre las situaciones en que se toma por aplazamiento:
- Pericoronaritis de repetición. Inflamación del tejido que cubre un diente parcialmente erupcionado. Tiende a repetirse y, a veces, a agravarse.
- Caries en el diente vecino. Cuando la muela se apoya sobre el segundo molar se crea un punto imposible de limpiar y, en ocasiones, imposible de restaurar. El resultado puede ser la pérdida de un diente completamente sano.
- Reabsorción de la raíz del diente vecino: un daño que no es reversible.
- Un quiste que se desarrolla alrededor de la corona y expande el hueso, a veces durante años y sin ningún síntoma.
- Una complejidad que aumenta con la edad. El hueso se vuelve más denso y las raíces se desarrollan por completo, de modo que una extracción en edad adulta suele ser más compleja y la recuperación más lenta.
El daño más frecuente de una muela del juicio no es al propio diente sino al molar que tiene delante. Un diente completamente sano que se pierde por una caries en un punto inaccesible: ese es el escenario que conviene evitar de antemano.
Seguros y reembolsos
Algunas pólizas de seguro privadas en Israel —en compañías como Clal, Harel, Migdal o Phoenix— incluyen cobertura para intervenciones realizadas por un médico especialista y, en determinados casos, también para extracciones quirúrgicas de muelas del juicio.
La cobertura no es uniforme y depende de la póliza concreta, de su antigüedad y de sus condiciones. Nosotros no somos quienes determinamos el derecho a reembolso, de modo que la recomendación es consultarlo directamente con la compañía aseguradora antes del tratamiento.
Lo que sí hacemos: facilitar toda la documentación médica necesaria para presentar la reclamación — diagnóstico, descripción del procedimiento, detalle del estudio de imagen y certificación de que lo ha realizado un especialista en cirugía oral y maxilofacial.
La observación como alternativa
No toda muela del juicio está destinada a la extracción, y no toda muela problemática exige una extracción inmediata. Las opciones que se valoran:
Observación activa
Revisión periódica y radiografía de control. Es adecuada para un diente retenido en profundidad, sin síntomas y sin signos de quiste ni de daño al vecino. La decisión se reevalúa en cada revisión.
Tratar solo la inflamación
Ante una pericoronaritis aguda, a veces se trata primero la inflamación y solo después se decide sobre la extracción: operar sobre un tejido inflamado aumenta el riesgo.
Remodelar el tejido que cubre el diente
En determinados casos, retirar el capuchón de tejido que cubre parcialmente el diente permite limpiarlo y reduce las inflamaciones repetidas, sin extraerlo. Esta solución solo es adecuada cuando el propio diente está bien posicionado.
Extraer otro diente
Cuando el segundo molar ya está dañado más allá de lo restaurable, a veces es preferible extraerlo y dejar que la muela del juicio ocupe su lugar. Es una decisión que se valora caso por caso.
Apuntes clínicos
Una extracción a edad temprana suele ser más sencilla: las raíces aún no se han desarrollado por completo, el hueso es más elástico y la recuperación más rápida. No es un argumento para extraer sin motivo, pero sí para no aplazar una decisión ya tomada.
La ausencia de dolor no prueba que todo esté bien. Un quiste, la reabsorción de una raíz y la caries entre los dos molares avanzan sin síntomas, y se detectan en la radiografía.
Ante la sospecha de proximidad al conducto dentario, una radiografía bidimensional no puede descartarla. Un estudio tridimensional en esos casos no es un exceso de precaución: es la condición para poder planificar.
Dividir un diente retenido en fragmentos suena drástico, pero es precisamente lo que permite retirar menos hueso. Una abertura más pequeña significa una recuperación más llevadera.
Es el único factor que el paciente controla por completo y el que más influye en la cicatrización. Unos pocos días sin fumar alrededor de la extracción reducen de forma significativa el riesgo de alvéolo seco.
Antes de cualquier decisión sobre una muela del juicio se examina el molar que tiene delante. Su estado —y no el de la muela— es a menudo el factor que inclina la balanza.
Mito y realidad
Todas las muelas del juicio hay que extraerlas.
