Rehabilitación oral

Respuesta directa

La rehabilitación oral es un plan de tratamiento integral que devuelve la función y el aspecto a una boca en la que faltan dientes, hay dientes fracturados o desgastados, o una oclusión que ya no funciona como debería. No es un tratamiento aislado, sino la combinación de varios componentes —implantes, coronas, puentes o prótesis— que se eligen según el estado del hueso, de las encías y de la oclusión. En el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón, el proceso empieza con un diagnóstico completo que incluye escaneo intraoral y estudio CBCT, continúa con una planificación digital en la que se define el resultado antes de fabricar nada, y solo después se establece el plan. La duración suele situarse entre varias semanas y varios meses, según el alcance y la necesidad de procedimientos previos.

En resumen

  • Qué es: un plan que trata toda la boca como un sistema, y no cada diente por separado.
  • A quién le conviene: a quien le faltan varios dientes, tiene dientes fracturados o desgastados, una oclusión colapsada, o una boca que ha recibido muchos tratamientos puntuales a lo largo de los años.
  • De qué se compone: implantes, coronas, puentes y prótesis, en combinaciones variables. No toda rehabilitación incluye implantes.
  • Cómo se decide: escaneo intraoral, estudio CBCT y análisis de la oclusión. El plan se deriva de los hallazgos.
  • Qué alarga el proceso: los procedimientos previos, la cicatrización ósea y la integración de los implantes. Son plazos biológicos que no pueden comprimirse.
  • Qué ocurre mientras tanto: una restauración provisional permite comer y hablar durante todo el proceso.
  • Precios: no se publican en la web. Cada plan se elabora de forma individual y se presenta completo antes de empezar.
Rehabilitación oral en el Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón

Casi nadie llega a una rehabilitación oral de golpe. Se acumula: un diente que se extrajo hace una década, otro que se fisuró, una corona antigua que se aflojó, y cada vez se trató el problema que era urgente en ese momento. En algún punto la boca deja de funcionar como sistema: la masticación se desplaza a un lado, los dientes se inclinan hacia los huecos y la oclusión cambia.

La rehabilitación oral es el momento en que se deja de apagar incendios y se mira el conjunto. Esta página explica qué incluye el proceso en la práctica, cómo se decide lo que conviene, qué lleva tiempo y qué no se promete.

Qué es la rehabilitación oral, en la práctica

La rehabilitación oral no es un tipo de tratamiento sino un plan. Se ocupa de tres cosas a la vez: los dientes en sí, los tejidos que los sostienen y la forma en que las arcadas se encuentran.

Puede ser parcial —una zona de la boca que necesita algunas coronas y un puente— o completa, cuando abarca una arcada entera o las dos. La diferencia no está solo en la cantidad, sino en la manera de planificar: en una rehabilitación completa se redefinen la dimensión vertical, la línea de sonrisa y la posición de los dientes, y por eso empieza por el resultado deseado y trabaja hacia atrás hasta lo que hay que construir para llegar a él.

Eso es también lo que la distingue de un tratamiento puntual. Una corona aislada se adapta a la boca existente. Una rehabilitación redefine la boca.

Apunte clínico

La primera pregunta de una rehabilitación no es «qué hay que reparar», sino «cómo debe verse y funcionar esta boca al final». Todo lo demás —cuántos implantes, qué coronas, qué se conserva y qué se extrae— es una consecuencia de esa respuesta, no su punto de partida.

Cuándo conviene plantearse una rehabilitación

  • Faltan varios dientes en zonas distintas, de modo que no hay un lado con el que masticar cómodamente.
  • Hay dientes fracturados o fisurados en los que las obturaciones ya no se sostienen.
  • Desgaste significativo: dientes que se han acortado con los años, por lo general por bruxismo, reflujo o una oclusión desequilibrada.
  • Coronas o puentes antiguos que se han aflojado, se han fisurado o cuyas encías han recedido.
  • Una prótesis removible que no asienta y dificulta comer y hablar.
  • Un cambio en la oclusión: la sensación de que los dientes ya no se encuentran como antes, dolor mandibular o un desgaste que avanza.
  • Un aspecto que molesta: dientes que se han acortado o han cambiado de color de una forma que afecta a la sonrisa.

