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Odontología conservadora
La odontología conservadora reúne los tratamientos cuyo objetivo es conservar el diente natural en lugar de sustituirlo: obturaciones, tratamientos de conductos, el abordaje de la caries en fase temprana, el tratamiento preventivo de las encías, la eliminación del sarro y las revisiones periódicas. La lógica es sencilla: cuanto antes se detecta un problema, menor es el tratamiento y más tejido dental se conserva. En el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón, el enfoque es preventivo: se detecta en la exploración y en la radiografía digital, se interviene en la medida mínima necesaria, y en algunos tratamientos se emplea láser dental.
En resumen
- Qué es: todo lo que se hace para conservar el diente natural, en lugar de rehabilitarlo una vez perdido.
- Qué incluye: obturaciones estéticas, tratamientos de conductos, tratamiento de encías, eliminación de sarro, revisiones y radiografías.
- Por qué antes es mejor: una lesión pequeña se obtura y se acabó. Esa misma lesión dos años después puede llegar al nervio.
- Láser: se emplea en tratamientos seleccionados — encías, desinfección y parte de los tratamientos de conductos. No sustituye el criterio clínico.
- Lo que no se ve: la caries interproximal y los problemas periodontales tempranos no se notan. Se detectan en la exploración y en la radiografía.
- Para quien tiene miedo: el ritmo, la explicación previa y las pausas forman parte del tratamiento, no son un favor.
- Precios: no se publican en la web. El coste se presenta completo antes del tratamiento.
Contenido de la página
- Qué es un tratamiento conservador
- La caries: cómo avanza
- Diagnóstico temprano
- Obturaciones estéticas
- Cuándo una obturación ya no basta
- Tratamiento de conductos
- Tratamiento preventivo de las encías
- El láser en los tratamientos conservadores
- Sensibilidad dental
- Desgaste y bruxismo
- Prevención diaria
- Pacientes con miedo al dentista
- Riesgos y lo que no prometemos
- Apuntes clínicos
- Mito y realidad
- Qué conviene preguntar
- Quién le atiende
- Glosario
- Preguntas frecuentes
Qué es un tratamiento conservador
La idea que hay detrás de la odontología conservadora es que no existe un sustituto completo del diente natural. Un buen implante es una solución excelente, pero no es un diente: no tiene ligamento periodontal, no tiene esa percepción fina de la presión, y exige un mantenimiento propio. Por eso, mientras un diente pueda conservarse con un pronóstico razonable, esa suele ser la primera opción que se valora.
El tratamiento conservador actúa en dos planos a la vez. El primero es la detección y el tratamiento tempranos: coger una lesión cuando es pequeña, tratar una inflamación gingival antes de que se convierta en pérdida ósea. El segundo es la conservación de tejido: hacer la intervención mínima que resuelve el problema, y nada más.
- Obturaciones estéticas — restauración de un diente dañado por caries o por una fractura.
- Tratamientos de conductos — conservar un diente cuyo nervio se ha dañado.
- Tratamiento preventivo de las encías — detener el proceso que provoca pérdida ósea.
- Eliminación de sarro e instrucción de higiene — la base de todo lo demás.
- Revisiones periódicas y radiografías digitales — la detección temprana en sí.
- Tratamiento de la sensibilidad y del desgaste — antes de que se conviertan en un daño estructural.
El tratamiento más barato es el que no hace falta. Después, el que se hace pronto. La diferencia entre una lesión pequeña que se obtura y esa misma lesión cuando alcanza el nervio es un orden de magnitud: en tiempo, en coste y en lo que queda del diente.
La caries: cómo avanza
La caries no es un agujero que aparece de golpe. Es un proceso: las bacterias de la placa descomponen los azúcares y producen ácido, el ácido disuelve minerales del esmalte, y el ciclo se repite después de cada comida.
Las fases
- Desmineralización. Una mancha blanca opaca en el esmalte, sin cavidad. En esta fase el proceso todavía es reversible: el flúor y un cambio de hábitos pueden detenerlo.
- Lesión en el esmalte. Se forma una pequeña cavidad. No duele, porque en el esmalte no hay nervios. Se resuelve con una obturación pequeña.
- Lesión en la dentina. El proceso avanza más rápido en la capa más blanda. A veces aparece sensibilidad al dulce o al frío.
