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Elevación de seno e injerto óseo
La elevación de seno y el injerto óseo son procedimientos previos cuyo objetivo es aumentar la cantidad de hueso disponible para colocar implantes dentales, cuando el estudio de imagen muestra que no hay suficiente. La elevación de seno se realiza en el sector posterior del maxilar superior, donde el reborde limita con la cavidad del seno maxilar: se eleva con cuidado la membrana sinusal y se añade material de relleno en el espacio generado. El injerto óseo se realiza en cualquier zona donde falte altura o anchura. La decisión sobre qué procedimiento se necesita, y si se hace de forma simultánea a la colocación del implante o antes, se deriva de un estudio CBCT que permite evaluar la cantidad de hueso, sus dimensiones y las estructuras anatómicas relevantes.
En resumen
- Por qué hace falta: tras la pérdida de un diente el hueso de la zona se reabsorbe, y cuanto más tiempo pasa, mayor es la probabilidad de necesitar un procedimiento previo.
- Elevación de seno: en el sector posterior del maxilar superior, donde el reborde limita con la cavidad del seno.
- Injerto óseo: en cualquier zona donde falte altura o anchura del reborde.
- Cómo se decide: con un estudio CBCT. La decisión no se toma con una radiografía bidimensional.
- Momento: a veces simultáneo al implante, y a veces por separado con una espera de meses. La extensión del defecto lo determina.
- Qué evita la necesidad desde el principio: la preservación del alvéolo en el momento de la extracción, un procedimiento breve en una ventana de tiempo que no se repite.
- Qué ocurre mientras tanto: una solución provisional permite funcionar durante todo el período de espera.
- Precios: no se publican en la web. El plan de tratamiento se elabora de forma individual y se presenta completo antes de empezar.
Contenido de la página
- Por qué se produce la falta de hueso
- Cómo se evalúa el defecto
- Elevación de seno: en qué consiste
- Abordaje cerrado
- Abordaje abierto
- Cómo se elige entre ambos
- Problemas sinusales previos
- Injerto óseo: tipos de procedimiento
- Los materiales de relleno
- PRF
- Momento: simultáneo o por separado
- Alternativas cuando no hay suficiente hueso
- Riesgos y complicaciones
- Cicatrización
- Qué viene después
- Apuntes clínicos
- Mito y realidad
- Qué conviene preguntar
- Quién le atiende
- Glosario
- Preguntas frecuentes

Por qué se produce la falta de hueso
El hueso maxilar no es un tejido estático. Se renueva continuamente, y el estímulo mecánico que le transmite la raíz del diente forma parte de lo que lo mantiene. Cuando un diente se extrae o se pierde, ese estímulo desaparece y el hueso de la zona inicia un proceso de reabsorción.
El proceso es más rápido en los primeros meses tras la extracción y continúa a un ritmo más lento durante años. Afecta tanto a la altura del reborde como a su anchura, y en el sector posterior superior se le suma otro factor: la cavidad del seno puede expandirse hacia abajo, hacia el espacio que ha quedado libre.
De ahí se deriva un punto que sorprende a muchos pacientes: un diente extraído hace un año y otro extraído hace una década plantean puntos de partida completamente distintos, aunque ambos figuren simplemente como «ausentes».
Otras causas de pérdida ósea
- Enfermedad periodontal — la inflamación crónica de los tejidos de soporte provoca pérdida de hueso ya con el diente en su sitio.
- Extracción traumática — una extracción en la que se ha dañado la pared ósea deja un defecto mayor.
- Infección prolongada — un absceso o un tratamiento de conductos fracasado pueden dañar el hueso alrededor de la raíz.
- Prótesis removible — la presión prolongada sobre el reborde a lo largo de los años acelera su reabsorción.
- Traumatismo — una fractura o una lesión en la zona.
La mejor forma de afrontar la falta de hueso es evitarla. La preservación del alvéolo en el momento de la extracción —un procedimiento breve que se realiza en el mismo acto— ahorra en muchos casos una intervención mayor más adelante. Por eso planteamos el tema ya en la fase en que se planifica una extracción, aunque el implante todavía no esté sobre la mesa.
Cómo se evalúa el defecto
Evaluar la cantidad de hueso no es posible con una radiografía bidimensional. Una ortopantomografía presenta el maxilar como una imagen plana: muestra una altura aproximada, pero no el ancho del reborde, ni la densidad ósea, ni la distancia exacta a las estructuras anatómicas en el tercer eje.
