Implantes dentales

Respuesta directa

Un implante dental es un dispositivo de titanio que se inserta en el hueso maxilar y sustituye la raíz de un diente ausente. Tras un período de cicatrización en el que se forma la unión entre el implante y el hueso, se coloca sobre él un pilar y, encima, una corona, un puente o una rehabilitación más amplia, según el número de dientes ausentes y el plan previsto. En el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón, la decisión de colocar un implante se toma después de una exploración clínica, un escaneo digital y un estudio CBCT que permite evaluar la cantidad de hueso, sus dimensiones y las estructuras anatómicas relevantes para la planificación. La duración total del proceso varía de una persona a otra y suele situarse entre varios meses y un año, según la situación clínica y la necesidad de procedimientos previos.

En resumen

  • Qué es un implante: un dispositivo de titanio que se inserta en el hueso y sirve de base para la rehabilitación, en lugar de la raíz del diente ausente.
  • Cuándo se plantea: ausencia de uno o más dientes, un diente que no se puede conservar, o la rehabilitación de un maxilar sin dientes.
  • Cómo se decide: exploración clínica, escaneo intraoral y estudio CBCT. La decisión no se toma con una radiografía bidimensional.
  • Qué puede hacer falta antes: tratamiento de encías, injerto óseo, elevación de seno o una extracción planificada.
  • Duración: variable según la situación clínica. Los procedimientos previos y la cicatrización ósea son lo que alarga el proceso.
  • Qué influye en el resultado a largo plazo: la salud de las encías, la higiene diaria, el tabaco, el bruxismo, las enfermedades de base y el seguimiento periódico.
  • Precios: no se publican en la web. El plan de tratamiento se elabora de forma individual y se presenta completo antes de empezar.

Qué es un implante dental

Un implante dental es un dispositivo médico de titanio, o de una aleación que contiene titanio, que se inserta en el hueso maxilar y sirve de base para rehabilitar el diente ausente. A diferencia de un puente o de una prótesis, que se apoyan en los dientes existentes o en los tejidos de la boca, el implante se sostiene directamente en el hueso y sustituye, en la práctica, la función de la raíz.

La rehabilitación completa consta de tres componentes distintos. El cuerpo del implante es la parte que se inserta en el hueso. El pilar es el elemento intermedio que une el implante con la restauración que va encima, y se coloca al terminar el período de cicatrización. La restauración propiamente dicha —una corona unitaria, un puente o una rehabilitación amplia— es la parte visible en la boca.

El proceso biológico en el que se apoya la estabilidad del implante se llama oseointegración: la formación de un contacto directo entre hueso vivo y la superficie del implante, sin tejido interpuesto entre ambos. Este proceso necesita tiempo, y es la razón principal por la que en la mayoría de los casos no se coloca una restauración definitiva sobre el implante justo después de insertarlo.

El titanio se eligió para este uso por sus propiedades: es biocompatible, es decir, los tejidos del cuerpo no reaccionan ante él como ante un cuerpo extraño que haya que rechazar, y tiene una resistencia mecánica que le permite soportar las fuerzas de la masticación a lo largo del tiempo. La superficie de los implantes modernos recibe un tratamiento destinado a aumentar el área de contacto con el hueso.

Apunte clínico

Un implante no es un «diente artificial». Es la base de una rehabilitación. Esta distinción importa porque la mayoría de las decisiones de planificación —posición, angulación, número de implantes— se derivan de la restauración prevista, y no solo del hueso disponible.

Cuándo se plantea un implante

Un implante se plantea cuando falta uno o más dientes, o cuando un diente existente no se puede conservar. La decisión no se deriva de la ausencia en sí, sino de la combinación entre el estado del hueso, el estado de los tejidos blandos, la oclusión y las preferencias del paciente.

Ausencia de un solo diente

Un implante unitario con una corona permite rehabilitar el diente ausente sin implicar a los dientes vecinos. En un puente convencional hay que tallar los dientes a ambos lados del espacio, incluso cuando están íntegros y sanos. Este factor es especialmente relevante cuando los dientes vecinos no necesitan tratamiento por ningún otro motivo.

Ausencia de varios dientes seguidos

En esta situación se puede rehabilitar con varios implantes que soporten un puente. El número de implantes no coincide necesariamente con el número de dientes ausentes: se determina según la longitud del tramo, la calidad del hueso y las fuerzas previstas en la zona.

Ausencias dispersas

Cuando las ausencias están repartidas por la arcada, la planificación considera la boca como un conjunto. A veces conviene concentrar la rehabilitación en lugar de resolver cada hueco por separado, según la oclusión y las cargas.

Arcada sin dientes

Una arcada sin dientes puede rehabilitarse con una restauración fija soportada por implantes, o con una prótesis removible estabilizada sobre ellos. Las dos opciones se diferencian en la sensación, en la limpieza diaria, en el mantenimiento y en el coste, y se comentan de forma explícita antes de decidir.

Una prótesis que no se sujeta

Una prótesis removible antigua puede perder estabilidad con los años, entre otras razones por los cambios en el reborde óseo. Estabilizarla con implantes puede mejorar la función al comer y al hablar.

Un diente que no se puede conservar

Un diente fisurado en profundidad, fracturado por debajo del margen gingival o con un tratamiento de conductos fracasado puede ser candidato a extracción y posterior rehabilitación con implante. Más adelante, un apartado de esta página aborda la decisión entre conservar y extraer.

A quién puede convenirle

La indicación se establece en la exploración y no puede determinarse de antemano. Aun así, hay condiciones generales que se valoran en todos los casos:

  • Cantidad y calidad de hueso suficientes en la zona prevista, o la posibilidad de completarlas con un procedimiento previo.
  • Encías sanas, o que puedan estabilizarse antes de la cirugía.
  • Estado de salud general estable, incluido el control de las enfermedades de base.
  • Un nivel de higiene bucal que permita mantener la rehabilitación a lo largo del tiempo.
  • Una oclusión que permita una distribución razonable de las cargas sobre la restauración prevista.
  • Crecimiento maxilar finalizado. En pacientes jóvenes este punto se valora aparte, porque el implante no acompaña al maxilar en desarrollo.

Cumplir estas condiciones no garantiza un resultado, y no cumplir alguna de ellas no excluye necesariamente la opción. En muchos casos se trata de condiciones que pueden mejorarse antes de empezar el proceso.