- Proximidad al nervio. Sensibilidad persistente al calor o al frío. A veces todavía puede obturarse, y a veces ya se requiere un tratamiento de conductos.
- Inflamación del nervio. Dolor intenso, a veces nocturno, y a veces al contrario: silencio, cuando el nervio ha muerto. Requiere tratamiento de conductos.
- Absceso. Infección que se extiende al hueso alrededor del ápice de la raíz. Dolor a la presión, hinchazón y, a veces, supuración.
El punto importante: la mayoría de estas fases no duelen. El dolor llega tarde, y por eso es un mal indicador en el que confiar.
Diagnóstico temprano
La detección temprana no es casualidad: es el resultado de una exploración sistemática.
Qué se revisa
- Inspección visual de cada diente, incluidas las restauraciones existentes y sus márgenes.
- Exploración de las encías, con medición de las profundidades de sondaje y comprobación del sangrado.
- Valoración de la oclusión y de los signos de desgaste.
- Radiografías digitales, en las que se ve la caries interproximal y la que rodea a las restauraciones: lugares que el ojo no alcanza.
- Evaluación de los tejidos blandos de la boca.
La radiografía digital es especialmente relevante en la caries interproximal, que es la más frecuente en adultos y que casi nunca se aprecia en la inspección visual hasta que es grande.
Con qué frecuencia
La frecuencia de las revisiones y de las radiografías se establece de forma individual según el nivel de riesgo: antecedentes de caries, estado de las encías, sequedad bucal, tabaco y hábitos alimentarios. Un paciente de bajo riesgo no necesita la misma frecuencia que uno de riesgo alto.
Obturaciones estéticas
Las obturaciones de composite —«obturaciones blancas»— son hoy el material habitual para una restauración directa. El material se adhiere al tejido dental y endurece al exponerse a la luz, por lo que no exige tallar una cavidad de retención como sí ocurría con la amalgama.
Qué significa en la práctica
- Se retira solo el tejido dañado, y no tejido sano «para dar retención».
- La obturación es del color del diente y no se ve.
- La adhesión al tejido dental ayuda a reforzar lo que queda de él.
- Puede repararse o ampliarse una obturación existente sin retirarla por completo.
Las limitaciones
El composite absorbe algo de color con los años y puede cambiar de tono. En restauraciones muy grandes es menos duradero que una restauración fabricada en laboratorio, por lo que en esas situaciones se valoran una incrustación o una corona.
Sustitución de obturaciones antiguas
Una obturación antigua no se sustituye solo por ser antigua. Se sustituye cuando hay una fisura, cuando los márgenes no ajustan, cuando aparece caries a su alrededor o cuando el diente se ha debilitado. Sustituirla sin motivo retira más tejido dental cada vez.
Cada sustitución de una obturación la agranda un poco. Un diente que pasa por un ciclo innecesario de sustituciones llega a la corona antes de lo que habría llegado. «Si funciona y sella, no se toca» es un criterio conservador de pleno derecho.
Cuándo una obturación ya no basta
El límite lo marca cuánto tejido sano queda y en qué estado se encuentra.
- Una pared fina con riesgo de fractura. Una obturación grande entre dos paredes delgadas actúa como una cuña y puede fracturar el diente.
- Una fractura existente que atraviesa la superficie de masticación.
- Un diente tras un tratamiento de conductos — más frágil, y por lo general necesita una cobertura protectora.
- Caries que llega por debajo del margen gingival, donde es difícil conseguir un buen sellado con una restauración directa.
- Fisuras repetidas en las obturaciones del mismo diente: señal de que la carga supera a la restauración.
En esas situaciones se valoran una restauración parcial fabricada en laboratorio o una corona. La comparación entre ambas se detalla en la página de coronas de zirconio.
Tratamiento de conductos
El tratamiento de conductos es, precisamente, un tratamiento conservador: existe para salvar un diente que de otro modo habría que extraer. Cuando el nervio del interior del diente se daña —por una caries profunda, una fractura o un traumatismo— se retira, el sistema de conductos se limpia y se conforma, y el espacio se sella.
Cuándo se necesita
- Dolor espontáneo, sobre todo nocturno.
- Sensibilidad prolongada al calor o al frío que se mantiene minutos después del estímulo.