El estudio CBCT aporta esa información: la cantidad de hueso, sus dimensiones y las estructuras anatómicas relevantes para la planificación. En la zona del seno muestra además la altura de hueso que queda por debajo de la cavidad, el estado de la membrana sinusal y la presencia de tabiques internos que influyen en la forma de realizar el procedimiento.
Qué se determina a partir del estudio
- Si hace falta un procedimiento previo o no.
- Qué procedimiento: preservación del alvéolo, injerto localizado, expansión, aumento vertical o elevación de seno.
- Con qué abordaje, cuando se trata del seno: cerrado o abierto.
- Si el procedimiento se realiza de forma simultánea a la colocación del implante o por separado.
- Cuál es el plazo previsto hasta la rehabilitación.
Todas estas decisiones tienen un denominador común: se toman antes de la cirugía, no durante ella.
Elevación de seno: en qué consiste
El seno maxilar es una cavidad de aire del cráneo, situada por encima de la zona de los dientes posteriores del maxilar superior. Está revestido por una membrana fina, y entre su suelo y el reborde maxilar se encuentra el hueso en el que se colocan los implantes.
Cuando la altura de ese hueso no alcanza lo que exige la planificación, la elevación de seno es el procedimiento que la aumenta. El principio es sencillo: la membrana sinusal se eleva con cuidado hacia arriba, y en el espacio que se genera entre la membrana y el hueso se añade material de relleno. Con el tiempo ese material es sustituido por hueso nuevo, en el que ya puede implantarse.
La membrana en sí no se perfora ni se retira: se eleva. Su integridad es importante, y es una de las cosas que se comprueban con detenimiento durante el procedimiento.
Abordaje cerrado
En el abordaje cerrado —también llamado transcrestal— el procedimiento se realiza a través del propio lecho del implante, sin abrir una ventana aparte.
Se prepara el lecho del implante hasta el límite del suelo del seno y, con instrumentos específicos, se eleva el suelo y la membrana hacia arriba en una medida controlada. Después se añade el material de relleno y, en muchos casos, se inserta el implante en el mismo acto.
Cuándo es adecuado
- Cuando se necesita un aumento de altura moderado.
- Cuando la altura de hueso existente permite estabilidad primaria al implante.
- Cuando la membrana sinusal está en buen estado y sin engrosamiento significativo.
- Cuando no hay tabiques internos que compliquen la elevación.
La ventaja
El procedimiento es menos invasivo, no se abre una ventana en la pared, la cicatrización suele ser más corta y, en muchos casos, se realiza junto con la colocación del implante: una cirugía en lugar de dos.
La limitación
El campo visible es reducido. La elevación se hace a través de una abertura estrecha, por lo que la capacidad de controlar una elevación de gran magnitud es menor. Esa es la razón por la que el abordaje cerrado se adapta a un aumento moderado y no a un defecto amplio.
Abordaje abierto
En el abordaje abierto —también llamado lateral— se crea una ventana en la pared lateral del maxilar, que permite un acceso directo a la cavidad del seno.
A través de la ventana se eleva la membrana del suelo del seno y de sus paredes, el espacio generado se rellena con material de injerto, y la ventana se cierra. La encía se sutura por encima.
Cuándo es adecuado
- Cuando se necesita un aumento de altura significativo.
- Cuando la altura de hueso existente no permite estabilidad primaria al implante.
- Cuando existen tabiques internos en el seno que exigen un control completo del campo.
- Cuando se planifican varios implantes en una zona amplia.
La ventaja
Control completo del campo. Se puede ver la membrana, elevarla de forma controlada a lo largo de toda la superficie necesaria, e identificar de inmediato si se produce un desgarro y tratarlo.
La limitación
El procedimiento es más extenso, la cicatrización más larga y la hinchazón de los días siguientes más llamativa. En muchos casos el implante no se coloca en el mismo acto, sino tras un período de cicatrización.
Cómo se elige entre ambos abordajes
La elección no es una cuestión de preferencia sino de hallazgos. El estudio de imagen aporta los datos, y de ellos se deriva la decisión.
El factor más determinante es la altura de hueso existente bajo el seno. Cuando permite estabilidad primaria al implante y solo se necesita un aumento moderado, el abordaje cerrado suele bastar. Cuando es menor y se necesita un aumento significativo, el abordaje abierto es la elección correcta — e intentar hacer por vía cerrada lo que exige una vía abierta aumenta el riesgo de desgarro de la membrana.
Otros factores: el estado de la membrana sinusal tal como se observa en la imagen, la presencia de tabiques internos, el número de implantes previstos y la extensión de la zona, y el estado de salud general, incluidos los antecedentes de problemas sinusales.
