Tratamiento de encías con láser: qué esperar de una sesión

En una frase

Si va a someterse a un tratamiento periodontal con láser, esto es lo que va a ocurrir realmente: antes, durante y en los días siguientes — incluida la parte que suele sorprender a los pacientes.

Antes: lo que se mide

Una sesión de tratamiento periodontal no empieza con el láser. Empieza con un mapa.

Se sondea alrededor de cada diente en varios puntos, se registra la profundidad de cada bolsa, se anota en qué puntos hay sangrado al sondar, se valoran la recesión y la movilidad, y se revisan las radiografías para ver el nivel óseo.

Ese registro no es burocracia: es la única forma de saber dentro de tres meses si el tratamiento funcionó. Sin un punto de partida medido, la valoración posterior se convierte en una impresión.

Qué preguntar en esta fase

«¿Cuáles son mis profundidades y en cuántos puntos hay sangrado?» Es una pregunta que cualquier clínica debería poder responder con números, y esos números son los que se compararán después.

El orden importa: primero la limpieza, después el láser

Esta es la parte que más se malinterpreta.

La base de todo tratamiento periodontal es la eliminación mecánica de los depósitos por encima y por debajo del margen de la encía: sarro y biopelícula. Eso es lo que trata la causa.

El láser viene después, y aporta tres cosas concretas: reduce la carga bacteriana que ha quedado en la bolsa, permite trabajar con precisión sobre el tejido blando sin ejercer presión mecánica, y controla el sangrado durante el procedimiento.

Aplicar láser sobre depósitos que siguen ahí es tratar el humo y no el fuego. No es una cuestión de preferencia técnica: sin esa base, el efecto no se sostiene.

Durante: qué se siente

La sesión se realiza por lo general con anestesia local, según la profundidad de las bolsas y la sensibilidad de cada paciente.

Con el láser, la sensación habitual es de calor suave. No hay ruido de turbina ni la sensación de raspado prolongado en la zona tratada con láser, y el sangrado durante la sesión suele ser menor. Para quien lleva años evitando el tratamiento de encías porque le resulta desagradable, esa diferencia es la que cambia la decisión de volver.

La duración depende del número de zonas. En una boca con afectación generalizada el tratamiento se divide en varias sesiones, por cuadrantes o por mitades — no se hace todo de una vez.

Después: los primeros días

  • Sensibilidad leve durante unos días, sobre todo al frío.
  • La encía puede verse distinta mientras cicatriza, con un tono más claro los primeros días. Es normal.
  • Alimentación blanda y templada en las primeras 24 horas.
  • Cepillado suave en la zona tratada, según las indicaciones que se entreguen.
  • No fumar: es lo que más interfiere en la cicatrización del tejido.

La parte que sorprende

Muchos pacientes notan, al cabo de unos días, que sus dientes parecen «más largos» o más sensibles. Y algunos se alarman.

No es un efecto del tratamiento. Es la inflamación que se retira.

Una encía inflamada está hinchada, y esa hinchazón cubre parte de la raíz. Cuando la inflamación cede, el tejido se deshincha y deja ver la situación real: el nivel que la enfermedad ya había producido y que la hinchazón ocultaba. Lo que se ve después del tratamiento es lo que había antes, sin el disfraz.

Se explica antes, no después. Un paciente que lo sabe lo interpreta como lo que es —una señal de que la inflamación ha remitido— y no como un daño.

La reevaluación: el momento que cuenta

Unas semanas después se vuelve a sondear, se comprueba si persiste el sangrado y se compara con el mapa inicial.

Esa comparación es la medida objetiva del resultado: descenso del sangrado al sondar y reducción de las profundidades. No es una impresión ni una sensación.

Los hallazgos de esa cita deciden lo que sigue: pasar a una fase de mantenimiento, repetir el tratamiento no quirúrgico en determinadas zonas, o plantear un abordaje quirúrgico cuando las bolsas siguen profundas o la forma del defecto no permite limpiarlo por vía cerrada.

Lo que el láser no va a hacer

Conviene decirlo antes de la sesión y no después:

  • No regenera hueso. El hueso reabsorbido no se reconstruye con láser. Si hay pérdida ósea, la solución —cuando existe— es quirúrgica.
  • No sustituye la limpieza mecánica. Sin retirar la causa, la inflamación vuelve.
  • No evita la cirugía cuando la profundidad o la forma del defecto la exigen.
  • No cura la enfermedad en una sesión. La enfermedad periodontal se controla, y el control depende del mantenimiento a lo largo de los años.

Lo que decide el resultado no ocurre en la clínica

La parte incómoda de este artículo: el resultado a largo plazo depende más de lo que ocurre entre las visitas que de lo que ocurre durante ellas.

Cepillado con la técnica adaptada al estado de la encía, limpieza interdental diaria con los instrumentos adecuados al tamaño de los espacios, mantenimiento profesional con una frecuencia individual —para muchos pacientes con antecedentes de periodontitis, cada tres o cuatro meses—, y sondaje de control en cada visita de mantenimiento, no solo una limpieza.

Y, por encima de todo lo demás, dejar de fumar: es el cambio aislado con mayor efecto sobre el pronóstico.

Preguntas frecuentes

¿El láser sustituye la limpieza tradicional?

No. La retirada mecánica del sarro y de la biopelícula es la que trata la causa. El láser se emplea después, para reducir la carga bacteriana en la bolsa y trabajar sobre el tejido.

¿Duele la sesión?

Se realiza por lo general con anestesia local. La sensación habitual con el láser es de calor suave, sin presión ni vibración, y el sangrado durante la sesión suele ser menor.

¿Por qué me quedan los dientes más largos después?

Porque la encía inflamada estaba hinchada y cubría parte de la raíz. Al ceder la inflamación, el tejido se deshincha y deja ver la situación real. No es un daño del tratamiento.

¿Cuándo sabré si ha funcionado?

En la reevaluación, unas semanas después, comparando las nuevas mediciones con el mapa inicial: descenso del sangrado al sondar y reducción de las profundidades.

¿Voy a necesitar cirugía?

No siempre. Se plantea cuando las bolsas siguen profundas tras el tratamiento no quirúrgico o cuando la forma del defecto impide limpiarlo por vía cerrada. Se decide en la reevaluación, no antes.

¿Le sangran las encías?

El sangrado es el signo más temprano y el más ignorado. Una exploración con sondaje lo pone en números. Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.

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Sokolov 91, 2.ª planta, Ramat HaSharón · drsch@bezeqint.net

Este artículo es información médica general y no sustituye una exploración, un diagnóstico ni una consulta personalizada. Escrito y revisado por el equipo médico del Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.

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