- Dolor a la presión o al morder.
- Un diente que se ha oscurecido tras un traumatismo.
- Hinchazón de la encía o una fístula en la zona.
- Un hallazgo radiográfico alrededor del ápice de la raíz, a veces sin ningún síntoma.
Qué conviene saber
El procedimiento se realiza con anestesia local y, en la mayoría de los casos, el dolor que lo precedió era más intenso que el tratamiento en sí. Un diente tratado de conductos se vuelve más frágil, por lo que en la mayoría de los casos necesita una cobertura protectora —una corona o una restauración parcial— para que no se fracture.
Una sensibilidad al morder durante unos días después del tratamiento es esperable. Un dolor que aumenta o una hinchazón obligan a consultar.
Tratamiento preventivo de las encías
Las encías son la base. Un diente completamente sano se pierde si el tejido y el hueso que lo sostienen retroceden, y eso ocurre en silencio a lo largo de los años.
De dónde parte
La placa bacteriana que permanece sobre el diente se endurece y se convierte en sarro, que no puede retirarse con el cepillado. El sarro retiene más placa, y el tejido responde con inflamación. En esta fase —gingivitis— el proceso todavía es reversible.
Cuando la inflamación se mantiene, alcanza los tejidos profundos y el hueso. La pérdida ósea no es reversible: el proceso puede detenerse, pero lo perdido no vuelve.
Qué incluye el tratamiento
- Eliminación del sarro por encima y por debajo del margen gingival.
- Medición de las profundidades de sondaje y seguimiento de su evolución en el tiempo.
- Instrucción de higiene personalizada: no la misma instrucción para todos.
- Eliminación de factores locales: márgenes que no ajustan, puntos de contacto defectuosos.
- Un plan de seguimiento con una frecuencia establecida según el riesgo.
Para el detalle del tratamiento con láser sobre los tejidos, véase tratamiento de encías con láser. Para la eliminación de sarro y de placa, limpieza dental y Air Polishing.
El láser en los tratamientos conservadores
En la clínica se emplea láser dental en tratamientos conservadores seleccionados, sobre todo en el tratamiento de las encías, en la desinfección de zonas afectadas por caries y en parte de los tratamientos de conductos.
Qué permite el láser
- Trabajar de forma localizada en una zona definida, con menos contacto con los tejidos vecinos.
- Desinfectar zonas de difícil acceso con instrumentos mecánicos únicamente.
- Trabajar sobre tejido blando con menos sangrado en parte de los casos.
- En algunos tratamientos, reducir la molestia durante el procedimiento y después de él.
Lo que hay que decir
El láser no sustituye al tratamiento: se integra en él. No convierte todo tratamiento en indoloro y no elimina la anestesia en todos los casos — hay situaciones en las que sigue siendo necesaria, y eso se dice de antemano. Tampoco es adecuado para todo procedimiento: la elección del instrumento se deriva del hallazgo, no de la tecnología.
El Dr. Schilman posee el Mastership de la ALD, la Academia de Odontología Láser.
La tecnología no sustituye al diagnóstico. Un láser en manos que identifican bien el problema es un instrumento excelente; un láser como respuesta a toda pregunta es marketing. El instrumento se elige después de decidir qué hay que hacer, no antes.
Sensibilidad dental
La sensibilidad es una de las consultas más frecuentes, y casi siempre es un signo y no una enfermedad en sí. El estudio empieza por la pregunta de qué está dejando la dentina expuesta.
Las causas habituales
- Recesión gingival que ha dejado al descubierto la superficie radicular, no cubierta por esmalte.
- Desgaste por bruxismo, por un cepillado agresivo o por alimentos ácidos.
- Una fisura en el diente, que suele manifestarse como un dolor agudo al morder algo duro.
- Caries en la fase en que ya alcanza la dentina.
- Márgenes defectuosos de una obturación o de una corona.
- Tras un tratamiento: sensibilidad temporal después de una obturación o de un blanqueamiento.
El tratamiento se deriva de la causa: pasta para dientes sensibles y barniz protector, cambio de técnica de cepillado, férula de descarga nocturna, una restauración puntual o el tratamiento de las encías. Lo que no funciona es ignorarlo: una fisura que no se trata se extiende.