Ninguno de estos signos obliga por sí solo a una rehabilitación completa. Algunos se resuelven con un tratamiento localizado. Lo que decide es cuántos aparecen a la vez y con qué rapidez avanzan.

De qué se compone una rehabilitación

Implantes dentales

Cuando faltan dientes, el implante sustituye la raíz y permite construir sobre él una corona, un puente o una prótesis fija. Es además lo que evita que el hueso de la zona siga reabsorbiéndose. Lo desarrollamos en la página de implantes dentales.

Coronas

Un diente que se conserva pero se ha desgastado, se ha fisurado o ha recibido un tratamiento de conductos recibe una corona que lo envuelve y le devuelve forma y función. El material se elige según la posición en la boca y la carga prevista — véase coronas de zirconio.

Puentes

Solución fija para la ausencia de uno o varios dientes seguidos, apoyada en los dientes de ambos lados o en implantes. Un puente sobre implantes no obliga a tallar dientes sanos.

Prótesis

Cuando faltan muchos dientes, una prótesis puede ser la solución adecuada: removible, removible estabilizada sobre implantes, o fija sobre varios implantes. La elección depende del estado del hueso, de consideraciones de mantenimiento y de las preferencias del paciente.

Tratamientos previos

Antes de construir algo definitivo hace falta una base estable. Puede incluir tratamiento de encías, tratamientos de conductos, extracciones de dientes que no pueden salvarse, o injerto óseo y elevación de seno de cara a los implantes. Esta fase no siempre se ve por fuera, pero es la que determina cuánto durará la rehabilitación.

Cómo funciona el proceso, paso a paso

  1. Diagnóstico completo. Exploración clínica de los dientes, las encías y la oclusión, revisión de la historia médica y de la medicación, y radiografías. En las zonas previstas para implantes se añade un estudio CBCT.
  2. Escaneo intraoral. Un escáner digital genera un modelo tridimensional de la boca, sin materiales de impresión. El modelo sirve para planificar y para comunicarse con el laboratorio.
  3. Planificación digital. Sobre el modelo se construye el resultado deseado —dimensión vertical, posición de los dientes y línea de sonrisa— y de ahí se deriva lo que hay que hacer para alcanzarlo.
  4. Presentación del plan. Se exponen las etapas, los plazos, las alternativas y lo que exige cada opción. Se avanza solo cuando todo está claro.
  5. Fase preparatoria. Tratamientos de encías, tratamientos de conductos, extracciones e injertos óseos, según se necesite. Suele ser la fase que más tiempo lleva.
  6. Cirugía e implantes. Cuando el plan incluye implantes, se colocan en esta fase y reciben el tiempo necesario para integrarse en el hueso.
  7. Restauración provisional. En la mayoría de los casos se coloca una solución provisional que permite comer y hablar mientras los tejidos cicatrizan, y que además sirve para comprobar la nueva oclusión antes de fijarla.
  8. Restauración definitiva. Fabricación y colocación de las coronas, los puentes o la prótesis final, con ajuste de color y forma.
  9. Ajuste y seguimiento. Comprobación de la oclusión y pequeñas correcciones tras la colocación, y después seguimiento periódico.
Apunte clínico

La fase provisional no es un trámite técnico intermedio. Es la prueba real: si la nueva oclusión no resulta cómoda, si el habla cambia, si algo de la forma molesta, ese es el momento de corregir, cuando corregir cuesta poco. Una vez fabricada la restauración definitiva, cualquier cambio sale más caro.