Situaciones que requieren una valoración adicional

Las situaciones que se detallan a continuación no son una contraindicación absoluta, pero modifican la planificación, el riesgo o los plazos, y obligan a un estudio más detenido antes de decidir.

Tabaquismo

El tabaco afecta al aporte sanguíneo de los tejidos y a los procesos de cicatrización, y en la literatura profesional se asocia a tasas de fracaso más altas y a un mayor riesgo de inflamación alrededor del implante. El tema se trata abiertamente y, en muchos casos, se recomienda dejarlo o reducirlo en el período próximo a la cirugía.

Diabetes

Una diabetes controlada no suele ser una contraindicación. Una diabetes mal controlada afecta a la cicatrización de los tejidos y al riesgo de infección, por lo que se requiere coordinación con el médico tratante y una valoración del grado de control antes de decidir.

Enfermedad periodontal

La inflamación activa de los tejidos de soporte se trata antes de la cirugía. Un implante colocado en un entorno inflamado está expuesto a un riesgo mayor, y los pacientes con antecedentes de enfermedad periodontal tienen más riesgo de inflamación alrededor del implante también más adelante, por lo que se les acompaña con un plan de seguimiento más estrecho.

Tratamientos farmacológicos

Los medicamentos que afectan al metabolismo óseo, a la coagulación o al sistema inmunitario pueden influir en la planificación y en el momento del tratamiento. Es importante informar de toda medicación habitual, incluidos los suplementos, antes de la exploración.

Tratamientos oncológicos en cabeza y cuello

Los pacientes que han recibido radioterapia en la zona de los maxilares requieren una valoración específica y coordinación con el equipo tratante, por el efecto de la radiación sobre el tejido óseo.

Bruxismo

El bruxismo aumenta la carga mecánica sobre la restauración. No impide la colocación de implantes, pero se tiene en cuenta en el número de implantes, en la elección de los materiales y en la planificación de la oclusión, y a menudo se acompaña de la recomendación de una férula de descarga nocturna.

Hueso limitado en cantidad o en dimensiones

Es una situación frecuente, sobre todo cuando han pasado años desde la pérdida del diente. En la mayoría de los casos puede resolverse con un procedimiento previo, como se detalla en los apartados de injerto óseo y elevación de seno.

Apunte clínico

Ninguna de las situaciones anteriores se evalúa por teléfono. La valoración se hace tras una exploración clínica y un estudio de imagen, y en algunos casos también en coordinación con otro médico tratante.

Conservar el diente o extraerlo

Una de las cuestiones más relevantes de la planificación es si un diente existente puede conservarse o si es preferible extraerlo y rehabilitar con un implante. No hay una respuesta única, y se valora caso por caso.

Un diente natural está unido al hueso por el ligamento periodontal, que aporta una sensibilidad fina a la presión y contribuye a distribuir las fuerzas. El implante carece de esta estructura. Por eso, cuando un diente puede conservarse con un pronóstico razonable, lo habitual es plantear primero esa posibilidad.

En sentido contrario, conservar un diente de pronóstico desfavorable puede llevar a una pérdida ósea adicional en la zona y dificultar una rehabilitación futura. En determinadas situaciones, una extracción planificada, a veces combinada con preservación del alvéolo, ofrece un punto de partida mejor.

Los factores que se valoran incluyen el grado de daño de la estructura dental, el estado de los tejidos de soporte, el éxito o el fracaso de un tratamiento de conductos previo, la posición del diente en la oclusión y el plan general de la boca. El coste y el tiempo también son factores legítimos, y se exponen con claridad.

Apunte clínico

La comparación no es entre «diente natural» e «implante» en abstracto, sino entre este diente en su estado actual y un implante en esta posición concreta. Un diente que se conserva pero se pierde dos años después suele dejar menos hueso del que habría dejado una extracción planificada.

El proceso de decisión clínica

La planificación sigue una secuencia fija. Cada etapa aporta información sin la cual la siguiente no es posible.

  1. Anamnesis médica. Historia clínica, enfermedades de base, medicación habitual, cirugías previas, alergias y hábitos, incluidos el tabaco y el bruxismo.
  2. Exploración clínica. Valoración de los dientes existentes, las encías, los tejidos blandos, la oclusión, la apertura bucal y la línea de sonrisa.
  3. Escaneo intraoral. Permite generar un modelo digital de la boca y de los dientes, y sirve para planificar la restauración.
  4. Estudio CBCT. Evaluación tridimensional de la cantidad de hueso, sus dimensiones y las estructuras anatómicas relevantes para la planificación.
  5. Análisis de los hallazgos. Integración de la información clínica, el escaneo y la imagen en una sola composición, incluida la posición del implante respecto a la restauración prevista.
  6. Presentación del plan. Detalle de las etapas, los procedimientos previos necesarios, los plazos estimados, las alternativas y los riesgos.
  7. Decisión compartida. La decisión se toma después de que el paciente ha comprendido las opciones y lo que implica cada una.

En esta secuencia hay un principio rector: la planificación empieza por la restauración final y trabaja hacia atrás. La posición del implante se deriva del lugar donde el diente debe quedar, y no solo del lugar donde hay hueso disponible. Cuando este orden se invierte, el resultado puede ser un implante estable que soporta una restauración que no funciona o que no resulta estética.

Estudio CBCT

El CBCT (Cone Beam Computed Tomography) es un estudio de imagen tridimensional orientado a la zona maxilofacial. Aporta información sobre la cantidad de hueso, sus dimensiones y las estructuras anatómicas relevantes para la planificación, información que una radiografía bidimensional no puede ofrecer.

Una ortopantomografía presenta el maxilar como una imagen plana. No permite evaluar el ancho del reborde, la densidad ósea ni la distancia exacta a las estructuras anatómicas en el tercer eje. Planificar un implante solo con una radiografía bidimensional se apoya en una estimación, no en una medición.

Qué se mide en el estudio

  • La altura del hueso en la zona prevista, respecto a las estructuras situadas por debajo o por encima.
  • El ancho del reborde, que determina en buena medida el diámetro de implante que puede plantearse.
  • La densidad ósea, que influye en la estabilidad primaria y en el protocolo de cicatrización.
  • La posición del conducto dentario inferior en el maxilar inferior.
  • Los límites del seno maxilar en el sector posterior superior.
  • Hallazgos asociados: lesiones, restos radiculares, cambios en el tejido óseo.