Exponemos de antemano qué abordaje está previsto y por qué. Conviene saber también que la decisión puede cambiar durante el procedimiento: si aparece un hallazgo que la imagen no mostraba por completo, se pasa al abordaje que corresponde a lo que se ve. Eso se dice antes, no se explica después.
Problemas sinusales previos
El estado del propio seno importa tanto como el estado del hueso. Una sinusitis activa, una obstrucción del drenaje sinusal o un engrosamiento significativo de la membrana influyen en el momento del procedimiento y en el riesgo.
El tema se valora en el estudio de imagen antes del procedimiento. En determinadas situaciones se requiere una valoración adicional o la coordinación con un otorrinolaringólogo antes de avanzar. Un paciente con antecedentes de problemas sinusales recurrentes lo sabrá de antemano.
Realizar una elevación de seno en un seno inflamado aumenta el riesgo de infección y de fracaso del procedimiento. Por eso el orden es: primero estudiar, tratar si hace falta, y solo después operar.
Injerto óseo: tipos de procedimiento
Fuera de la zona del seno, y en el maxilar inferior, el defecto se trata con otros procedimientos. La elección se deriva de qué falta —altura, anchura, o ambas— y de la extensión del defecto.
Preservación del alvéolo
Se realiza en el momento de la extracción, no como un procedimiento aparte. Tras retirar el diente se añade material de relleno en el alvéolo y se cubre con una membrana. El objetivo no es añadir hueso sino limitar la reabsorción del reborde en los meses siguientes.
Es el procedimiento más económico, más breve y menos invasivo de toda la lista, y también el único que solo puede hacerse una vez, en una ventana de tiempo que no se repite.
Injerto óseo localizado
Adición de material de relleno en una zona delimitada, por lo general de forma simultánea a la colocación del implante. Es adecuado cuando el defecto es limitado, por ejemplo una pared fina que queda parcialmente expuesta al insertar el implante.
Expansión del reborde
Cuando la altura de hueso es suficiente pero su anchura no permite el diámetro de implante previsto. Existen varias técnicas, desde una expansión gradual con instrumentos hasta una división controlada del reborde y la adición de relleno entre las paredes.
Aumento vertical del reborde
El procedimiento más extenso de los tres, cuando falta altura de forma significativa. Puede incluir el uso de membranas, la fijación del material de relleno y, en ocasiones, hueso autólogo de otra zona. El período de cicatrización es largo, y en la mayoría de los casos el implante se coloca solo después.
Hay un orden de magnitud de diferencia entre preservar el alvéolo en el momento de la extracción y aumentar el reborde unos años después: en tiempo, en complejidad y en coste. Por eso planteamos el tema ya en la fase de la extracción, incluso cuando el paciente todavía no piensa en un implante.
Los materiales de relleno
El material de relleno no es «hueso ya hecho». Es una matriz a través de la cual el organismo construye hueso nuevo. Su función es mantener el volumen del espacio y permitir que las células óseas lo colonicen de forma gradual.
Tipos de material
- De origen autólogo — hueso del propio paciente, tomado de otra zona. Se considera el material biológicamente de mayor calidad, pero exige una zona donante adicional.
- De origen animal (xenoinjerto) — por lo general hueso bovino procesado mediante un tratamiento que elimina el componente orgánico y conserva la estructura mineral. Se reabsorbe lentamente y mantiene el volumen a lo largo del tiempo.
- De origen humano (aloinjerto) — hueso de banco de tejidos, procesado y esterilizado.
- Sintético — materiales fabricados a base de fosfato de calcio.
Qué determina la elección
La extensión del defecto, la zona, la velocidad de reabsorción deseada, el tiempo de cicatrización previsto y el plazo hasta la colocación del implante. Las preferencias del paciente —tras explicarle el origen de cada material— también forman parte de la decisión, y hay pacientes para quienes el origen es importante por motivos personales o religiosos. Eso se pregunta de antemano.
Membranas
Sobre el material de relleno se coloca a veces una membrana: una capa separadora que impide que el tejido blando invada la zona antes de que se haya formado hueso. Existen membranas reabsorbibles y no reabsorbibles, y la elección se deriva de la extensión del procedimiento.
PRF
El PRF (Platelet-Rich Fibrin) es un preparado obtenido de la sangre del propio paciente. Se extrae una muestra en la clínica, se centrifuga, y la capa rica en plaquetas y fibrina se separa y se utiliza en el lecho quirúrgico.
En los procedimientos de injerto óseo y de elevación de seno se emplea a veces combinado con el material de relleno, y como apoyo a los procesos de cicatrización de los tejidos blandos. Como su origen está en el cuerpo del propio paciente, no contiene ningún componente ajeno.