La tecnología detrás de la planificación

Escaneo intraoral. En lugar de una impresión con material, un escáner digital registra la boca y construye un modelo tridimensional. Es más cómodo para el paciente y, sobre todo, el modelo se conserva, puede compararse a lo largo del tiempo y se transmite directamente al laboratorio sin una etapa intermedia que pierda precisión.

Estudio CBCT. En cada zona donde se planifica un implante, la imagen tridimensional muestra el volumen de hueso y la posición de las estructuras anatómicas que hay que respetar. La clínica trabaja con los sistemas de imagen y escaneo de Sirona™.

Diagnocat™. Un programa de análisis informatizado de estudios de imagen dentales, que funciona como una capa de control adicional sobre la lectura de la radiografía. La interpretación clínica final corresponde al odontólogo.

Planificación digital de la oclusión. En rehabilitaciones amplias, la dimensión vertical se determina sobre el modelo antes de fabricar nada. Así puede comprobarse el resultado previsto y llegar a él a través de una fase provisional antes de fijarlo.

Rehabilitación sobre implantes

Cuando la rehabilitación se apoya en implantes, se añaden dos consideraciones. La primera es el número de implantes y su posición: se determinan según dónde deben quedar los dientes al final, y no solo según dónde hay hueso. La segunda es el tiempo: los implantes necesitan un período de integración en el hueso, de modo que una rehabilitación sobre implantes es más larga que una basada en dientes existentes.

En una arcada sin dientes, un número de implantes puede soportar una restauración fija completa o estabilizar una prótesis removible. La diferencia entre ambas opciones es sustancial: no solo en coste y en tiempo, sino también en cómo se limpian a diario y en qué ocurre si en el futuro hace falta una reparación. Esto se comenta de forma explícita antes de decidir.

Apunte clínico

En una rehabilitación de arcada completa, el número de implantes es un resultado de la planificación, no su punto de partida. Una cifra dada por teléfono, antes de una exploración y de un estudio de imagen, no es una planificación sino una estimación.

Fija o removible

Una restauración fija se coloca y permanece en su sitio. Es la que más se aproxima a la sensación de los dientes naturales, pero exige condiciones óseas adecuadas y una limpieza diaria meticulosa en zonas de difícil acceso.

Una restauración removible se retira para limpiarla. Suele ser menos exigente en cuanto a condiciones previas y resulta más fácil de limpiar y de reparar, pero la sensación es distinta y requiere un período de adaptación.

No hay una respuesta única correcta. Hay una correspondencia entre lo que la boca permite y lo que la persona está dispuesta a mantener durante años, y las dos preguntas se plantean con claridad antes de empezar.

Rehabilitación parcial frente a completa

La diferencia entre ambas no es solo el número de dientes implicados, sino si la oclusión existente se conserva o se redefine.

Rehabilitación parcial

Trata una zona delimitada —algunas coronas, un puente, uno o dos implantes— dentro de la oclusión existente. Es más corta, más sencilla, y los dientes que no se han tocado siguen sirviendo de referencia. Es adecuada cuando la mayor parte de la boca es estable y el problema está localizado.

Rehabilitación completa

Abarca una arcada entera o las dos, y redefine la dimensión vertical y la posición de los dientes. No hay una referencia previa, por lo que exige una fase provisional en la que se comprueba la nueva oclusión antes de fijarla. Es más larga y más costosa, y permite corregir cosas que una rehabilitación parcial no puede tocar, como un desgaste generalizado o una altura facial que se ha acortado.

Cómo se decide entre ambas

El criterio principal es cuántos de los dientes existentes podrán servir de base estable durante años. Cuando una parte considerable de ellos va a necesitar tratamiento en los próximos años de todos modos, una rehabilitación parcial puede acabar suponiendo hacer el trabajo dos veces. Cuando la mayoría son estables, no hay motivo para tocarlos.