Radiación

La dosis de radiación de un CBCT dental es sensiblemente menor que la de una tomografía computarizada médica de la zona de la cabeza. Aun así, se trata de una exploración que implica radiación ionizante, por lo que se realiza cuando existe una justificación clínica y con el campo de exploración más reducido que aporte la información necesaria.

Apunte clínico

El estudio de imagen no se hace «para ver». Se hace para responder a preguntas de planificación concretas. Cuando no hay una pregunta clínica que requiera el estudio para responderla, el estudio no se realiza.

Diagnocat — análisis informatizado de la imagen

Diagnocat™ es un programa de análisis informatizado de estudios de imagen dentales. Revisa la imagen y señala posibles hallazgos, y funciona como una capa de control adicional sobre la lectura clínica de la radiografía.

El programa asiste en el análisis y no sustituye el criterio clínico. La interpretación final, la decisión sobre qué hallazgos son relevantes y cuáles no, y la propia decisión terapéutica corresponden al odontólogo. La función del programa es reducir la probabilidad de que un hallazgo pase desapercibido, no determinar su significado.

El uso de una herramienta así es especialmente relevante en estudios tridimensionales, que contienen cientos de cortes. Revisarlos todos de forma sistemática es una tarea exigente, y la asistencia informatizada añade una capa de control al proceso.

Escaneo intraoral digital

El escaneo permite generar un modelo digital de la boca y de los dientes, y sirve para planificar la restauración. En lugar de un material de impresión que se introduce en la boca, un escáner óptico registra los dientes y los tejidos y construye a partir de ellos un modelo tridimensional.

Qué cambia en la práctica

  • Comodidad. No hay material de impresión, ni sensación de arcada, ni espera al fraguado.
  • Registro y comparación. El modelo se conserva y puede compararse a lo largo del tiempo, lo que resulta útil para seguir el desgaste, la recesión gingival o los cambios en la oclusión.
  • Envío al laboratorio. El archivo se transmite directamente, sin una etapa física intermedia.
  • Integración con la imagen. El modelo digital y el estudio tridimensional pueden combinarse en un mismo programa de planificación, de modo que la posición del implante se determina en relación con el hueso y con la restauración prevista a la vez.

Esta última integración es la más relevante desde el punto de vista clínico. Permite fijar la posición del implante según el lugar donde el diente debe quedar, y no solo según el lugar donde hay hueso.

Cirugía guiada

La cirugía guiada consiste en realizar la colocación del implante con ayuda de una férula quirúrgica personalizada, fabricada a partir de la planificación digital, que dirige el fresado según la posición, la angulación y la profundidad previstas.

La férula se fabrica después de combinar el estudio de imagen con el modelo digital y de planificar la posición del implante. Se asienta sobre los dientes existentes o sobre el reborde, y lleva casquillos de guía que se corresponden con las fresas.

Cuándo se plantea

  • Cuando el margen respecto a estructuras anatómicas es reducido.
  • Cuando se planifican varios implantes que deben coordinarse entre sí.
  • Cuando la planificación estética exige precisión en la angulación y en la profundidad.
  • Cuando se planifica una carga inmediata y la restauración provisional se fabrica por adelantado.

La cirugía guiada reduce la distancia entre la planificación y la ejecución, pero no elimina la necesidad de criterio durante el procedimiento. Un hallazgo imprevisto durante la cirugía puede obligar a modificar el plan, y el cirujano sigue siendo quien decide.

PRF

El PRF (Platelet-Rich Fibrin) es un preparado obtenido de la sangre del propio paciente. Se extrae una muestra en la clínica, se centrifuga, y la capa rica en plaquetas y fibrina se separa y se utiliza en el lecho quirúrgico.

Como el material procede del propio cuerpo del paciente, no contiene ningún componente ajeno. Se emplea como apoyo a los procesos de cicatrización de los tejidos y, en ocasiones, combinado con materiales de relleno en procedimientos de injerto óseo.

La literatura profesional sobre el tema sigue desarrollándose, y su uso se plantea como un componente complementario dentro de un procedimiento planificado: no como un tratamiento aislado ni como un factor que garantice un resultado.

Implante inmediato

El implante inmediato consiste en insertar el implante en el mismo acto en que se extrae el diente, en lugar de esperar a que cicatrice la zona.

Condiciones que se valoran

  • Ausencia de inflamación activa en el lecho de extracción.
  • Integridad de las paredes óseas del alvéolo, sobre todo la pared vestibular.
  • Estabilidad primaria suficiente del implante en el hueso situado más allá del alvéolo.
  • Estado de los tejidos blandos de la zona, especialmente cuando se trata de un sector estético.

Cuando se dan estas condiciones, el implante inmediato acorta el proceso global y reduce el número de intervenciones quirúrgicas. Cuando no se dan, esperar es la decisión correcta, a veces combinando la extracción con una preservación del alvéolo para limitar la pérdida ósea hasta la colocación del implante.

Apunte clínico

La decisión sobre un implante inmediato se toma dos veces: una en la planificación, a partir del estudio de imagen, y otra durante la propia cirugía, cuando el diente ya ha salido y puede verse el estado de las paredes. Planificar un implante inmediato no obliga a realizarlo.

Carga inmediata

La carga inmediata consiste en colocar una restauración provisional sobre el implante poco después de insertarlo, de modo que el paciente no se quede con una ausencia visible. Es el término preciso para lo que a veces se denomina «dientes en un día».

Conviene distinguir: la restauración que se coloca en esta fase es provisional. El proceso de oseointegración continúa por debajo, y la restauración definitiva se coloca solo al terminar el período de cicatrización.

Qué se valora antes

  • La estabilidad primaria del implante, que se mide durante la inserción.
  • La calidad y la cantidad de hueso en la zona.
  • La oclusión: si es posible diseñar la restauración provisional de manera que no reciba carga directa.
  • El bruxismo, que aumenta la carga y modifica el criterio.
  • El número de implantes y la posibilidad de ferulizarlos para distribuir las fuerzas.

La carga inmediata no es adecuada para todos los casos, y realizarla en condiciones inadecuadas aumenta el riesgo de fracaso en la integración. Cuando las condiciones no se cumplen, existen otras soluciones provisionales que permiten una función razonable en el período intermedio.

Injerto óseo

Tras la pérdida de un diente, el hueso que lo sostenía deja de recibir el estímulo mecánico que le transmitía la raíz e inicia un proceso de reabsorción. El proceso es más rápido en los primeros meses y continúa a un ritmo más lento a lo largo de los años. Cuanto más tiempo ha pasado, mayor es la probabilidad de que se necesite un procedimiento de injerto.