La literatura profesional sobre el tema sigue desarrollándose. Su uso se plantea como un componente complementario dentro de un procedimiento planificado: no como un tratamiento aislado ni como un factor que garantice un resultado.
Momento: simultáneo o por separado
Una de las cuestiones más prácticas: si el procedimiento previo y la colocación del implante se realizan en el mismo acto, o en dos fases separadas por meses.
En el mismo acto
Es posible cuando el defecto es limitado y cuando el hueso existente permite estabilidad primaria al implante, es decir, cuando el implante queda bien anclado incluso antes de que se haya formado el hueso nuevo. La ventaja es evidente: una cirugía, una cicatrización, un calendario más corto.
En dos fases
Se requiere cuando el defecto es amplio, o cuando la altura de hueso existente no permite un anclaje suficiente al implante. En ese caso se realiza primero el procedimiento previo, se espera a la formación de hueso, y solo después se implanta.
La espera entre fases se mide en meses, y su duración depende de la extensión del defecto, del tipo de material de relleno y del ritmo individual de cicatrización. Se comprueba con un estudio de imagen antes de avanzar a la siguiente fase.
Durante todo ese período hay una solución provisional que permite funcionar. Nadie se queda sin dientes.
El impulso de acortar el proceso es comprensible, pero la cicatrización ósea es un tiempo biológico que no puede comprimirse. Colocar un implante en un hueso que todavía no se ha consolidado traslada el riesgo hacia adelante, y a veces se paga en una fase en la que la reparación sale mucho más cara.
Alternativas cuando no hay suficiente hueso
Un procedimiento previo no es la única opción. Antes de decidirlo se valoran las alternativas, y a veces alguna de ellas encaja mejor en el caso concreto.
Un implante más corto o más estrecho
Cuando el defecto es moderado, a veces puede elegirse un implante de dimensiones adecuadas al hueso existente en lugar de añadir hueso. La opción depende de la calidad ósea, de la carga prevista en la zona y del tipo de rehabilitación planificada.
Cambiar la posición o la angulación del implante
A veces puede situarse el implante algo más adelante, más atrás o en angulación, aprovechando una zona con hueso suficiente, en lugar de implantar exactamente en el punto del defecto. Una posición así se planifica digitalmente y exige adaptar la restauración que va encima.
Menos implantes que soportan más
En lugar de implantar en cada punto donde falta un diente, a veces pueden colocarse implantes en las zonas con buen hueso y construir sobre ellos un puente. Así se evita la necesidad de un procedimiento previo en la zona problemática.
Puente sobre dientes existentes
Cuando hay dientes estables a ambos lados del espacio, un puente apoyado en ellos puede ser una solución razonable, sin cirugía y sin espera. El inconveniente: hay que tallar dientes, y no se evita la reabsorción del hueso bajo el póntico.
Prótesis removible o estabilizada
Cuando el defecto es amplio y el paciente prefiere evitar una cirugía extensa, una prótesis —removible o estabilizada sobre varios implantes en zonas con hueso— es una alternativa práctica.
No hacer nada por ahora
Aplazar también es una decisión. Conviene saber únicamente que no es neutra: el reborde sigue reabsorbiéndose, de modo que un procedimiento necesario hoy puede ser más extenso dentro de unos años.
No todo defecto óseo obliga a un procedimiento previo. La pregunta no es «cuánto hueso falta» sino «qué exige la rehabilitación prevista». A veces un cambio en el plan de rehabilitación ahorra una cirugía entera.
Riesgos y complicaciones
Son procedimientos quirúrgicos consolidados y frecuentes, pero, como todo procedimiento médico, conllevan riesgos. Exponerlos forma parte de una decisión informada.
En la elevación de seno
- Desgarro de la membrana sinusal — la complicación más frecuente del procedimiento. Cuando se identifica durante la cirugía, por lo general puede tratarse con una membrana y continuar. Ante un desgarro amplio, a veces se pospone el procedimiento.
- Sinusitis posterior al procedimiento. Se trata según el hallazgo, y en ocasiones en coordinación con un otorrinolaringólogo.
- Infección del lecho y fracaso en la consolidación del material de relleno. En ese caso el material se retira y la zona cicatriza antes de un nuevo intento.
- Hinchazón y hematoma en la zona de la mejilla: previsibles, y más llamativos en el abordaje abierto.
En el injerto óseo
- Exposición del material de relleno o de la membrana a través de la encía, por lo general por tensión en la sutura.