Alternativas y comparación

Antes de elaborar un plan se valoran las alternativas. La comparación no es teórica: se hace sobre esta boca concreta, y tiene en cuenta también lo que cada opción deja dentro de diez años.

Restauración fija sobre implantes

Permanece en su sitio, ofrece la sensación más próxima a los dientes naturales y limita la reabsorción del reborde en las zonas de los implantes. Requiere condiciones óseas adecuadas, cirugía, tiempo de cicatrización y una limpieza diaria meticulosa. Su reparación futura es más compleja.

Prótesis estabilizada sobre implantes

Un número menor de implantes estabiliza una prótesis removible. Es estable al comer y al hablar en comparación con una prótesis convencional, fácil de limpiar y de reparar, y de coste inferior al de una restauración fija. Se retira por la noche, y la sensación en boca es distinta.

Puentes sobre dientes existentes

Sin cirugía y sin tiempo de cicatrización, y se completa con relativa rapidez. Obliga a tallar los dientes pilares, incluso si están íntegros, y no evita la reabsorción del hueso bajo el póntico. Cuando los dientes pilares necesitan coronas de todos modos, el planteamiento cambia a su favor.

Prótesis removible sin implantes

La solución más económica y rápida, sin cirugía. Su estabilidad depende de la forma del reborde y puede disminuir con los años, requiere un período de adaptación, y la presión sobre el reborde acelera su reabsorción. A veces es la solución correcta: como solución intermedia, o cuando una situación médica no permite cirugía.

Rehabilitación parcial y localizada

Tratar solo lo urgente, sin tocar el resto. Es económica y rápida, y adecuada cuando la mayor parte de la boca es estable. Cuando la boca ya no lo es, suele aplazar la decisión en lugar de resolverla.

No rehabilitar

También es una opción, y a veces resulta razonable, por ejemplo la ausencia de un último molar sin antagonista. En otros casos, no rehabilitar conduce con los años a la inclinación de los dientes vecinos, a cambios en la oclusión y a una reabsorción ósea continuada, y encarece una rehabilitación futura.

Apunte clínico

La comparación entre alternativas no es solo el coste de hoy. Una solución barata que dificulta una rehabilitación futura —por ejemplo una prótesis que acelera la reabsorción del reborde durante una década— no es necesariamente la más barata a lo largo del tiempo.

Cuánto tiempo lleva

Una rehabilitación localizada de una sola zona, sin cirugía, puede completarse en algunas semanas. Una rehabilitación amplia que incluya tratamientos previos, implantes e injerto óseo se mide en meses, por lo general entre tres y ocho, y a veces más cuando se requiere una cicatrización larga.

Dos cosas alargan el proceso más que ninguna otra: la cicatrización del hueso después de un injerto o de una elevación de seno, y la integración de los implantes. No son fases que puedan comprimirse, y el calendario se construye alrededor de ellas. Durante todo ese tiempo hay una solución provisional: nadie se queda sin dientes.

Riesgos y lo que no prometemos

  • Cambios sobre la marcha. A veces se descubre en la fase preparatoria un diente que no puede salvarse, o un hallazgo que la imagen no mostraba por completo. El plan se actualiza, y el cambio se expone antes de ejecutarlo.
  • Período de adaptación. Un cambio en la oclusión o el paso a una prótesis requieren acostumbrarse, y a veces ajustes repetidos en las primeras semanas.
  • Complicaciones alrededor de los implantes. La inflamación de los tejidos periimplantarios es posible, sobre todo por acumulación de placa. Se trata cuando se detecta a tiempo.
  • Desgaste con el tiempo. Las coronas, los puentes y las prótesis se desgastan y pueden requerir reparación o sustitución más adelante, incluso cuando los implantes y los dientes que hay debajo están en buen estado.
  • El bruxismo sobrecarga la rehabilitación y acorta su vida. En muchos casos se recomienda una férula de descarga nocturna como parte del plan.
  • Cambios en el habla son posibles en las primeras semanas tras una rehabilitación amplia, y por lo general remiten con la adaptación.