Tipos de procedimiento

  • Preservación del alvéolo — se realiza en el momento de la extracción, con el fin de limitar la reabsorción del reborde y mejorar el punto de partida para un implante futuro.
  • Injerto óseo localizado — adición de material de relleno en una zona delimitada, a veces simultáneamente a la colocación del implante.
  • Expansión del reborde — cuando la altura del hueso es suficiente pero su anchura no permite el diámetro de implante previsto.
  • Aumento vertical del reborde — un procedimiento más extenso, cuando falta altura de forma significativa.

Materiales de relleno

Existen materiales de origen autólogo, de origen animal procesado, de origen humano procesado y sintéticos. La elección se deriva de la extensión del defecto, de la zona, del tiempo de cicatrización previsto y de las preferencias del paciente tras la explicación correspondiente. Cada tipo tiene características distintas en cuanto a velocidad de reabsorción y a la forma en que se genera el hueso nuevo.

Momento

A veces el injerto y la colocación del implante pueden realizarse en el mismo acto, y a veces se requiere una espera de meses entre ambos procedimientos. Esto se determina según la extensión del defecto y la estabilidad prevista del implante.

Elevación de seno

En el sector posterior del maxilar superior, el reborde limita con la cavidad del seno maxilar. Tras la pérdida de dientes en esa zona, la altura de hueso disponible para un implante puede quedar limitada, tanto por la reabsorción del reborde desde abajo como por la expansión de la cavidad desde arriba.

La elevación de seno es un procedimiento cuyo objetivo es aumentar la altura de hueso disponible, elevando con cuidado la membrana sinusal y añadiendo material de relleno en el espacio generado.

Dos abordajes

  • Abordaje cerrado — se realiza a través del propio lecho del implante, es adecuado cuando se necesita un aumento de altura moderado y, por lo general, se hace de forma simultánea a la colocación del implante.
  • Abordaje abierto — se realiza a través de una ventana en la pared lateral, y es adecuado cuando se necesita un aumento de altura significativo. A veces el implante se coloca en el mismo acto, y a veces tras un período de cicatrización.

La elección entre ambos abordajes se deriva de la altura de hueso existente, del estado de la membrana sinusal tal como se observa en el estudio de imagen y de la extensión de la rehabilitación prevista. Los procesos inflamatorios del seno se estudian antes del procedimiento, y en ocasiones se requiere una valoración adicional.

Rehabilitación de arcada completa

La rehabilitación de una arcada sin dientes, o de una arcada en la que los dientes restantes no pueden conservarse, se realiza mediante varios implantes que soportan una restauración fija o una prótesis estabilizada.

El número de implantes se deriva de la anatomía, del estado del hueso, del plan de restauración y de consideraciones biomecánicas. No existe un número uniforme válido para todos los pacientes ni un protocolo fijo. El maxilar superior y el inferior se diferencian en la calidad ósea y en la anatomía, y una restauración fija y una removible plantean exigencias distintas.

Factores que se valoran

  • Anatomía. Posición del seno en el maxilar superior, posición del conducto dentario en el inferior, forma e inclinación del reborde.
  • Estado del hueso. Volumen, dimensiones y densidad a lo largo del reborde, y no solo en un punto aislado.
  • Tipo de restauración. Fija o removible, material, longitud del cantiléver.
  • Biomecánica. Distribución de los implantes a lo largo del reborde, angulaciones, reparto de cargas y oclusión frente a la arcada antagonista.
  • Mantenimiento. Capacidad del paciente para limpiar la restauración a diario, y posibilidad de reparar un componente aislado en el futuro.

Fija o removible

Una restauración fija permanece en su sitio y ofrece una sensación más próxima a la de los dientes naturales. Requiere condiciones óseas adecuadas, una limpieza diaria meticulosa en zonas de difícil acceso, y su reparación es más compleja.

Una prótesis estabilizada se retira para la limpieza. Suele ser menos exigente en cuanto a condiciones previas y resulta más fácil de limpiar y de reparar, pero la sensación es distinta y requiere un período de adaptación.

La decisión no es solo técnica. Incluye una pregunta sobre el estilo de vida y sobre lo que el paciente está dispuesto a mantener durante años, y se plantea con claridad antes de decidir.

Apunte clínico

En una rehabilitación de arcada completa, el número de implantes es un resultado de la planificación y no su punto de partida. Dar una cifra fija de antemano, antes de una exploración y de un estudio de imagen, no es planificar.

Sistemas de implantes

En la clínica se utilizan sistemas de implantes de varios fabricantes, entre ellos MIS, Straumann, Alpha-Bio y Dentalis.

La elección del sistema depende del caso clínico. Los distintos sistemas se diferencian en la geometría del implante, en el tratamiento de superficie, en los tipos de conexión con el pilar y en la variedad de componentes protésicos disponibles. La calidad del hueso en la zona, los diámetros y alturas disponibles, el tipo de restauración prevista y la disponibilidad de componentes a lo largo de los años participan todos en la decisión.

Qué se valora al elegir un sistema

  • Adecuación a la zona: diámetros y alturas disponibles en relación con lo que muestra el estudio de imagen.
  • Tipo de conexión entre el implante y el pilar, y sus implicaciones para los tejidos circundantes.
  • Disponibilidad de componentes a largo plazo, un factor esencial, porque la restauración puede requerir una reparación años después de la colocación.
  • Documentación profesional y seguimiento a largo plazo existentes para ese sistema.

El paciente que desea saber qué sistema se ha utilizado en su caso recibe esa información, así como los datos del implante para su propio registro.

Cicatrización

Las primeras 24 horas

La inflamación y la sensibilidad en la zona forman parte del proceso previsto. Aplicar frío de forma intermitente en las primeras horas ayuda a reducir la hinchazón. Se recomienda evitar el esfuerzo físico, los alimentos calientes o duros y los enjuagues enérgicos.

La primera semana

La hinchazón cede de forma progresiva, por lo general con un pico el segundo o el tercer día. Las indicaciones incluyen una dieta blanda, un cepillado suave en las zonas que no son el lecho quirúrgico y el cumplimiento de las pautas de enjuague indicadas. Fumar en este período interfiere directamente en la cicatrización.