- Reabsorción parcial del material de relleno, de modo que el volumen obtenido es menor del previsto. A veces se requiere un aporte adicional.
- Infección del lecho.
- Dolor y molestias en la zona donante, cuando se utiliza hueso autólogo.
Lo que no prometemos
No prometemos que el procedimiento tenga éxito en todos los casos, no prometemos un tratamiento sin dolor y no presentamos tasas de éxito como una promesa personal. Los datos que aparecen en la literatura profesional se refieren a poblaciones y a condiciones de estudio definidas, y no son trasladables a un paciente concreto.
Lo que sí ofrecemos: una planificación basada en el estudio de imagen, la exposición completa de los riesgos y de las alternativas, y acompañamiento a lo largo de la cicatrización.
Cicatrización
Las primeras 24 horas
Aplicar frío de forma intermitente ayuda a reducir la hinchazón. Se recomienda evitar el esfuerzo físico, los alimentos calientes o duros y los enjuagues enérgicos.
Indicaciones específicas tras una elevación de seno
Aquí las indicaciones son distintas a las de otros procedimientos, y tienen su lógica: cualquier acción que aumente la presión dentro de la cavidad sinusal puede desplazar el material de relleno.
- No sonarse la nariz con fuerza durante las primeras semanas.
- Estornudar con la boca abierta y no contener el estornudo.
- Evitar beber con pajita y fumar: ambos generan presión negativa en la boca.
- Evitar volar y bucear durante el período que se indique según el procedimiento.
- No inflar globos ni tocar instrumentos de viento.
La primera semana
La hinchazón cede de forma progresiva, por lo general con un pico el segundo o el tercer día. Es posible un hematoma en la zona de la mejilla, que desaparece en unos días. Se mantiene una dieta blanda y se siguen las pautas de enjuague indicadas.
Cuándo acudir a la clínica
- Dolor que aumenta a partir del tercer día en lugar de ceder.
- Hinchazón que se extiende o que se acompaña de fiebre.
- Secreción nasal por el lado intervenido, o sensación de obstrucción persistente.
- Sensación de material granulado en la boca o en la nariz.
- Sangrado que no cede con presión.
Retirada de puntos y seguimiento
Los puntos se retiran por lo general entre una y dos semanas después del procedimiento. La consolidación del hueso se comprueba con un estudio de imagen antes de continuar, y no según un calendario uniforme.
Qué viene después
El procedimiento previo no es el objetivo: es una condición. Después se continúa según el plan: colocación del implante, período de integración en el hueso, y a continuación la propia rehabilitación.
Desarrollamos estas fases en la página de implantes dentales, y la rehabilitación amplia que se construye sobre ellos en la página de rehabilitación oral.
Un punto que conviene interiorizar de antemano: cuando se requieren procedimientos previos, el calendario total se alarga. Un proceso que podría haber terminado en unos meses puede extenderse a un año o más. Eso se expone en el plan de tratamiento, antes de empezar.
Apuntes clínicos
La ventana de tiempo más económica para tratar la falta de hueso es el día de la extracción. Se abre una sola vez y no vuelve, y por eso merece una decisión consciente y no un aplazamiento automático.
«No tiene suficiente hueso» no es un hallazgo sino una conclusión. El hallazgo es una cifra: altura y anchura en una zona concreta, en relación con un implante concreto. Conviene pedir verla.
Intentar hacer por vía cerrada lo que exige una vía abierta no le ahorra nada al paciente: aumenta el riesgo de desgarro de la membrana y de fracaso del procedimiento. El abordaje se deriva de los hallazgos, no de una preferencia.
El estado del seno se valora antes del procedimiento, no durante él. Un seno inflamado u obstruido aumenta el riesgo, y por eso el orden es estudiar, tratar si hace falta, y solo entonces operar.
El material de relleno no es hueso: es una matriz a través de la cual se forma hueso. La consolidación se mide en meses y se comprueba con imagen, no con un calendario uniforme.
Las indicaciones posteriores a una elevación de seno no son un formalismo. Sonarse con fuerza, beber con pajita o volar demasiado pronto generan diferencias de presión que pueden desplazar el material antes de que se haya consolidado.
Mito y realidad
Si no hay suficiente hueso, no se puede poner un implante.
En la mayoría de los casos el hueso puede completarse con un procedimiento previo o simultáneo a la colocación. La extensión del defecto, su localización y el estudio de imagen determinan qué procedimiento corresponde y cuáles son los plazos.
Una elevación de seno significa tocar el propio seno.