No prometemos un resultado uniforme para todos los pacientes, no prometemos un tratamiento sin dolor y no prometemos que la rehabilitación dure toda la vida. Lo que sí ofrecemos: una planificación basada en diagnóstico y estudio de imagen, una exposición honesta de lo previsible, y una fase provisional que permite comprobar el resultado antes de fijarlo.

Cómo se mantiene una rehabilitación a lo largo de los años

  • Cepillado dos veces al día, con especial atención a la línea de encuentro entre la restauración y la encía.
  • Limpieza interdental diaria con los instrumentos adaptados a su rehabilitación concreta: no todas se limpian igual.
  • Limpieza profesional en la clínica con la frecuencia que se establezca de forma individual, por lo general mayor que en una boca sin rehabilitación.
  • Revisiones periódicas, incluida la comprobación de la oclusión. Un desgaste o un ligero aflojamiento se resuelven con facilidad cuando se detectan pronto.
  • Férula de descarga nocturna para quien aprieta o rechina.
  • Dejar de fumar: influye directamente en la salud de las encías y en la vida útil de los implantes.
Apunte clínico

Una restauración difícil de limpiar acaba fracasando, por impecable que haya sido su ejecución. La facilidad de limpieza es un criterio de planificación, no una observación al final del tratamiento.

Apuntes clínicos

Orden

Una rehabilitación empieza por el final. Se define cómo debe verse y funcionar la boca, y solo entonces se decide qué construir. Cuando el orden se invierte, se obtiene un trabajo técnicamente correcto que no funciona como sistema.

Oclusión

La mayoría de los fracasos en rehabilitaciones amplias no son fracasos del material sino del reparto de las fuerzas. Una oclusión desequilibrada se manifiesta en silencio —desgaste, una fisura, un tornillo que se afloja— y suele detectarse cuando algo ya se ha roto.

Fase provisional

La fase provisional es la verdadera prueba. Un paciente que ha vivido un mes con la nueva oclusión sabe decir qué le molesta mucho mejor que cualquier medición en la clínica.

Dientes conservados

La decisión sobre qué dientes conservar determina el destino de la rehabilitación más que la elección de cualquier material. Un diente que se conserva y se pierde dos años después obliga a rehacer el trabajo en una zona ya rehabilitada.

Hueso

El tiempo transcurrido desde la pérdida del diente es una variable relevante. Un diente extraído hace un año y otro extraído hace una década plantean puntos de partida completamente distintos, aunque ambos figuren simplemente como «ausentes».

Mantenimiento

Una rehabilitación amplia no es el final del proceso sino el comienzo de una etapa que exige seguimiento. El paciente que lo entiende de antemano conserva su rehabilitación muchos más años.

Mito y realidad

Una rehabilitación oral implica necesariamente implantes.

No. Una parte importante de las rehabilitaciones se apoya en dientes existentes, mediante coronas y puentes. Los implantes entran en escena cuando faltan dientes y no hay soporte natural suficiente.

Se puede hacer todo de una vez, en una semana.

Algunas fases son biológicas y no técnicas. La cicatrización ósea y la integración de los implantes requieren un tiempo que no puede acortarse. Lo que sí puede hacerse rápido es la fase provisional, no la definitiva.

Tendré que estar sin dientes en mitad del proceso.

No. En cada fase hay una solución provisional que permite comer y hablar. Forma parte de la planificación y no es un añadido.

Una restauración fija siempre es la mejor opción.

Es la más próxima a la sensación natural, pero exige condiciones óseas adecuadas y una limpieza diaria meticulosa. Para algunos pacientes, una prótesis estabilizada sobre implantes es la elección más acertada a largo plazo.

Si los dientes no duelen, no hay motivo para rehabilitar.

El desgaste, la inclinación de los dientes y los cambios en la oclusión avanzan sin dolor. El dolor es un signo tardío, no temprano.