Desgaste y bruxismo
El apretamiento y el rechinamiento generan fuerzas muy superiores a las de la masticación normal, y en la mayoría de los casos ocurren de noche, sin que la persona sea consciente.
Cómo se identifica
- Dientes acortados o con las superficies de masticación aplanadas.
- Fisuras verticales en el esmalte.
- Dolor o rigidez en la mandíbula por la mañana.
- Sensibilidad difusa que no se localiza en un solo diente.
- Restauraciones que se fracturan o se descementan una y otra vez.
Qué se hace
La férula de descarga nocturna es la herramienta principal: no detiene el bruxismo, pero reparte las fuerzas y protege los dientes y las restauraciones. En paralelo se valoran otros factores: una oclusión desequilibrada, el estrés y, en ocasiones, trastornos del sueño que requieren un estudio aparte.
Para quien planifica una rehabilitación, esta es una fase crítica: una rehabilitación amplia construida sin tener en cuenta el bruxismo se desgasta antes.
Prevención diaria
- Cepillado dos veces al día durante unos dos minutos, con un cepillo suave y un movimiento delicado. La presión fuerte desgasta y no limpia mejor.
- Limpieza interdental diaria. El cepillo no llega entre los dientes, y ahí es donde empieza la mayor parte de la caries en adultos.
- Pasta con flúor, y no enjuagarse la boca con agua justo después del cepillado, para que el flúor permanezca sobre los dientes.
- Frecuencia antes que cantidad. Exponerse al azúcar cinco veces al día daña más que una cantidad grande en una sola toma.
- Cuidado con los ácidos. Cítricos, bebidas carbonatadas y vinagre. Conviene no cepillarse inmediatamente después, sino enjuagar con agua y esperar.
- Sequedad bucal — frecuente con determinada medicación, y aumenta de forma significativa el riesgo de caries. Conviene informar de ello.
- Dejar de fumar — lo que más influye en la salud de las encías.
- Revisión periódica con la frecuencia que se le haya establecido personalmente.
Pacientes con miedo al dentista
El miedo al dentista es frecuente, y a menudo es la razón por la que una persona acude solo cuando le duele, es decir, justo en la fase en que el tratamiento es mayor. Es un círculo que conviene romper, y romperlo empieza por tratarlo como parte del tratamiento.
- Explicación completa antes de cada paso, incluido lo que se va a oír y lo que se va a notar.
- Una señal acordada para parar, que se respeta durante todo el tratamiento.
- Ritmo adaptado: sesiones más cortas, o el tratamiento dividido en partes.
- Empezar por un tratamiento pequeño para construir confianza, y no por el más complejo.
- Anestesia local cuidadosa y, en parte de los casos, trabajo con láser que reduce la molestia.
A quien lleva años sin acudir no se le juzga por ello. Lo que interesa es desde dónde se empieza a partir de ahora.
Riesgos y lo que no prometemos
- Sensibilidad tras una obturación — frecuente y temporal en la mayoría de los casos, remite en días o semanas.
- Necesidad posterior de un tratamiento de conductos — cuando la lesión era profunda, el nervio puede no sobrevivir aunque la obturación haya sido correcta.
- Fracaso de un tratamiento de conductos — en una minoría de casos, y a veces se requiere un retratamiento o una apicectomía.
- Fractura del diente — sobre todo en dientes con restauraciones grandes o tras un tratamiento de conductos sin cobertura protectora.
- Restauraciones que se descementan o se desgastan con los años, y requieren reparación o sustitución.
- Caries recurrente en los márgenes de una restauración existente.
Lo que no prometemos
No prometemos un tratamiento sin dolor, no prometemos que un diente pueda conservarse en todos los casos y no prometemos que una restauración dure un período determinado. Lo que sí ofrecemos: un diagnóstico basado en exploración y radiografía, una intervención de la extensión mínima necesaria, y una exposición honesta de lo previsible y de las alternativas.
Apuntes clínicos
La diferencia entre una lesión detectada en una revisión de rutina y esa misma lesión detectada cuando duele es, por lo general, la diferencia entre una obturación pequeña y un tratamiento de conductos con corona. Esa es toda la lógica de la revisión periódica.