La membrana se eleva con cuidado y no se retira ni se perfora. La cavidad sinusal permanece en su sitio, y el hueso se forma por debajo de la membrana.
Una ortopantomografía basta para saber si hay suficiente hueso.
Una radiografía bidimensional no muestra el ancho del reborde, la densidad ósea ni la distancia a las estructuras anatómicas en el tercer eje. La imagen tridimensional es la que permite medir en lugar de estimar.
El material de relleno es hueso ya formado que se trasplanta.
Es una matriz a través de la cual el organismo construye hueso nuevo propio. Por eso la consolidación se mide en meses y por eso se comprueba con imagen antes de continuar.
Un procedimiento previo añade siempre un año al proceso.
No necesariamente. Cuando el defecto es limitado, el procedimiento se realiza junto con la colocación del implante y apenas alarga el proceso. La prolongación importante aparece en defectos amplios que exigen dos fases.
Tengo sinusitis, así que quedo descartado.
Los antecedentes de problemas sinusales no son una exclusión. Obligan a un estudio y, en ocasiones, a coordinar con un otorrinolaringólogo y a posponer el procedimiento hasta después del tratamiento.
Tras una elevación de seno no se puede volar nunca más.
La restricción es temporal y se establece según el procedimiento realizado. Afecta al período en el que el material de relleno todavía no se ha consolidado, no de forma permanente.
Si ya han pasado años desde la extracción, no hay nada que hacer.
En la mayoría de los casos puede reconstruirse lo que falta. El paso del tiempo cambia la extensión del procedimiento y los plazos, no la posibilidad en sí.
Qué conviene preguntar antes de empezar
Entender el procedimiento previsto forma parte de una decisión informada. Las preguntas siguientes son pertinentes en cualquier clínica, no solo aquí:
- ¿Qué muestra exactamente el estudio de imagen: cuánta altura y anchura hay en la zona, y cuánta se necesita?
- ¿Qué procedimiento está previsto, y por qué precisamente ese?
- En una elevación de seno: ¿abordaje cerrado o abierto, y qué ocurrirá si el hallazgo en la cirugía es distinto?
- ¿El implante se coloca en el mismo acto o en una fase separada?
- ¿Qué material de relleno está previsto y cuál es su origen?
- ¿Cuánto durará la espera hasta la siguiente fase, y cómo se comprueba que el hueso se ha consolidado?
- ¿Cuál será la solución provisional durante la espera?
- ¿Cuáles son los riesgos concretos en mi caso, y no en términos generales?
- ¿Qué ocurre si el procedimiento no tiene éxito? ¿Qué opciones hay entonces?
- ¿Qué está incluido en el precio y qué no lo está?
Una respuesta que no queda clara es motivo para volver a preguntar, no para seguir adelante.
Quién le atiende
El Dr. Pablo Schilman dirige el Centro Médico Schilman en Ramat HaSharón y se dedica a los implantes dentales, la rehabilitación oral, la odontología digital y los tratamientos con láser. Es egresado del Colegio Odontológico Colombiano, promoción de 1984, donde terminó segundo de su promoción y recibió la Medalla de Plata, y completó un Advanced Education Program in Prosthodontics. Es Diplomate del ICOI, el Congreso Internacional de Implantólogos Orales, y posee el Mastership de la ALD, la Academia de Odontología Láser.
El Dr. Norberto Segal, especialista en cirugía oral y maxilofacial, participa en los tratamientos quirúrgicos de la clínica.
El estudio de imagen, la planificación y la ejecución se realizan en una misma clínica y en una misma secuencia. La clínica trabaja con los sistemas de imagen y escaneo de Sirona™, y con Diagnocat™ para el análisis informatizado de los estudios, un programa que asiste en el análisis y no sustituye el criterio clínico.
La atención se presta en español y en hebreo.
Glosario
- Seno maxilar
- Cavidad de aire del cráneo, situada por encima de la zona de los dientes posteriores del maxilar superior. Está revestida por una membrana fina.
- Elevación de seno
- Procedimiento para aumentar la altura de hueso disponible, elevando la membrana sinusal y añadiendo material de relleno en el espacio generado.
- Abordaje cerrado
- Elevación de seno a través del propio lecho del implante, para un aumento de altura moderado.
- Abordaje abierto
- Elevación de seno a través de una ventana en la pared lateral del maxilar, para un aumento de altura significativo.
- Tabiques sinusales
- Crestas óseas dentro de la cavidad del seno que la dividen e influyen en la forma de realizar la elevación.
- Reborde alveolar
- El hueso en el que se alojan los dientes. Se reabsorbe tras la pérdida de un diente.