Cuándo acudir a la clínica

  • Dolor que aumenta a partir del tercer día en lugar de ceder.
  • Hinchazón que se extiende o que se acompaña de fiebre.
  • Sangrado que no cede con presión.
  • Sensación de adormecimiento persistente.
  • Sensación de movilidad de la restauración provisional.

El período de cicatrización ósea

La duración del período entre la colocación del implante y la restauración definitiva varía según la calidad del hueso, la zona y la necesidad de procedimientos previos. Durante este tiempo, la mayoría de los pacientes reciben una solución provisional que permite una función razonable.

Las fases protésicas

Al terminar la cicatrización se expone el implante, se coloca el pilar y los tejidos blandos disponen de un tiempo para conformarse a su alrededor. Después se realiza un escaneo o una impresión, se fabrica la restauración, se coloca y se comprueba la oclusión. Los pequeños ajustes en las primeras semanas forman parte habitual del proceso.

Mantenimiento a largo plazo

Un implante no se caria, pero los tejidos que lo rodean son sensibles a la acumulación de placa bacteriana igual que los tejidos alrededor de un diente natural, y en ciertos aspectos incluso más, por la ausencia de ligamento periodontal.

  • Cepillado dos veces al día, con especial atención a la línea de encuentro entre la restauración y el tejido.
  • Limpieza interdental diaria con los instrumentos adaptados a la restauración concreta. Una rehabilitación amplia y una corona unitaria no se limpian de la misma manera.
  • Limpieza profesional con la frecuencia que se establezca de forma individual. Los pacientes con antecedentes de enfermedad periodontal requieren una frecuencia mayor.
  • Revisión periódica, que incluye el examen de los tejidos alrededor del implante, la comprobación de la oclusión y una radiografía de control cuando proceda.
  • Férula de descarga nocturna para los pacientes con bruxismo.
  • Dejar de fumar: el factor aislado que más influye en la salud de los tejidos alrededor del implante a largo plazo.
Apunte clínico

Un cambio pequeño en el tejido alrededor del implante —un ligero sangrado al cepillar, una recesión mínima— es la información más temprana disponible. En esa fase el tratamiento es sencillo. Cuando aparecen movilidad o dolor, se trata ya de una fase mucho más avanzada.

Riesgos y complicaciones

La colocación de implantes es un procedimiento consolidado y frecuente, pero, como todo procedimiento médico, conlleva riesgos. Exponerlos forma parte de una decisión informada.

Complicaciones tempranas

  • Fracaso en la integración del implante. El implante no se integra en el hueso. En ese caso se retira, la zona cicatriza y, por lo general, puede plantearse una nueva colocación más adelante.
  • Infección del lecho quirúrgico. Se trata según el hallazgo.
  • Hinchazón, sangrado y sensibilidad, fenómenos previstos que suelen durar unos pocos días.
  • Lesión de una estructura anatómica vecina. Complicación infrecuente, que la planificación basada en imagen tridimensional busca reducir. En el maxilar inferior puede manifestarse como una alteración de la sensibilidad, generalmente transitoria y en ocasiones prolongada.
  • Comunicación con la cavidad sinusal en el maxilar superior, en general manejable durante el propio procedimiento.

Complicaciones tardías

  • Mucositis periimplantaria — inflamación reversible del tejido blando, sin pérdida ósea. Se trata con limpieza y mejora de la higiene.
  • Periimplantitis — inflamación acompañada de pérdida ósea alrededor del implante. Requiere tratamiento y, en casos avanzados, puede conducir a la pérdida del implante.
  • Complicaciones mecánicas — aflojamiento o fractura de un tornillo, fisura en la restauración, desgaste. Por lo general son reparables.
  • Recesión del tejido en una zona estética, con repercusión en el aspecto.

Lo que no prometemos

No prometemos un éxito absoluto, no prometemos un tratamiento sin dolor y no presentamos un resultado uniforme para todos los pacientes. Las tasas de éxito publicadas en la literatura profesional se refieren a poblaciones y a condiciones de estudio definidas, y no son trasladables como una promesa a un paciente concreto.

Lo que sí ofrecemos: una planificación basada en exploración y estudio de imagen, la exposición completa de las alternativas y los riesgos, y acompañamiento a lo largo de todo el proceso.

Apuntes clínicos

Planificación

El implante se posiciona según el lugar donde el diente debe quedar, y no solo según donde hay hueso. Cuando el orden de los criterios se invierte, se obtiene un implante estable que soporta una restauración difícil de limpiar o poco estética.

Hueso

El tiempo transcurrido desde la pérdida del diente es una variable relevante. Un diente extraído hace un año y otro extraído hace una década plantean puntos de partida completamente distintos, aunque ambos figuren simplemente como «ausentes».

Tejido blando

En el sector anterior, la calidad del tejido alrededor del implante determina el aspecto tanto como la propia corona. Una planificación estética trata el tejido como un componente, y no como algo que se resuelve por sí solo.

Oclusión

El implante no percibe la presión como un diente natural. Por eso la sobrecarga se acumula en silencio, y a veces se detecta solo cuando aparece el daño. Comprobar la oclusión en la revisión no es un formalismo.

Mantenimiento

Una restauración difícil de limpiar acaba fracasando, por impecable que haya sido su ejecución. La facilidad de limpieza es un criterio de planificación, no una observación al final del tratamiento.

Plazos

No toda aceleración del proceso compensa. Acortar el período de cicatrización en condiciones inadecuadas traslada el riesgo hacia adelante, y a veces se paga en una fase en la que la reparación resulta más cara.

Mito y realidad

El cuerpo puede rechazar un implante, como en un trasplante de órgano.

El rechazo inmunológico del tipo conocido en los trasplantes no ocurre con los implantes de titanio. Cuando un implante no se integra, las causas suelen ser infección, carga prematura, mala calidad ósea o tabaquismo.

Con implantes no se puede hacer una resonancia magnética.

Los implantes de titanio no son ferromagnéticos y no impiden realizar una resonancia. Conviene informar al técnico, ya que pueden generar una distorsión local de la imagen en estudios de cabeza y cuello.

Un implante dura toda la vida.

Un implante que se integra y se mantiene adecuadamente puede durar muchos años, pero no es un dispositivo eterno. Los tejidos que lo rodean pueden cambiar, y la restauración que lo cubre puede necesitar reparación o sustitución con los años.

Si no hay suficiente hueso, no se puede poner un implante.