El dolor es un mal indicador de la salud bucal. La caries interproximal, la enfermedad periodontal temprana y el desgaste avanzan en silencio, y se detectan en la exploración y en la radiografía.
Todo tratamiento sobre un diente le retira algo. Por eso la decisión de no tocar una restauración que funciona es una decisión terapéutica de pleno derecho, y no una forma de evitar el tratamiento.
La pérdida ósea no es reversible. El proceso puede detenerse en cualquier fase, pero lo perdido no vuelve, y por eso aquí el momento importa más que en ningún otro campo.
Un paciente que rechina y no está protegido verá restauraciones que se fracturan una y otra vez, y pensará que el problema está en el material. El problema está en las fuerzas, y la solución es una férula, no una restauración más resistente.
«Cada seis meses» no es una regla universal. Un paciente de bajo riesgo no necesita la misma frecuencia que quien tiene antecedentes de caries o sequedad bucal. La frecuencia se establece de forma individual.
Mito y realidad
Si no duele, no hay problema.
La mayor parte de las fases de la caries y de la enfermedad periodontal no duelen. El dolor llega tarde, y por eso es un mal indicador en el que confiar.
Cepillar con fuerza limpia mejor.
La presión fuerte desgasta el esmalte y daña las encías, y no retira más placa. Lo que limpia es la técnica y el tiempo, no la fuerza.
Las obturaciones antiguas hay que cambiarlas cada cierto tiempo.
Una obturación que sella y está en buen estado no se sustituye por su edad. Cada sustitución la agranda y retira más tejido dental.
Un tratamiento de conductos significa que el diente está muerto y no merece la pena.
El tratamiento de conductos es precisamente la forma de conservar el diente en lugar de extraerlo. Con una cobertura protectora adecuada sigue funcionando muchos años.
El hilo dental no es realmente necesario.
El cepillo no llega entre los dientes, y ahí es donde empieza la mayor parte de la caries en adultos y buena parte de la inflamación gingival.
Si sangran las encías, mejor no cepillar esa zona.
El sangrado indica inflamación causada por la placa que sigue ahí. Dejar de limpiar la empeora. La solución es limpiar correctamente y, si hace falta, un tratamiento profesional.
El láser convierte cualquier tratamiento en indoloro y sin anestesia.
El láser se integra en tratamientos seleccionados y reduce la molestia en algunos. Hay situaciones en las que la anestesia sigue siendo necesaria, y se dice de antemano.
Si me cepillo, no necesito limpieza profesional.
El sarro se endurece sobre el diente y no se retira con el cepillado, sobre todo por debajo del margen gingival. La limpieza profesional trata justo lo que el cepillo no puede.
Qué conviene preguntar
- ¿Cuál es exactamente el hallazgo, y dónde se ve en la radiografía?
- ¿Se puede esperar y vigilar, o hay un motivo para tratar ahora?
- ¿Cuánto tejido dental se va a retirar con el tratamiento propuesto?
- ¿Basta con una obturación, o hace falta una restauración parcial o una corona?
- ¿Qué probabilidad hay de que el diente necesite un tratamiento de conductos más adelante?
- ¿Cómo están mis encías, y cuáles son las profundidades de sondaje?
- ¿Qué frecuencia de revisiones me corresponde y por qué?
- ¿Hay signos de bruxismo, y se recomienda una férula de descarga?
- ¿Qué puedo cambiar en el día a día para reducir el riesgo?
- ¿Qué está incluido en el precio y qué no lo está?
Una respuesta que no queda clara es motivo para volver a preguntar, no para seguir adelante.
Quién le atiende
El Dr. Pablo Schilman dirige el Centro Médico Schilman en Ramat HaSharón y se dedica a la rehabilitación oral, los implantes dentales, la odontología digital y los tratamientos con láser. Es egresado del Colegio Odontológico Colombiano, promoción de 1984, donde terminó segundo de su promoción y recibió la Medalla de Plata, y completó un Advanced Education Program in Prosthodontics. Es Diplomate del ICOI y posee el Mastership de la ALD, la Academia de Odontología Láser.
La exploración, la radiografía, el tratamiento y el seguimiento se realizan en una misma clínica y en una misma secuencia.
La atención se presta en español y en hebreo.
Glosario
- Odontología conservadora
- Tratamientos cuyo objetivo es conservar el diente natural, con la intervención de menor extensión posible.