No. Una muela que ha erupcionado del todo, está bien posicionada, contacta con su antagonista y puede limpiarse se mantiene. La extracción preventiva generalizada no es el criterio aceptado.
Si no duele, no hay problema.
Un quiste, la reabsorción de la raíz del diente vecino y la caries entre ambos molares avanzan en silencio. Se detectan en la radiografía, no por la sensación.
Las muelas del juicio empujan los dientes anteriores y provocan apiñamiento.
Es una explicación extendida que no está bien respaldada por la literatura. El apiñamiento de los dientes anteriores también se desarrolla en personas que no tienen muelas del juicio.
Después de una extracción la cara queda hinchada durante semanas.
La hinchazón alcanza su máximo el segundo o tercer día y luego cede de forma progresiva. En la mayoría de los pacientes ya no resulta llamativa al cabo de una semana aproximadamente.
Una extracción con anestesia general es más segura.
La mayoría de las extracciones se realizan con éxito bajo anestesia local. La anestesia general es adecuada para casos concretos, pero añade preparación, riesgos propios y tiempo de recuperación.
Conviene enjuagarse fuerte para mantener la zona limpia.
Un enjuague enérgico en las primeras 24 horas arrastra el coágulo del alvéolo, que es justo lo que conduce al alvéolo seco. La limpieza en los primeros días es suave y según las indicaciones.
A partir de cierta edad ya no tiene sentido extraerlas.
No hay límite de edad. El procedimiento es más complejo en la edad adulta y la recuperación más lenta, pero cuando existe una indicación médica la edad no lo impide.
Extraer una muela del juicio siempre daña el nervio.
La lesión nerviosa es una complicación infrecuente. El estudio tridimensional, cuando está indicado, sirve precisamente para valorar la proximidad al conducto y planificar en consecuencia.
Qué conviene preguntar
- ¿Por qué se recomienda extraerla justo ahora? ¿Cuál es el hallazgo?
- ¿Cómo está el molar que tiene delante? ¿Ya se ha dañado?
- ¿Qué ángulo de retención tiene el diente, y cuánto influye en la complejidad?
- ¿Hace falta un estudio tridimensional en mi caso, y por qué?
- ¿Quién realiza el procedimiento y cuál es su formación?
- ¿Qué tipo de anestesia se recomienda, y qué implica cada opción?
- ¿Cuántos días de recuperación son realistas? ¿Cuándo podré volver al trabajo?
- ¿Qué riesgos concretos existen en mi caso?
- Si está previsto un implante en esa zona, ¿conviene preservar el alvéolo en el mismo acto?
- ¿Qué documentación recibiré para presentar al seguro?
Una respuesta que no queda clara es motivo para volver a preguntar, no para seguir adelante.
Quién le atiende
El Dr. Norberto Segal, especialista en cirugía oral y maxilofacial, realiza las extracciones quirúrgicas y las intervenciones de la clínica, como parte del equipo habitual.
El Dr. Pablo Schilman dirige el Centro Médico Schilman en Ramat HaSharón y se dedica a los implantes dentales, la rehabilitación oral, la odontología digital y los tratamientos con láser. Es egresado del Colegio Odontológico Colombiano, promoción de 1984, donde terminó segundo de su promoción y recibió la Medalla de Plata, y completó un Advanced Education Program in Prosthodontics. Es Diplomate del ICOI y posee el Mastership de la ALD.
El diagnóstico, el estudio de imagen, la cirugía y el seguimiento se realizan en una misma clínica y en una misma secuencia, de modo que no hay derivaciones a terceros en mitad del proceso.
La atención se presta en español y en hebreo.
Glosario
- Muela del juicio
- El tercer molar, el último en erupcionar, normalmente entre los 17 y los 25 años. En algunas personas no llega a desarrollarse.
- Diente retenido
- Diente que se ha detenido en su erupción y permanece cubierto por hueso o por tejido blando.
- Retención mesioangular
- Diente inclinado hacia adelante, hacia el diente vecino. Es la angulación más frecuente en las muelas del juicio.
- Retención horizontal
- Diente tumbado de lado dentro del hueso. De las situaciones más complejas para la extracción.
