Elevación de seno: por qué la planificación decide el resultado

En una frase

Una elevación de seno no se decide en el quirófano: se decide en la imagen. Lo que determina cómo va a ir el procedimiento es lo que se midió antes de empezar.

Qué es y por qué se necesita

En el sector posterior del maxilar superior, el reborde donde se alojan los dientes limita con el seno maxilar, una cavidad de aire revestida por una membrana fina.

Cuando se pierde un diente en esa zona ocurren dos cosas a la vez: el reborde se reabsorbe desde abajo, y la cavidad del seno puede expandirse hacia abajo, hacia el espacio que ha quedado libre. El resultado es que la altura de hueso disponible para colocar un implante se reduce desde los dos lados.

La elevación de seno es el procedimiento que aumenta esa altura: la membrana se eleva con cuidado y en el espacio generado se añade material de relleno, que con el tiempo es sustituido por hueso nuevo.

Por qué la planificación pesa más que la técnica

Hay una pregunta que decide casi todo lo demás: cuánta altura de hueso queda bajo el seno. De ella se derivan el abordaje, si el implante se coloca en el mismo acto o más tarde, y cuánto durará el proceso completo.

Esa altura no puede evaluarse con una radiografía plana. Una ortopantomografía muestra el maxilar como una imagen bidimensional: no muestra el ancho del reborde, ni la densidad ósea, ni la distancia exacta a las estructuras en el tercer eje.

Con una radiografía plana se estima. Con un estudio tridimensional se mide. Y en una zona donde el margen es de milímetros, esa diferencia no es un matiz.

Qué muestra la imagen tridimensional

La altura exacta de hueso bajo la cavidad, el estado de la membrana sinusal, y la presencia de tabiques internos —crestas óseas dentro del seno que dividen el espacio y cambian por completo la forma de realizar la elevación. Un tabique que nadie vio antes es exactamente el tipo de sorpresa que conviene evitar.

Los dos abordajes, y por qué no son intercambiables

Abordaje cerrado

Se realiza a través del propio lecho del implante, sin abrir una ventana aparte. Es menos invasivo, la cicatrización suele ser más corta, y en muchos casos permite colocar el implante en el mismo acto.

Su límite es el campo visible: la elevación se hace a través de una abertura estrecha, de modo que sirve para un aumento moderado y no para un defecto amplio.

Abordaje abierto

Se realiza a través de una ventana en la pared lateral del maxilar, con acceso directo a la cavidad. Permite ver la membrana, elevarla de forma controlada en toda la superficie necesaria, e identificar de inmediato un desgarro y tratarlo.

A cambio, es más extenso, la cicatrización es más larga y la hinchazón posterior más llamativa.

La elección

No es una cuestión de preferencia sino de hallazgos. Y hay un punto que conviene decir sin rodeos: intentar hacer por vía cerrada lo que exige una vía abierta no le ahorra nada al paciente. Aumenta el riesgo de desgarro de la membrana y de fracaso del procedimiento.

El estado del seno importa tanto como el del hueso

Una sinusitis activa, una obstrucción del drenaje o un engrosamiento significativo de la membrana cambian el riesgo y el momento del procedimiento.

Todo eso se valora en la imagen antes de operar. En determinadas situaciones se requiere un estudio adicional o la coordinación con un otorrinolaringólogo. Realizar una elevación de seno en un seno inflamado aumenta el riesgo de infección y de fracaso.

El orden correcto es: estudiar, tratar si hace falta, y solo entonces operar. No al revés.

Simultáneo o en dos fases

La pregunta más práctica para el paciente: ¿el implante se coloca en el mismo acto o hay que esperar?

Depende de si el hueso existente permite estabilidad primaria al implante — es decir, si el implante queda bien anclado incluso antes de que se forme el hueso nuevo. Cuando el defecto es limitado y esa estabilidad existe, todo puede hacerse en una sola cirugía. Cuando el defecto es amplio, se realiza primero el procedimiento previo y se espera unos meses.

Esa espera se mide en meses y se comprueba con imagen antes de avanzar, no según un calendario fijo. Y durante todo ese tiempo hay una solución provisional: nadie se queda sin dientes.

Lo que se puede prevenir años antes

Hay una ventana de tiempo que se abre una sola vez y casi nadie aprovecha: el día de la extracción.

La preservación del alvéolo —añadir material de relleno en el alvéolo en el mismo acto de la extracción y cubrirlo con una membrana— no añade hueso, pero limita la reabsorción del reborde en los meses siguientes. Es breve, es el procedimiento menos invasivo de toda la lista, y en muchos casos ahorra una intervención mucho mayor años después.

Por eso conviene plantear la pregunta antes de una extracción, incluso cuando el implante todavía no está sobre la mesa.

Las indicaciones posteriores tienen una lógica

Después de una elevación de seno las recomendaciones son distintas a las de cualquier otra cirugía dental, y no son un formalismo: cualquier acción que aumente la presión dentro de la cavidad puede desplazar el material de relleno antes de que se haya consolidado.

  • No sonarse la nariz con fuerza durante las primeras semanas.
  • Estornudar con la boca abierta, y no contener el estornudo.
  • Evitar beber con pajita y fumar: ambos generan presión negativa.
  • Evitar volar y bucear durante el período que se indique.
  • No inflar globos ni tocar instrumentos de viento.

Preguntas frecuentes

¿Se toca el seno durante el procedimiento?

La membrana se eleva con cuidado; no se retira ni se perfora. La cavidad permanece en su sitio, y el hueso se forma por debajo de la membrana.

¿Hace falta siempre un estudio tridimensional?

Para planificar una elevación de seno, sí: una radiografía plana no muestra la altura real bajo la cavidad, el estado de la membrana ni los tabiques internos.

¿Qué pasa si la membrana se desgarra?

Es la complicación más frecuente del procedimiento. Cuando se identifica durante la cirugía, por lo general puede tratarse con una membrana y continuar. Ante un desgarro amplio a veces se pospone.

¿Cuánto se alarga el tratamiento?

Si el procedimiento se hace junto con el implante, muy poco. Si hacen falta dos fases, se añaden meses de espera para la consolidación del hueso.

Tengo problemas de sinusitis. ¿Quedo descartado?

No necesariamente. Obliga a un estudio previo y, en ocasiones, a coordinar con un otorrinolaringólogo y tratar antes del procedimiento.

¿Le han dicho que no tiene suficiente hueso?

Esa frase es una conclusión, no un hallazgo. El hallazgo es una medida, y conviene verla. Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.

03-5499181WhatsAppPedir cita

Sokolov 91, 2.ª planta, Ramat HaSharón · drsch@bezeqint.net

Este artículo es información médica general y no sustituye una exploración, un diagnóstico ni una consulta personalizada. Escrito y revisado por el equipo médico del Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.

Start typing to see products you are looking for.