- Caries
- Proceso en el que el ácido producido por las bacterias de la placa disuelve minerales del tejido dental.
- Placa bacteriana
- Capa blanda de bacterias que se acumula sobre los dientes. Se retira con el cepillado y la limpieza interdental.
- Sarro
- Placa endurecida. No se retira con el cepillado y exige una limpieza profesional.
- Composite
- Material de restauración blanco que se adhiere al tejido dental y endurece al exponerse a la luz.
- Incrustación (inlay / onlay)
- Restauración parcial fabricada en laboratorio que cubre una parte del diente, como alternativa a una corona completa.
- Tratamiento de conductos
- Retirada del nervio dañado, limpieza del sistema de conductos y sellado, para conservar el diente.
- Dentina
- Capa situada bajo el esmalte. Más blanda, por lo que la caries avanza en ella más rápido.
- Bolsa periodontal
- Espacio entre el diente y la encía. Su profundidad se mide y sirve para seguir el estado de los tejidos.
- Bruxismo
- Apretamiento o rechinamiento dental. Genera fuerzas superiores a las de la masticación y daña dientes y restauraciones.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un tratamiento conservador?
Cualquier tratamiento cuyo objetivo sea conservar el diente natural en lugar de sustituirlo: obturaciones, tratamientos de conductos, tratamiento de encías, eliminación de sarro y revisiones periódicas, siempre con la intervención mínima necesaria.
¿Por qué es mejor tratar pronto?
Una lesión pequeña se resuelve con una obturación pequeña. Esa misma lesión dos años después puede alcanzar la dentina o el nervio, y entonces hacen falta un tratamiento de conductos y una cobertura protectora. La diferencia está en el tiempo, en el coste y en lo que queda del diente.
¿Cómo se sabe que hay caries si no duele?
Con la exploración y la radiografía digital. La caries interproximal —la más frecuente en adultos— casi nunca se aprecia a simple vista hasta que es grande, y no duele en sus fases iniciales.
¿Cada cuánto debo venir a revisión?
La frecuencia se establece de forma individual según el nivel de riesgo: antecedentes de caries, estado de las encías, sequedad bucal, tabaco y hábitos alimentarios. No hay una frecuencia válida para todos.
¿Hacen falta radiografías en cada revisión?
No. Se realizan cuando hay una pregunta clínica que las requiere, y con una frecuencia derivada del nivel de riesgo personal.
¿Qué diferencia hay entre una obturación blanca y una de amalgama?
El composite se adhiere al tejido dental y no exige tallar una cavidad de retención, por lo que se retira menos tejido sano. Además es del color del diente. La amalgama es muy resistente pero exige una preparación más amplia y no es estética.
¿Hay que cambiar las obturaciones antiguas?
No por su edad. La sustitución se indica cuando hay una fisura, márgenes que no sellan, caries alrededor de la obturación o debilidad en la estructura del diente. Cada sustitución retira más tejido.
Me duele la obturación después del tratamiento. ¿Es normal?
Una sensibilidad leve al frío o a la presión en los días siguientes es frecuente y suele remitir. Un dolor que aumenta, o una sensibilidad que dura semanas, requieren revisión: a veces hace falta ajustar la oclusión.
¿Cuándo una obturación ya no basta?
Cuando quedan paredes finas con riesgo de fractura, cuando hay una fractura que atraviesa la superficie de masticación, tras un tratamiento de conductos, o cuando la caries llega por debajo del margen gingival. Entonces se valoran una restauración parcial o una corona.
¿Duele un tratamiento de conductos?
Se realiza con anestesia local, y en la mayoría de los casos el dolor que lo precedió era más intenso que el propio tratamiento. Una sensibilidad al morder durante unos días después es esperable.
¿Hace falta una corona después de un tratamiento de conductos?
En la mayoría de los casos sí, o al menos una cobertura protectora parcial. El diente se vuelve más frágil y tiende a fracturarse, y la cobertura lo protege mecánicamente, no solo estéticamente.
¿Es mejor salvar el diente o extraerlo y poner un implante?
Mientras el diente pueda conservarse con un pronóstico razonable, suele ser la primera opción. Conservar un diente de mal pronóstico, en cambio, puede provocar una pérdida ósea adicional y dificultar una rehabilitación futura.