- Pericoronaritis
- Inflamación del tejido blando que cubre parcialmente un diente en erupción. Tiende a repetirse.
- Alvéolo seco
- Situación en la que el coágulo del lecho de extracción se desintegra o se desprende y el hueso queda expuesto. Produce dolor intenso y se trata con limpieza y un apósito medicado.
- Conducto dentario inferior
- Conducto de la mandíbula por el que discurre el nervio responsable de la sensibilidad del labio y del mentón. Su proximidad se valora en el estudio de imagen.
- CBCT
- Estudio de imagen tridimensional de haz cónico, que permite medir distancias a las estructuras anatómicas en lugar de estimarlas.
- Preservación del alvéolo
- Procedimiento realizado en el momento de la extracción para limitar la reabsorción del hueso, cuando está previsto un implante en esa zona.
- Especialista en cirugía oral y maxilofacial
- Odontólogo con una especialidad reconocida en cirugía de la boca, los maxilares y los tejidos adyacentes.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo hay que extraer una muela del juicio?
Cuando hay infecciones repetidas a su alrededor, daño al diente vecino, caries que no puede restaurarse, un quiste, dolor recurrente o dificultad persistente para limpiar la zona. Una muela bien erupcionada y bien posicionada suele mantenerse en observación.
¿Hay que extraer las cuatro?
No. La decisión se valora diente por diente según su estado, el ángulo de retención y la situación del diente vecino. Hay pacientes que extraen una y otros que extraen todas.
Mi muela del juicio no duele. ¿Por qué se recomienda extraerla?
Parte del daño avanza sin dolor: un quiste alrededor de la corona, la reabsorción de la raíz del diente vecino o una caries en un punto imposible de limpiar. Se detecta en la radiografía, no por la sensación.
¿Qué es un diente retenido?
Un diente que se ha detenido en su camino hacia la erupción y permanece cubierto por hueso o por tejido blando, por lo general porque no hay espacio. El ángulo en el que se detuvo determina en buena medida la complejidad de la extracción.
¿Duele el procedimiento?
El procedimiento en sí se realiza con la zona completamente anestesiada y no duele. Después son previsibles dolor, hinchazón y molestias durante unos días, que se manejan con indicaciones y medicación cuando procede.
¿Cuánto dura el procedimiento?
Varía mucho. La extracción de un diente ya erupcionado puede llevar unos minutos, y la de uno retenido en posición horizontal, que exige exposición y división, bastante más. La estimación se facilita de antemano.
¿Se puede hacer con anestesia general?
Sí, en casos adecuados: extracciones complejas, varios dientes en un mismo acto, o una aprensión importante. Exige preparación previa y acompañamiento para el regreso a casa.
¿Cuánto dura la recuperación?
La hinchazón alcanza su máximo el segundo o tercer día y después cede de forma progresiva. La mayoría de los pacientes vuelve a su rutina en torno a una semana, y a la masticación normal algo después.
¿Cuándo puedo volver al trabajo?
Tras una extracción sencilla, a veces al día siguiente. Tras una extracción quirúrgica conviene prever de uno a tres días, y sobre todo evitar el esfuerzo físico durante los dos primeros.
¿Qué puedo comer después?
Alimentos blandos, fríos o templados los primeros días. Hay que evitar lo caliente, lo duro y lo granulado, que puede quedar retenido en el alvéolo, y masticar por el lado no intervenido.
¿Por qué no puedo beber con pajita?
La presión negativa que se genera en la boca puede extraer el coágulo del alvéolo. Ese coágulo es la base de todo el proceso de cicatrización, y perderlo conduce al alvéolo seco.
¿Qué es el alvéolo seco y cómo se reconoce?
Una situación en la que el coágulo se ha desintegrado y el hueso queda expuesto. Se manifiesta con un dolor intenso que comienza el tercer o cuarto día, a veces irradiado al oído, y con mal olor o mal sabor. Se trata con limpieza y un apósito medicado; conviene acudir y no esperar.
Fumo. ¿Influye?
Mucho. El tabaco es el factor de riesgo más importante para el alvéolo seco, tanto por la presión que genera en la boca como por su efecto sobre la cicatrización. Unos pocos días sin fumar alrededor de la extracción cambian el panorama.