Una rehabilitación amplia dura toda la vida.

Una rehabilitación bien planificada y bien mantenida dura muchos años, pero sus componentes se desgastan. Reparar o sustituir alguna pieza a lo largo de los años forma parte del panorama.

A partir de cierta edad no tiene sentido invertir en una rehabilitación.

Lo que se valora es el estado de salud, el estado del hueso y la capacidad de mantenimiento, no el año de nacimiento. Poder masticar y alimentarse bien es relevante a cualquier edad.

Una prótesis que no asienta se puede simplemente ajustar.

Cuando el reborde se ha reabsorbido, reajustar una prótesis existente es una solución temporal. Estabilizarla sobre implantes trata la causa y no el síntoma.

Qué conviene preguntar antes de empezar

Entender el plan forma parte de una decisión informada. Las preguntas siguientes son pertinentes en cualquier clínica, no solo aquí:

  • ¿Cuál es el hallazgo en el que se basa la recomendación, y qué muestran la imagen y el escaneo?
  • ¿Qué dientes está previsto conservar y cuáles no, y por qué?
  • ¿Qué alternativas existen, y cuál es la ventaja y el inconveniente de cada una en mi caso?
  • ¿Hacen falta procedimientos previos, y cuál es el plazo total?
  • ¿Cuál será la solución provisional, y cuándo se coloca?
  • ¿Se redefine la oclusión, y cómo se comprueba antes de fijarla?
  • ¿Cuáles son los riesgos concretos en mi caso, y no en términos generales?
  • ¿Qué incluye el mantenimiento posterior, y con qué frecuencia?
  • ¿Qué ocurre si una pieza se rompe o se afloja dentro de unos años? ¿Qué se puede reparar y qué obliga a sustituir?
  • ¿Qué está incluido en el precio y qué no lo está?

Una respuesta que no queda clara es motivo para volver a preguntar, no para seguir adelante.

Quién le atiende

El Dr. Pablo Schilman dirige el Centro Médico Schilman en Ramat HaSharón y se dedica a la rehabilitación oral, los implantes dentales, la odontología digital y los tratamientos con láser. Es egresado del Colegio Odontológico Colombiano, promoción de 1984, donde terminó segundo de su promoción y recibió la Medalla de Plata, y completó un Advanced Education Program in Prosthodontics. Es Diplomate del ICOI, el Congreso Internacional de Implantólogos Orales, y posee el Mastership de la ALD, la Academia de Odontología Láser.

El Dr. Norberto Segal, especialista en cirugía oral y maxilofacial, participa en los tratamientos quirúrgicos de la clínica.

El diagnóstico, el estudio de imagen, la planificación y la ejecución se realizan en un mismo lugar y en una misma secuencia, de modo que no hay derivaciones entre distintos profesionales en mitad de un proceso largo.

La atención se presta en español y en hebreo.

Glosario

Oclusión
Forma en que se encuentran los dientes del maxilar superior y del inferior. En una rehabilitación amplia se redefine, no solo se reproduce.
Rehabilitación completa
Rehabilitación de una arcada entera o de las dos, en la que se redefinen la dimensión vertical y la posición de los dientes.
Rehabilitación parcial
Rehabilitación de una zona delimitada de la boca, dentro de la oclusión existente.
Escaneo intraoral
Generación de un modelo tridimensional de la boca con un escáner digital, en lugar de una impresión con material.
Restauración provisional
Restauración que se coloca en el período intermedio, permite una función normal y sirve para comprobar la oclusión prevista antes de fijarla.
Pilar (Abutment)
Componente que une el implante con la corona o el puente que va encima.
Prótesis estabilizada sobre implantes
Prótesis removible que se retiene sobre varios implantes y por eso no se mueve al comer ni al hablar.
Dimensión vertical
Distancia entre las arcadas cuando los dientes de ambas se encuentran. Disminuye con el desgaste y se redefine en una rehabilitación completa.
Periimplantitis
Inflamación de los tejidos alrededor de un implante, por lo general por placa bacteriana. Tratable cuando se detecta a tiempo.
Bruxismo
Apretamiento o rechinamiento dental. Sobrecarga la rehabilitación y suele exigir una férula de descarga nocturna.
Oseointegración
Formación de un contacto directo entre hueso vivo y la superficie del implante. Es la base de su estabilidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la rehabilitación oral?