En la mayoría de los casos el hueso puede completarse con un procedimiento previo o simultáneo a la colocación. La extensión del defecto, su localización y el estudio de imagen determinan qué procedimiento corresponde y cuáles son los plazos.

«Dientes en un día» significa una restauración definitiva el mismo día.

El término se refiere a la carga inmediata: una restauración provisional colocada poco después de la cirugía. La restauración definitiva se coloca solo al terminar el período de cicatrización, también cuando se ha hecho carga inmediata.

Un implante no puede inflamarse, porque no es un diente.

Los tejidos alrededor del implante sí pueden inflamarse. La mucositis periimplantaria y la periimplantitis son complicaciones conocidas, y son la razón principal por la que el mantenimiento y el seguimiento no son opcionales.

A partir de cierta edad ya no se pueden colocar implantes.

No hay un límite superior de edad. Lo que se valora es el estado de salud, el estado del hueso y la capacidad de mantenimiento, no el año de nacimiento. En pacientes jóvenes se valora lo contrario: que el crecimiento maxilar haya finalizado.

Un implante por cada diente ausente.

No necesariamente. El número de implantes se deriva de la longitud del tramo, del estado del hueso, de la restauración prevista y de consideraciones biomecánicas. A veces varios implantes soportan más dientes de los que se han colocado.

Si el implante fracasa, se acabó.

El fracaso en la integración no es el final del proceso. El implante se retira, la zona cicatriza y, por lo general, puede plantearse una nueva colocación, a veces después de un procedimiento de injerto óseo.

Una ortopantomografía basta para planificar un implante.

Una radiografía bidimensional no muestra el ancho del reborde, la densidad ósea ni la distancia exacta a las estructuras anatómicas en el tercer eje. La imagen tridimensional es la que permite medir en lugar de estimar.

Alternativas de rehabilitación y comparación

El implante no es la única opción para rehabilitar un diente ausente. La comparación entre alternativas se hace caso por caso, e incluye factores clínicos, de mantenimiento, de tiempo y económicos.

Implante unitario con corona

Sustituye la raíz y la corona. No implica a los dientes vecinos y aporta estímulo mecánico al hueso de la zona. Requiere un procedimiento quirúrgico, condiciones óseas adecuadas y un período de cicatrización. La limpieza diaria es similar a la de un diente natural, aunque el tejido a su alrededor es más sensible al descuido.

Puente sobre dientes

Solución fija que no requiere cirugía y se completa en un plazo relativamente corto. Obliga a tallar los dientes a ambos lados del espacio, incluso cuando están íntegros. No evita la reabsorción del hueso bajo el póntico, y la limpieza por debajo exige instrumentos específicos. Cuando los dientes vecinos ya necesitan coronas por otros motivos, el planteamiento cambia.

Prótesis parcial removible

No requiere cirugía y su coste es relativamente bajo. Permite rehabilitar ausencias dispersas en la arcada. La sensación es distinta a la de una restauración fija, requiere adaptación, y los ganchos que se apoyan en los dientes pueden sobrecargarlos con el tiempo. Debe retirarse para la limpieza.

Prótesis completa

Adecuada para una arcada sin dientes. No requiere cirugía, pero su estabilidad depende de la forma del reborde y del grado de reabsorción, y puede perder sujeción con los años. Estabilizarla con implantes cambia el panorama de forma sustancial.

Restauración fija sobre implantes en arcada completa

Permanece en su sitio, ofrece una sensación más próxima a la de los dientes naturales y limita la reabsorción del reborde en las zonas de los implantes. Requiere condiciones óseas adecuadas, una limpieza diaria meticulosa, y su reparación futura es más compleja.

No rehabilitar

También es una opción, y hay casos en los que resulta razonable, por ejemplo la ausencia de un último molar sin antagonista que no afecta ni a la masticación ni al aspecto. En otros casos, no rehabilitar conduce con los años a la inclinación de los dientes vecinos, a cambios en la oclusión y a una reabsorción ósea continuada, y dificulta una rehabilitación futura.

Apunte clínico

La comparación no es solo entre las alternativas hoy, sino también entre lo que cada una deja dentro de diez años. Una solución barata y rápida que dificulta una rehabilitación futura no es necesariamente la más barata a lo largo del tiempo.

Qué conviene preguntar antes de empezar

Entender el plan de tratamiento forma parte de una decisión informada. Las preguntas siguientes son pertinentes en cualquier clínica, no solo aquí:

  • ¿Cuál es el hallazgo en el que se basa la recomendación, y qué muestra el estudio de imagen?
  • ¿Qué alternativas existen, y cuál es la ventaja y el inconveniente de cada una en mi caso?
  • ¿Se necesitan procedimientos previos, y cuál es el plazo total?
  • ¿Qué ocurrirá en el período intermedio? ¿Habrá una solución provisional?
  • ¿Cuáles son los riesgos concretos en mi caso, y no en términos generales?
  • ¿Qué sistema de implantes se va a utilizar, y cómo recibiré su documentación?
  • ¿Qué incluye el mantenimiento posterior, y con qué frecuencia?
  • ¿Qué ocurre si algo cambia por el camino? ¿Quién me informa y cuándo?
  • ¿Qué está incluido en el precio y qué no lo está?

Una respuesta que no queda clara es motivo para volver a preguntar, no para seguir adelante.

Glosario

Oseointegración
Formación de un contacto directo entre hueso vivo y la superficie del implante, sin tejido interpuesto. Es la base de la estabilidad del implante.
Pilar (Abutment)
Componente intermedio que une el cuerpo del implante con la restauración que va encima.
Estabilidad primaria
Grado de anclaje mecánico del implante en el hueso inmediatamente después de su inserción, antes de que comience la cicatrización. Variable clave en la decisión sobre la carga inmediata.
CBCT
Estudio de imagen tridimensional de haz cónico, que permite evaluar la cantidad de hueso, sus dimensiones y las estructuras anatómicas relevantes para la planificación.
Escaneo intraoral
Registro óptico que permite generar un modelo digital de la boca y de los dientes, utilizado para planificar la restauración.
Cirugía guiada
Colocación del implante con ayuda de una férula quirúrgica personalizada que dirige el fresado según la planificación digital.
PRF
Preparado obtenido de la sangre del propio paciente, utilizado en el lecho quirúrgico como apoyo a la cicatrización de los tejidos.
Implante inmediato
Inserción del implante en el mismo acto en que se extrae el diente, en condiciones clínicas adecuadas.
Carga inmediata
Colocación de una restauración provisional sobre el implante poco después de su inserción. La definitiva se coloca al terminar la cicatrización.
Preservación del alvéolo
Procedimiento realizado en el momento de la extracción para limitar la reabsorción del hueso y mejorar el punto de partida de un implante futuro.
Elevación de seno
Procedimiento para aumentar la altura de hueso en el sector posterior superior, elevando la membrana sinusal y añadiendo material de relleno.
Mucositis periimplantaria
Inflamación reversible del tejido blando alrededor del implante, sin pérdida ósea.
Periimplantitis
Inflamación de los tejidos alrededor del implante acompañada de pérdida ósea. Requiere tratamiento.
Bruxismo
Apretamiento o rechinamiento dental. Aumenta la carga mecánica sobre la restauración y se tiene en cuenta en la planificación.
Oclusión
Forma en que se encuentran los dientes del maxilar superior y del inferior. Determina en buena medida la distribución de las fuerzas sobre la restauración.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un implante dental?