Me sangran las encías al cepillar. ¿Es grave?
El sangrado indica inflamación, no un cepillado demasiado fuerte. En esta fase el proceso todavía es reversible, y por eso es justo el momento de consultar y no de esperar.
¿Se puede quitar el sarro en casa?
No. El sarro es placa endurecida y no se retira con el cepillado, sobre todo por debajo del margen gingival. Su eliminación se hace con una limpieza profesional.
¿El láser sustituye a la turbina?
No en todos los casos. Se integra en tratamientos seleccionados —encías, desinfección y parte de los tratamientos de conductos— y reduce la molestia en algunos. La elección del instrumento se deriva del hallazgo, no de la tecnología.
¿Se puede tratar sin anestesia?
En tratamientos muy superficiales, a veces sí. En la mayoría de los tratamientos que alcanzan la dentina y en todos los tratamientos de conductos se requiere anestesia local, y se dice de antemano.
Tengo los dientes sensibles al frío. ¿Qué se hace?
Primero se busca la causa: recesión gingival, desgaste, una fisura, caries o márgenes defectuosos. El tratamiento se deriva de la causa: pasta específica y barniz protector, cambio de técnica de cepillado, férula nocturna, una restauración puntual o tratamiento de encías.
¿Cómo sé si rechino los dientes?
Por los signos: superficies de masticación aplanadas, fisuras en el esmalte, rigidez mandibular por la mañana, sensibilidad difusa y restauraciones que se fracturan repetidamente. La mayoría de las personas no son conscientes del propio bruxismo.
¿Sirve de algo una férula de descarga?
No detiene el bruxismo, pero reparte las fuerzas y protege los dientes y las restauraciones. Para quien rechina es la protección más importante de cualquier tratamiento que reciba.
¿Qué cepillo y qué pasta son mejores?
Un cepillo suave y una pasta con flúor. Es importante no enjuagarse la boca con agua justo después del cepillado, para que el flúor permanezca sobre los dientes.
¿Hilo dental o cepillos interproximales?
Ambos funcionan, y la elección depende del tamaño de los espacios y de con cuál le resulte más fácil ser constante. La instrucción se da de forma personalizada: no todos los instrumentos sirven para todas las bocas.
El azúcar: ¿la cantidad o la frecuencia?
La frecuencia. Cada exposición inicia un ciclo ácido que dura un tiempo. Cinco exposiciones pequeñas al día dañan más que una cantidad grande en una sola toma.
Tomo medicación que me seca la boca. ¿Importa?
Mucho. La saliva protege los dientes, y la sequedad bucal aumenta de forma significativa el riesgo de caries. Conviene informar de ello, porque cambia la frecuencia de seguimiento y las medidas preventivas recomendadas.
Me da miedo el dentista. ¿Cómo empiezo?
Con una explicación completa antes de cada paso, una señal acordada para parar, un ritmo adaptado y un primer tratamiento pequeño que construya confianza. El miedo forma parte del tratamiento, y no es algo por lo que haya que disculparse.
¿Cuánto cuesta?
Los precios no se publican en la web. El coste depende del tipo de tratamiento y de su extensión, y se presenta completo antes de empezar.

Más información en esta web
- Tratamiento de encías con láser — el tratamiento de los tejidos de soporte.
- Limpieza dental y Air Polishing — la limpieza profesional en la práctica.
- Coronas de zirconio — cuando la restauración ya no basta.
- Rehabilitación oral — cuando el tratamiento puntual ya no resuelve.
- Estética dental — el tratamiento del aspecto, una vez estabilizada la salud.
- Blanqueamiento dental — la fase posterior, cuando la boca está sana.
- Extracción de muelas del juicio — cuando el diente no puede conservarse.
Para una revisión periódica o para valorar un hallazgo
El tratamiento más pequeño es el que se hace pronto. Concierte una revisión en el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón.
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La información de esta página es información médica general y no sustituye una exploración, un diagnóstico ni una consulta personalizada. Toda decisión terapéutica se toma de forma individual, tras una exploración clínica, y de acuerdo con la situación clínica del paciente. Los resultados del tratamiento varían de una persona a otra. Redactado y revisado por el equipo médico del Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.