Un plan de tratamiento integral que devuelve la función y el aspecto a una boca con dientes ausentes, fracturados o desgastados, o con una oclusión que no funciona. Combina implantes, coronas, puentes o prótesis según el estado del hueso, de las encías y de la oclusión.

¿Cuánto dura una rehabilitación oral?

Una rehabilitación localizada sin cirugía puede completarse en algunas semanas. Una amplia, con procedimientos previos e implantes, se mide en meses: por lo general entre tres y ocho, y a veces más si la cicatrización ósea es larga.

¿Tendré que estar sin dientes durante el proceso?

No. En cada fase se coloca una solución provisional que permite comer y hablar. Forma parte del plan, no es un añadido.

¿Una rehabilitación incluye siempre implantes?

No. Puede apoyarse por completo en dientes existentes, mediante coronas y puentes. Los implantes entran en el plan cuando faltan dientes y no hay soporte natural suficiente.

¿Duele?

Los tratamientos se realizan con anestesia local. Tras las fases quirúrgicas son previsibles sensibilidad e hinchazón durante unos días. Las fases protésicas en sí no son quirúrgicas.

¿Cuánto dura una rehabilitación en el tiempo?

Una rehabilitación bien planificada y mantenida dura muchos años, pero sus componentes se desgastan. No indicamos un número de años como compromiso.

¿Se puede hacer todo de una vez?

Algunas fases pueden concentrarse, pero la cicatrización ósea y la integración de los implantes son procesos biológicos que no admiten compresión. Forzarlos traslada el riesgo a una fase posterior, donde la reparación sale más cara.

¿Qué diferencia hay entre una restauración fija y una removible?

La fija permanece en su sitio y se aproxima más a la sensación natural, pero exige condiciones óseas adecuadas y una limpieza meticulosa. La removible se retira para limpiarla, es más fácil de mantener y de reparar, pero la sensación es distinta y requiere adaptación.

¿Qué diferencia hay entre una rehabilitación parcial y una completa?

La parcial trata una zona delimitada dentro de la oclusión existente. La completa abarca una arcada o las dos y redefine la dimensión vertical y la posición de los dientes, por lo que exige una fase provisional para comprobar la nueva oclusión.

Tengo enfermedad periodontal. ¿Puedo rehabilitarme?

La inflamación activa se trata antes de construir nada. Una rehabilitación sobre tejidos inflamados está expuesta a un riesgo mayor. Una vez estabilizada, se planifica con un seguimiento más estrecho.

Rechino los dientes. ¿Es un problema?

No lo impide, pero aumenta la carga mecánica. Se tiene en cuenta en la elección de materiales, en la planificación de la oclusión y en el número de implantes, y suele acompañarse de una férula de descarga nocturna.

Fumo. ¿Influye?

El tabaco afecta al aporte sanguíneo de los tejidos y a la cicatrización, y en la literatura se asocia a tasas de fracaso más altas en implantes y a más inflamación periimplantaria. Se comenta abiertamente antes de decidir.

Tengo diabetes. ¿Puedo rehabilitarme?

Una diabetes controlada no suele ser una contraindicación. Si no está controlada, afecta a la cicatrización y al riesgo de infección, por lo que se requiere coordinación con el médico tratante.

Tomo medicación habitual. ¿Debo informar?