Un dispositivo de titanio que se inserta en el hueso maxilar y sustituye la raíz de un diente ausente. Encima se coloca un pilar y, a continuación, una corona, un puente o una rehabilitación más amplia, según el plan previsto.

¿Cuánto dura todo el proceso?

Varía de una persona a otra y suele situarse entre varios meses y un año. Lo que más lo alarga son los procedimientos previos y el tiempo de cicatrización ósea, que son plazos biológicos y no pueden comprimirse.

¿Duele el procedimiento?

La cirugía se realiza con anestesia local y no duele. Después son previsibles hinchazón y sensibilidad durante unos días, que se manejan con indicaciones y con medicación cuando procede.

¿Cuánto dura un implante?

Un implante que se integra y se mantiene adecuadamente puede durar muchos años, pero no indicamos un número de años como compromiso. La salud de las encías, la higiene, el tabaco, el bruxismo y el seguimiento influyen más que el propio implante.

¿Qué diferencia hay entre un implante y un puente?

El implante sustituye la raíz y no implica a los dientes vecinos. Un puente convencional obliga a tallar los dientes a ambos lados del espacio, incluso si están sanos, y no evita la reabsorción ósea bajo el póntico.

¿Por qué es importante rehabilitar un diente ausente?

Con los años, los dientes vecinos tienden a inclinarse, la oclusión cambia y el hueso de la zona se reabsorbe. Todo ello dificulta y encarece una rehabilitación futura. Hay excepciones, y se comentan caso por caso.

¿Mi cuerpo puede rechazar el implante?

El rechazo inmunológico propio de los trasplantes de órganos no ocurre con el titanio. Cuando un implante no se integra, las causas suelen ser infección, carga prematura, mala calidad ósea o tabaquismo.

Fumo. ¿Eso me descarta?

No automáticamente, pero es relevante. El tabaco afecta al aporte sanguíneo y a la cicatrización, y se asocia a tasas de fracaso más altas y a más inflamación alrededor del implante. Se recomienda dejarlo o reducirlo en el período próximo a la cirugía.

Tengo diabetes. ¿Puedo ponerme implantes?

Una diabetes controlada no suele ser una contraindicación. Si no está controlada, afecta a la cicatrización y al riesgo de infección, por lo que se requiere coordinación con el médico tratante y una valoración del grado de control.

Tengo enfermedad periodontal. ¿Qué cambia?

La inflamación activa se trata antes de la cirugía. Además, los antecedentes de enfermedad periodontal implican más riesgo de inflamación alrededor del implante a largo plazo, por lo que el seguimiento es más estrecho.

Tomo medicación habitual. ¿Debo informar?

Sí. Los medicamentos que afectan al metabolismo óseo, a la coagulación o al sistema inmunitario pueden modificar la planificación y el momento del tratamiento. Conviene informar de todo, incluidos los suplementos.

¿Hay una edad máxima para los implantes?

No. Lo que se valora es el estado de salud general, el estado del hueso y la capacidad de mantenimiento. En pacientes jóvenes se comprueba lo contrario: que el crecimiento maxilar haya finalizado.

Rechino los dientes. ¿Eso impide el tratamiento?

No lo impide, pero se tiene en cuenta en el número de implantes, en la elección de materiales y en la planificación de la oclusión, y a menudo se acompaña de una férula de descarga nocturna.

¿Qué ocurre en la primera visita?

Anamnesis médica, exploración clínica, escaneo intraoral y, cuando procede, estudio CBCT. Al final se presenta un plan con las etapas, los plazos, las alternativas y los riesgos.

¿Cuántas visitas hacen falta?

Depende del alcance del tratamiento. Un caso sencillo puede resolverse en pocas visitas; un tratamiento con procedimientos previos y rehabilitación amplia se extiende a lo largo de meses.

¿Se puede poner el implante justo después de la extracción?

En condiciones adecuadas, sí: sin inflamación activa, con las paredes óseas íntegras y con estabilidad primaria suficiente. Si no se cumplen, esperar es la decisión correcta.

¿Qué es la carga inmediata?

La colocación de una restauración provisional sobre el implante poco después de insertarlo, de modo que no quede una ausencia visible. La restauración definitiva se coloca al terminar la cicatrización.

¿Tendré que estar sin dientes durante el proceso?

No. En la mayoría de los casos hay una solución provisional que permite comer y hablar durante todo el período. Forma parte del plan y se presenta antes de empezar.

¿Cuánto dura la cirugía?

Varía mucho según el número de implantes y la complejidad del caso. La estimación concreta se da en la presentación del plan.

¿Se puede hacer con sedación profunda?

En casos adecuados sí. Requiere preparación previa, valoración específica y acompañamiento después. Se decide junto con el paciente tras explicar lo que implica cada opción.

¿Cuándo se coloca la corona definitiva?

Al terminar el período de cicatrización ósea, que varía según la calidad del hueso, la zona y la necesidad de procedimientos previos. La evolución se comprueba antes de continuar.

¿Qué es el CBCT y por qué es necesario?

Un estudio tridimensional que permite evaluar la cantidad de hueso, sus dimensiones y las estructuras anatómicas relevantes. Una radiografía plana no muestra el ancho del reborde ni las distancias exactas en el tercer eje.

¿El CBCT tiene radiación?

Sí, es radiación ionizante, aunque la dosis es sensiblemente menor que la de una tomografía médica de cabeza. Se realiza cuando hay justificación clínica y con el campo más reducido posible.