- Preservación del alvéolo
- Procedimiento realizado en el momento de la extracción para limitar la reabsorción del hueso.
- Estabilidad primaria
- Grado de anclaje mecánico del implante en el hueso inmediatamente después de su inserción. Variable clave para decidir si se implanta de forma simultánea al procedimiento previo.
- Membrana
- Capa separadora que se coloca sobre el material de relleno y evita que el tejido blando invada la zona.
- Material de relleno
- Matriz a través de la cual se forma hueso nuevo. De origen autólogo, animal, humano o sintético.
- CBCT
- Estudio de imagen tridimensional de haz cónico, que permite evaluar la cantidad de hueso, sus dimensiones y las estructuras anatómicas relevantes.
- PRF
- Preparado obtenido de la sangre del propio paciente, utilizado en el lecho quirúrgico como apoyo a la cicatrización de los tejidos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué hace falta una elevación de seno?
En el sector posterior del maxilar superior el reborde limita con la cavidad del seno. Tras la pérdida de dientes el reborde se reabsorbe y la cavidad puede expandirse hacia abajo, de modo que la altura de hueso disponible no basta. El procedimiento aumenta esa altura.
¿Qué diferencia hay entre el abordaje cerrado y el abierto?
El cerrado se realiza a través del propio lecho del implante y es adecuado para un aumento de altura moderado. El abierto se realiza a través de una ventana en la pared lateral, permite un control completo del campo y es adecuado para un aumento significativo. La elección se deriva del estudio de imagen.
¿Duele el procedimiento?
Se realiza con anestesia local. Después son previsibles sensibilidad e hinchazón durante unos días, más llamativas en el abordaje abierto, que se manejan con indicaciones y medicación cuando procede.
¿Cuánto dura la recuperación?
La hinchazón y la sensibilidad suelen ceder en una semana aproximadamente. La consolidación del hueso se prolonga durante meses, y su duración depende de la extensión del defecto, del material de relleno y del ritmo individual. Se comprueba con imagen antes de continuar.
¿Se puede implantar en el mismo acto?
Sí, cuando el defecto es limitado y el hueso existente permite estabilidad primaria al implante. Cuando el defecto es amplio o el hueso no ofrece anclaje suficiente, se realiza primero el procedimiento previo y se espera.
¿Qué pasa si la membrana sinusal se desgarra?
Es la complicación más frecuente del procedimiento. Cuando se identifica durante la cirugía, por lo general puede tratarse con una membrana y continuar. Ante un desgarro amplio a veces se pospone el procedimiento y la zona cicatriza antes de un nuevo intento.
¿De dónde procede el material de relleno?
Existen materiales de origen autólogo, animal procesado, humano procesado y sintéticos. El origen se explica de antemano, y para los pacientes a los que el tema les importa por motivos personales o religiosos, forma parte de la decisión.
¿El material de relleno se convierte en mi propio hueso?
El material es una matriz a través de la cual el organismo construye hueso nuevo propio. Algunos materiales se reabsorben por completo y otros permanecen como un armazón mineral dentro del hueso nuevo, según su tipo.
Tengo problemas de sinusitis. ¿Quedo descartado?
No necesariamente. Una inflamación activa, una obstrucción del drenaje o un engrosamiento significativo de la membrana obligan a un estudio y, en ocasiones, a coordinar con un otorrinolaringólogo y tratar antes del procedimiento.
¿Qué no debo hacer tras una elevación de seno?
Evitar sonarse con fuerza, beber con pajita, fumar, inflar globos y tocar instrumentos de viento, y estornudar con la boca abierta. Todo ello genera diferencias de presión que pueden desplazar el material de relleno.
¿Puedo volar después del procedimiento?
No en el primer período. La restricción es temporal y se establece según el procedimiento realizado y su extensión. Se entrega por escrito junto con el resto de las indicaciones.
Fumo. ¿Influye?
Sí. El tabaco afecta al aporte sanguíneo de los tejidos y a la cicatrización, y además genera presión negativa en la boca, lo que resulta especialmente problemático tras una elevación de seno. En muchos casos se recomienda dejarlo o reducirlo en el período próximo a la cirugía.
¿Qué es la preservación del alvéolo y cuándo se hace?
Un procedimiento breve que se realiza durante la propia extracción: se añade material de relleno en el alvéolo y se cubre con una membrana, para limitar la reabsorción del reborde. Es una ventana de tiempo que no se repite, por lo que el tema se plantea ya al planificar la extracción.
Si no hay suficiente hueso, ¿siempre se puede añadir?