Sí. Los medicamentos que afectan al metabolismo óseo, a la coagulación o al sistema inmunitario pueden modificar la planificación y los plazos. Conviene informar de todo, incluidos los suplementos.

¿Hay una edad máxima?

No. Se valora el estado de salud general, el estado del hueso y de las encías y la capacidad de mantenimiento, no el año de nacimiento.

¿Qué ocurre en la primera visita?

Exploración clínica de los dientes, las encías y la oclusión, revisión de la historia médica y de la medicación, y radiografías. En las zonas previstas para implantes se añade un estudio CBCT. Al final se presenta un plan con etapas, plazos y alternativas.

¿Cuántas visitas hacen falta?

Depende del alcance. Una rehabilitación localizada puede resolverse en pocas visitas; una amplia incluye visitas a lo largo de meses: diagnóstico, fases previas, cirugía, provisional, fabricación y colocación, y ajuste.

¿Cómo se determina la dimensión vertical?

Se define en la planificación digital sobre el modelo, antes de fabricar nada, y se comprueba en la práctica en la fase provisional. Solo cuando el paciente ha funcionado con ella cómodamente se traslada a la restauración definitiva.

¿Qué pasa si aparece un diente que no puede salvarse a mitad del proceso?

El plan se actualiza. Se expone la situación, se explican las consecuencias en plazos y en coste, y se avanza solo tras una decisión compartida.

¿Se integran los dientes existentes en la rehabilitación?

Sí, cuando son estables y tienen un pronóstico razonable. La decisión sobre qué dientes conservar es una de las que más influye en la vida útil de la rehabilitación.

¿Se puede mejorar también el aspecto y no solo la función?

Sí. En una rehabilitación amplia se redefinen la posición de los dientes, su longitud y la línea de sonrisa, de modo que el aspecto forma parte de la planificación y no es un efecto secundario.

¿Cuánto se tarda en acostumbrarse a una rehabilitación nueva?

Para una restauración fija la adaptación suele ser corta, de días a semanas. El paso a una prótesis o un cambio importante de dimensión vertical requieren más tiempo, y a veces ajustes repetidos en las primeras semanas.

¿Qué se hace si una pieza se rompe o se afloja?

La mayoría de las complicaciones mecánicas —un tornillo aflojado, una fisura, desgaste— son reparables. Conviene acudir pronto: reparar una pieza es mucho más sencillo que sustituir una rehabilitación entera.

¿Cómo se limpia una rehabilitación amplia a diario?

Cepillado dos veces al día con atención a la línea de encuentro con la encía, y limpieza interdental diaria con los instrumentos adaptados a esa rehabilitación concreta. No todas se limpian igual, y las instrucciones se dan al terminar el tratamiento.

¿Cada cuánto hay que acudir a revisión?

La frecuencia se establece de forma individual y suele ser mayor que en una boca sin rehabilitación. La revisión incluye el examen de los tejidos, la comprobación de la oclusión y una radiografía de control según necesidad.

¿Cuánto cuesta?

Los precios no se publican en la web, porque cada plan se elabora de forma individual y se compone de elementos distintos. El coste completo, y lo que incluye, se presentan antes de empezar el tratamiento.

Equipo del Centro Médico Schilman en Ramat HaSharón

¿Quiere saber qué le conviene a su boca?

Una rehabilitación empieza por un diagnóstico, no por una decisión. Concierte una consulta en el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón, y repasaremos juntos las opciones y lo que exige cada una.

03-5499181WhatsAppPedir cita

Sokolov 91, 2.ª planta, Ramat HaSharón · drsch@bezeqint.net

La información de esta página es información médica general y no sustituye una exploración, un diagnóstico ni una consulta personalizada. Toda decisión terapéutica se toma de forma individual, tras una exploración clínica, y de acuerdo con la situación clínica del paciente. Los resultados del tratamiento varían de una persona a otra. Redactado y revisado por el equipo médico del Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.

Start typing to see products you are looking for.