¿Qué es un escaneo intraoral?

Un registro óptico que sustituye al material de impresión y genera un modelo tridimensional de la boca. Es más cómodo, se conserva para comparar en el tiempo y se combina con el estudio de imagen para planificar.

¿Qué hace Diagnocat?

Analiza de forma informatizada los estudios de imagen y señala posibles hallazgos, como capa de control adicional. La interpretación y la decisión clínica corresponden al odontólogo.

¿Qué es la cirugía guiada?

La colocación del implante con una férula quirúrgica personalizada, fabricada a partir de la planificación digital, que dirige el fresado según la posición, la angulación y la profundidad previstas.

¿Qué es el PRF?

Un preparado obtenido de la sangre del propio paciente, centrifugada en la clínica, que se utiliza en el lecho quirúrgico como apoyo a la cicatrización. Es un componente complementario dentro de un procedimiento planificado.

¿Qué pasa si no hay suficiente hueso?

En la mayoría de los casos puede completarse con un injerto óseo, previo o simultáneo a la colocación. La extensión del defecto y el estudio de imagen determinan el procedimiento y los plazos.

¿Qué es una elevación de seno?

Un procedimiento para aumentar la altura de hueso disponible en el sector posterior superior, elevando con cuidado la membrana sinusal y añadiendo material de relleno en el espacio generado.

¿De dónde procede el material de relleno?

Existen materiales de origen autólogo, animal procesado, humano procesado y sintéticos. El origen se explica de antemano, y para quienes es relevante por motivos personales o religiosos, forma parte de la decisión.

¿Se puede hacer el injerto y el implante en el mismo acto?

A veces sí, cuando el defecto es limitado y el hueso existente permite estabilidad primaria. Cuando el defecto es amplio, se realizan en dos fases con una espera de meses.

¿Cuánto dura la recuperación tras la cirugía?

La hinchazón alcanza su pico el segundo o tercer día y cede de forma progresiva. La mayoría de los pacientes retoman su rutina en pocos días. La cicatrización ósea, en cambio, se mide en meses.

¿Qué puedo comer después del procedimiento?

Alimentos blandos, fríos o templados en los primeros días, evitando lo caliente, lo duro y lo granulado, y masticando por el lado no intervenido.

¿Cuándo debo acudir a la clínica tras la cirugía?

Si el dolor aumenta a partir del tercer día, si la hinchazón se extiende o se acompaña de fiebre, si hay sangrado que no cede con presión, adormecimiento persistente o sensación de movilidad de la restauración provisional.

¿Puedo cepillarme la zona?

El lecho quirúrgico se respeta según las indicaciones dadas, y el resto de la boca se cepilla con suavidad. Mantener limpio el resto de la boca favorece la cicatrización.

¿Cuándo puedo volver a hacer ejercicio?

Conviene evitar el esfuerzo físico en los primeros días. El plazo concreto se indica según el procedimiento realizado.

¿Cómo se limpia un implante a diario?

Cepillado dos veces al día, con atención a la línea de encuentro entre la restauración y el tejido, y limpieza interdental diaria con los instrumentos adaptados a esa restauración concreta.

¿Cada cuánto hay que acudir a revisión?

La frecuencia se establece de forma individual. Los pacientes con antecedentes de enfermedad periodontal requieren revisiones más frecuentes. La revisión incluye el examen de los tejidos, la oclusión y una radiografía de control cuando procede.

¿Qué es la inflamación alrededor del implante?

La mucositis periimplantaria es una inflamación reversible del tejido blando, sin pérdida ósea. La periimplantitis se acompaña de pérdida ósea y requiere tratamiento; en casos avanzados puede llevar a la pérdida del implante.

¿Puedo hacerme una resonancia magnética con implantes?

Sí. El titanio no es ferromagnético y no impide la exploración. Conviene informar al técnico, porque puede producir una distorsión local de la imagen en estudios de cabeza y cuello.

¿Qué se hace si un implante fracasa?

Se retira, la zona cicatriza y, por lo general, puede plantearse una nueva colocación más adelante, a veces tras un procedimiento de injerto óseo.

¿Qué sistema de implantes utilizan?

Se utilizan sistemas de varios fabricantes, entre ellos MIS, Straumann, Alpha-Bio y Dentalis. La elección depende del caso clínico, y el paciente recibe los datos del implante colocado para su propio registro.

¿Cuántos implantes hacen falta para una arcada completa?

No hay un número uniforme. Se deriva de la anatomía, del estado del hueso, del tipo de restauración y de consideraciones biomecánicas, y es un resultado de la planificación, no su punto de partida.

¿Cuánto cuesta un implante?

Los precios no se publican en la web. El coste depende del caso, de los procedimientos previos necesarios y del tipo de rehabilitación, y se presenta completo antes de empezar el tratamiento.

Sobre el Dr. Pablo Schilman

El Dr. Pablo Schilman dirige el Centro Médico Schilman en Ramat HaSharón y se dedica a los implantes dentales, la rehabilitación oral, la odontología digital y los tratamientos con láser.

Es egresado del Colegio Odontológico Colombiano, promoción de 1984, donde terminó segundo de su promoción y recibió la Medalla de Plata, y completó un Advanced Education Program in Prosthodontics.

El Dr. Schilman es Diplomate del ICOI, el Congreso Internacional de Implantólogos Orales, y posee el Mastership de la ALD, la Academia de Odontología Láser.

El Dr. Norberto Segal, especialista en cirugía oral y maxilofacial, participa en los tratamientos quirúrgicos de la clínica.

El diagnóstico, el estudio de imagen, la planificación y la ejecución se realizan en una misma clínica y en una misma secuencia, de modo que no hay derivaciones entre distintos profesionales en mitad de un proceso largo.

La atención se presta en español y en hebreo.

Para valorar su caso

Determinar si un implante es adecuado requiere una exploración clínica y un estudio de imagen. Para concertar una consulta en el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón:

03-5499181WhatsAppPedir cita

Sokolov 91, 2.ª planta, Ramat HaSharón · drsch@bezeqint.net

La información de esta página es información médica general y no sustituye una exploración, un diagnóstico ni una consulta personalizada. Toda decisión terapéutica se toma de forma individual, tras una exploración clínica y un estudio de imagen, y de acuerdo con la situación clínica del paciente. Los resultados del tratamiento varían de una persona a otra. Redactado y revisado por el equipo médico del Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.

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