¿Hay riesgo de lesión nerviosa?
Es una complicación infrecuente, que se manifiesta como una alteración de la sensibilidad en el labio o el mentón y que suele ser transitoria. Cuando la imagen sugiere proximidad entre las raíces y el conducto dentario, se realiza un estudio tridimensional para planificar con precisión.
¿Hace falta un CBCT para toda extracción?
No. Se realiza cuando hay una pregunta clínica concreta: sospecha de proximidad al conducto dentario, forma de las raíces poco clara, o una extracción superior próxima al seno.
¿Quién realiza la extracción en la clínica?
Las extracciones quirúrgicas las realiza el Dr. Norberto Segal, especialista en cirugía oral y maxilofacial, que forma parte del equipo habitual, de modo que no hace falta ser derivado a un tercero.
¿Me lo cubre el seguro?
Algunas pólizas privadas incluyen cobertura para intervenciones realizadas por un especialista. El derecho depende de la póliza concreta y de sus condiciones, por lo que conviene consultarlo directamente con la aseguradora. Nosotros facilitamos toda la documentación necesaria para la reclamación.
¿Cuándo se retiran los puntos?
Por lo general una semana después del procedimiento. En algunos casos se emplean puntos reabsorbibles que no requieren retirada, y eso se indica de antemano.
Tomo anticoagulantes. ¿Debo informar?
Sin duda, y antes del procedimiento. Hay que informar de toda medicación habitual, y en especial de anticoagulantes y antiagregantes, porque influyen en la planificación y a veces exigen coordinación con el médico tratante.
¿Se puede extraer durante una infección activa?
Por lo general se prefiere tratar antes la inflamación y operar después. Intervenir sobre un tejido inflamado aumenta el riesgo de infección y dificulta también la anestesia.
¿Las muelas del juicio provocan apiñamiento en los dientes anteriores?
Es una explicación extendida que no está bien respaldada por la literatura profesional. El apiñamiento también se desarrolla en personas que no tienen muelas del juicio, de modo que por sí solo no es un motivo de extracción.
¿Hay una edad máxima para la extracción?
No. En la edad adulta el hueso es más denso y las raíces están completamente formadas, por lo que el procedimiento es más complejo y la recuperación más lenta, pero cuando hay indicación médica la edad no lo impide.
Tras extraer un diente normal, ¿hace falta un implante?
Depende de qué diente sea y de su papel en la oclusión. En una muela del juicio por lo general no. En otros dientes, cuando está previsto un implante, conviene valorar la preservación del alvéolo en el mismo acto para limitar la reabsorción del hueso.
¿Qué ocurre en la primera visita?
Exploración clínica, revisión de la historia médica y de la medicación, y radiografía. Si se requiere un estudio tridimensional, se realiza en esa fase. Al final se presentan la recomendación, las alternativas y los riesgos.
¿Cuánto cuesta?
Los precios no se publican en la web. El coste depende de la complejidad de la extracción, del tipo de anestesia y del estudio de imagen necesario, y se presenta completo antes del tratamiento.

Más información en esta web
- Elevación de seno e injertos óseos — preservación del alvéolo en el momento de la extracción.
- Implantes dentales — rehabilitación tras la extracción de un diente que no es una muela del juicio.
- Tratamiento de encías con láser — inflamación alrededor de un diente parcialmente erupcionado.
- Odontología conservadora — conservar el diente vecino.
- Sobre el Dr. Pablo Schilman
¿Necesita una valoración quirúrgica?
La decisión de extraer se toma después de una exploración y un estudio de imagen, no antes. Concierte una consulta con un especialista en cirugía oral y maxilofacial en el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón.
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La información de esta página es información médica general y no sustituye una exploración, un diagnóstico ni una consulta personalizada. Toda decisión terapéutica se toma de forma individual, tras una exploración clínica y un estudio de imagen, y de acuerdo con la situación clínica del paciente. Los resultados del tratamiento varían de una persona a otra. La información relativa a la cobertura de seguros es general y no constituye un compromiso de reembolso: debe consultarse con la compañía aseguradora. Redactado y revisado por el equipo médico del Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.