En la mayoría de los casos sí. La extensión del defecto, su localización y los hallazgos del estudio determinan qué procedimiento corresponde y cuáles son los plazos. A veces una alternativa, como cambiar la posición del implante o el plan de rehabilitación, hace innecesario el procedimiento.
¿Hay alternativas al procedimiento previo?
A veces sí: un implante de otras dimensiones, un cambio de posición o de angulación, menos implantes soportando un puente, o un plan de rehabilitación que no exija implantar en esa zona. Las alternativas se valoran antes de decidir un procedimiento previo.
¿Cuánto se alarga el proceso total?
Cuando el procedimiento se realiza junto con la colocación del implante, la prolongación es mínima. Cuando hacen falta dos fases, se añade una espera de meses para la consolidación del hueso, y un proceso que podría haber terminado en unos meses puede extenderse a un año o más.
¿Tendré que estar sin dientes durante la espera?
No. Durante todo el período hay una solución provisional que permite comer y hablar. Forma parte del plan y se presenta antes de empezar el tratamiento.
¿Qué ocurre si el procedimiento no tiene éxito?
Cuando el material de relleno no se consolida o aparece una infección, el material se retira y la zona cicatriza. En la mayoría de los casos puede plantearse un nuevo intento más adelante, a veces con otro abordaje u otro material.
¿Qué diferencia hay entre un injerto óseo y una elevación de seno?
La elevación de seno es un procedimiento específico del sector posterior del maxilar superior, donde el reborde limita con la cavidad sinusal. El injerto óseo es el nombre genérico de los procedimientos que añaden altura o anchura al reborde en cualquier otra zona de la boca.
¿Cómo se sabe que el hueso se ha consolidado?
Con un estudio de imagen. La evolución se comprueba antes de la siguiente fase y no según un calendario uniforme, porque el ritmo de cicatrización varía de una persona a otra y según la extensión y el material.
Tengo diabetes. ¿Puedo someterme al procedimiento?
Una diabetes controlada no suele ser una contraindicación. Si no está controlada, afecta a la cicatrización de los tejidos y al riesgo de infección, por lo que se requiere coordinación con el médico tratante y una valoración del grado de control.
Tomo medicación habitual. ¿Debo informar?
Sí. Los medicamentos que afectan al metabolismo óseo, a la coagulación o al sistema inmunitario pueden modificar la planificación y el momento del tratamiento. Conviene informar de toda medicación, incluidos los suplementos.
¿Hay una edad máxima para estos procedimientos?
No. Lo que se valora es el estado de salud general, el estado del hueso y de los tejidos y la capacidad de mantenimiento, no el año de nacimiento.
¿Qué es el PRF y por qué se utiliza?
Un preparado obtenido de la sangre del propio paciente, centrifugada en la clínica y separada en una capa rica en plaquetas y fibrina. Se emplea como apoyo a la cicatrización de los tejidos, a veces combinado con el material de relleno, como componente complementario dentro de un procedimiento planificado.
¿Qué ocurre en la primera visita?
Exploración clínica, revisión de la historia médica y de la medicación, y un estudio CBCT para evaluar la cantidad de hueso y sus dimensiones. Al final se presenta un plan con el procedimiento previsto, el calendario, las alternativas y los riesgos.
¿Cuánto cuesta?
Los precios no se publican en la web, porque el procedimiento necesario y su extensión varían de una persona a otra. El coste completo, y lo que incluye, se presentan antes de empezar el tratamiento.

Más información en esta web
- Implantes dentales — la página completa sobre los implantes, la planificación y los procedimientos.
- Rehabilitación oral — la rehabilitación que se construye sobre los implantes.
- Periimplantitis — diagnóstico y tratamiento de los tejidos alrededor del implante.
- Extracción de muelas del juicio — preservación del alvéolo en el momento de la extracción.
- Sobre el Dr. Pablo Schilman
Para valorar el estado de su hueso
La pregunta de si hace falta un procedimiento previo se responde con un estudio de imagen, no con una estimación. Concierte una consulta en el Centro Médico Schilman, en Ramat HaSharón.
03-5499181WhatsAppPedir citaSokolov 91, 2.ª planta, Ramat HaSharón · drsch@bezeqint.net
La información de esta página es información médica general y no sustituye una exploración, un diagnóstico ni una consulta personalizada. Toda decisión terapéutica se toma de forma individual, tras una exploración clínica y un estudio de imagen, y de acuerdo con la situación clínica del paciente. Los resultados del tratamiento varían de una persona a otra. Redactado y revisado por el equipo médico del Centro Médico Schilman, Ramat HaSharón.